Imagen de Isabel Martínez de Perón en 2013
Imagen de Isabel Martínez de Perón en 2013 - ABC

La misteriosa vida de Isabel Perón en Madrid

La primera mujer presidente de Argentina, y viuda del general Perón, casi no sale de su chalet a las afueras de la capital: «Está en la etapa en que quiere que la dejen vivir, nada más»

MADRID Actualizado: Guardar
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«Le cuesta caminar. Sale únicamente para visitar a sus médicos. Rehúye de la vida social. Tiene fobia a la política». Así es la vida de Isabel Perón, de 85 años, en una urbanización a las afueras de Madrid. El corresponsal del diario «La Nación» en España ha seguido los pasos de quien fue la primera mujer presidente de Argentina (y una de las primeras del mundo) para reconstruir su misterioso día a día en nuestro país.

«Encerrada en una habitación repleta de retratos de ella con su marido, el general Perón, pasa horas escribiendo a mano en un cuaderno que no le muestra a nadie. Suele decir que son sus pensamientos», revela el periodista Martín Rodríguez Yebra. «Lleva una vida monacal, con sus escrituras, sus médicos. Está en la etapa en que quiere que la dejen vivir, nada más», explica Alfredo García Serrano, un amigo español que la visita regularmente en un chalet de 300 metros cuadrados que compró después de vender la mansión de Puerta de Hierro que compartió con Perón.

María Estela Martínez, popularmente conocida como Isabel, fue la tercera esposa del expresidente argentino Juan Domingo Perón y ejerció la presidencia de ese país sudamericano entre 1974 y 1976, cuando fue depuesta por un golpe militar. Tras cinco años detenida por los golpistas, en 1981 se instaló en Madrid y abandonó la actividad política. En 2007 se enfrentó a un juicio de extradición por dos causas sobre crímenes contra la humanidad cometidos durante los años que gobernó. El Tribunal Supremo español falló a favor de ella.

Pese a ese triunfo legal, desde entonces permanece aislada del mundo. Ha dejado de asistir a los encuentros benéficos del Rastrillo Nuevo Futuro, que organiza cada año la Infanta Doña Pilar. «Durante el proceso de extradición sufrió un accidente casero. Rodó por las escaleras, se fracturó un brazo y tuvo lesiones importantes en la cadera. Estuvo hospitalizada. Pasó semanas en silla de ruedas. Nunca más recuperó la movilidad habitual», asegura «La Nación». Vive lejos del ruido, en una urbanización con vistas a la sierra en Villanueva de la Cañada, a 30 kilómetros de Madrid. Pasa inadvertida entre los vecinos. «Sabemos que vive allí y conocemos a sus empleados, pero poco más. A ella no la vemos nunca», dice uno de ellos.