Lionel Messi (centro) y su madre Celia Cuccittini (derecha) franqueados por Matías, Maria Sol y Rodrigo
Lionel Messi (centro) y su madre Celia Cuccittini (derecha) franqueados por Matías, Maria Sol y Rodrigo - GTRES

Matías, el bala perdida del clan Messi

Acaba de salir de prisión tras protagonizar un accidente de tráfico que derivó en amenazas con el otro conductor

BARCELONAActualizado:

Messi es un apellido que casi siempre brilla en las secciones de deportes de todos los medios y, de vez en cuando, se asoma a la de sucesos. La diferencia estriba en si hablamos de Lionel (30 años), estrella del F.C. Barcelona y a punto de tener en sus brazos a Ciro, su tercer hijo; o de Matías (35), su díscolo hermano mayor, casado y con dos hijos, y quien encadena detenciones tras protagonizar rocambolescos sucesos. Por él, Leo ha tenido que sacar la cara y la billetera en más de una ocasión.

Su último encontronazo con la ley tuvo lugar en la noche del 3 de marzo, cuando Matías Messi dio con sus huesos en la cárcel tras verse implicado en un accidente de tráfico en las inmediaciones de una conocida discoteca bonaerense. La colisión entre el Range Rover de Messi y un Volkswagen Vento fue leve, pero la bronca entre los conductores resultó tan monumental, que el hermano de «La Pulga» acabó entre rejas en la localidad costera de Villa Gesell. Quedó en libertad dos días más tarde, pero se le ha abierto un proceso judicial por consumo de estupefacientes y manejo de armas.

Juan Rivero (24 años), el conductor del Volkswagen, acusó a Messi de haberle golpeado, amenazado con una pistola e intentado atropellarlo. En la causa se habla de «amenazas agravadas, lesiones leves, daño y resistencia a la autoridad». Como hasta el momento no se ha encontrado el arma que describe el denunciante, el pasado lunes Matías fue liberado, aunque deberá estar localizable y someterse a un tratamiento psicológico para «controlar sus impulsos».

Antecedentes penales

De cualquier manera, la Justicia argentina no termina de creer su versión de los hechos, por lo que la investigación sigue su curso. En su declaración al fiscal Juan Pablo Calderón -luego reemplazado por Eduardo Lizarraga en la causa-, Messi alegó que el agredido fue él: «Pensé que íbamos a arreglar la cuestión de los seguros, pero él (en referencia a Juan Rivero) me pegó y yo me defendí». Si bien hasta el momento no hay rastros del arma, la policía halló en su coche restos de dos cigarrillos de marihuana y se está analizando si conducía bajo el efecto de estupefacientes.

En las imágenes de los paparazzis, Matías con frecuencia aparece ataviado con camisetas dedicadas a Marlon Brando. Esa manifiesta fascinación por el protagonista de «El Padrino» recuerda que, como la vida de muchos personajes que pululaban en la saga de Francis Ford Coppola, la de Matías Messi también está compuesta por un entramado en el que conviven el delito, las armas y las amenazas a terceros.

Mientras Lionel acumula balones de oro en su casa de Barcelona, la lista de antecedentes penales de su hermano Matías ha ido creciendo, al mismo tiempo que aumentan sus apariciones en periódicos españoles y argentinos. A finales del año pasado, estuvo varias horas desaparecido tras protagonizar un hecho sangriento en el río Paraná a bordo de su lancha, donde la Policía encontró una pistola; entonces se le acusó de «posesión ilegal de arma». Los hechos muestran varias coincidencias con los acontecimientos del pasado fin de semana: un accidente y una amenaza con un arma de fuego. Por aquel entonces, Matías ya estaba obligado a realizar tareas sociales por otro episodio similar ocurrido en 2015, también vinculado a la posesión ilegal de armas.

Parece que la única pretensión de Matías es vivir al límite. Su fama y vínculos con los bajos fondos de la ciudad argentina de Rosario, patria chica de los Messi, no son ningún secreto. De hecho, hace dos años se difundieron imágenes suyas rodeado de narcotraficantes. Además, en 2008 tuvo enfrentamientos con la Policía y tres años después la casa familiar fue escenario de un tiroteo.

Los más discretos de la familia

No todos los miembros del clan Messi tienen la misma fama. El perfil más enigmático es el de la madre, Celia María Cuccittini, a quien nunca se le ha escuchado hablar y tan solo se sabe que al principio no soportaba a Antonela Roccuzzo, la mujer de Lionel. Los otros hermanos del «crack», Rodrigo (33) y María Sol (24), quienes mantienen un perfil bajo, aunque el primero está a cargo de la Fundación Messi, ONG que estuvo en el punto de mira el año pasado por un extraño gasto de 550.000 euros en el «acondicionamiento» de su sede, según informó ABC en su momento.

Además de Matías, Jorge Messi, el patriarca, también se ha convertido en un rostro familiar en la prensa: él maneja los asuntos económicos de Lionel y acudió a declarar a la Audiencia de Barcelona cuando el deportista fue acusado de fraude fiscal. Pero el liderazgo en las páginas de sucesos sigue siendo para Matías, quien se confiesa un defensor absoluto de su familia, por la que no duda en destapar su agresividad en Twitter: «Estamos cansados de escuchar palos a Leo, soy familia y por ellos como cualquiera mato!!!».