José Luis Rueda dirigiéndose al Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia
José Luis Rueda dirigiéndose al Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia - Rober Solsona

El heredero que volvió a poner en jaque el Ministerio de Cultura

José Luis Rueda, heredero universal de Gerardo Rueda e imputado por el escándalo del IVAM, declara por unas obras póstumas de su padre, en un caso en el que el ministro Guirao se ha visto implicado

MadridActualizado:

Estudió en el Liceo Francés y se licenció en Derecho, carrera que nunca llegó a ejercer porque le aburría. Gerardo Rueda Salaberry (1926-1996) creció en el Madrid de la posguerra. Fruto de un amor apasionado, nació su hijo y heredero universal, José Luis Rueda Jiménez, al que educó de una forma especial. A pesar de que este despuntaba en el fútbol llegando a jugar en los juveniles del Madrid junto a la quinta del Buitre, Gerardo consiguió inculcar a José Luis su pasión por el arte. Recorrió medio mundo con él, mientras paseaba sus obras artísticas, y le impregnó de su sabiduría para que, tal y como dejó por escrito, pudiera continuar con su legado artístico. Ese deseo se ve hoy truncado por una imputación. Hace unos meses, el Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia imputaba a José Luis Rueda tres presuntos delitos de prevaricación, falsedad documental y malversación.

El heredero universal firmó dos contratos con el IVAM en 2004 y 2006, siendo Consuelo Císcar su directora general; su antecesora, Carmen Alborch, ya programó una exposición estando en vida el artista. Pero es sobre los contratos que José Luis firmó con Císcar sobre los que señalan que hubo una sobrevaloración de obras que no consideran originales, por ser algunas póstumas. Unas acusaciones que daña la reputación de quien fuera y es uno de los mejores artistas del siglo XX. «Esto es una película. Todo es falso y yo no he cometido ningún delito. Mi padre siempre ha sido generoso con Valencia y con el IVAM, y no merece esto», explica José Luis Rueda. Este viernes prestaba declaración acompañado de su abogado, el prestigioso penalista Javier Vasallo. El mismo letrado que ha conseguido la absolución de «El Bigotes» de Gürtel y sentar en el banquillo a Antonio David, el exmarido de Rocío Carrasco. El letrado sorprendía a los presentes al preguntarle sobre el papel directo de José Guirao, recién nombrado Ministro de Cultura y Deporte y ex Director del Museo Reina Sofía, en relación a las obras vendidas al IVAM.

Guirao, tal y como ha explicado el declarante a preguntas de su letrado y defensa, adquirió siendo director del Reina Sofía obras de Gerardo Rueda por un importe de un millón de euros y recibió una generosa donación por parte del heredero. En un catálogo editado con motivo del décimo aniversario de la muerte del artista, Guirao aseguraba textualmente, en referencia a la adquisición que la magistrada pone en duda: « El IVAM ha dado un acertado paso a la hora de valorar la escultura dentro de su producción, adquiriendo algunas de sus piezas más importantes en los últimos tiempos que se ha venido a añadir a otras dos esculturas que formaban parte de su colección desde hace varios años». Ahora la defensa del heredero del artista tiene la intención, por su implicación, de pedir que se le tome declaración a Guirao en relación a todas estas obras, hechos y su participación.

Pintor de los VIP

El que fuera fundador del Grupo El Paso no amasó una fortuna económica con sus obras, aunque si artística. Su estudio en la madrileña calle de San Nicolás se llenaba de genios de otras disciplinas, que bebían vino y comían tortillas a la francesa. Su colección, tanto pictórica como de antigüedades, es el reflejo de su buen gusto y de su olfato a la hora de acoger a artistas emergentes, ahora muy cotizados. La revista americana «Art&Antiques» ha situado su colección de antigüedades entre las cien más importantes del mundo.

Gerardo Rueda en compañía de Mario Vargas Llosa, a quién acogió en su día en su casa de Cuenca
Gerardo Rueda en compañía de Mario Vargas Llosa, a quién acogió en su día en su casa de Cuenca - ABC

Don Juan Carlos y Doña Sofía asistieron a varias de las exposiciones de Gerardo Rueda y Aznar declaró públicamente que era uno de sus pintores favoritos. El recién nombrado entrenador de la selección española de fútbol, Fernando Hierro, le compró obra; también, Emilio Butragueño. El banquero y mecenas Juan March atesora algunas de las mejores en la Fundación que lleva su nombre en Madrid. Para su casa de veraneo en Mallorca, diseñó Rueda unas inmensas puertas de bronce. Con el también pintor Fernando Zobel mantuvo una gran amistad y juntos atesoraron antigüedades chinas de las dinastías Song y Ming cotizadísimas hoy en el mercado internacional. Acogió en su casa de Cuenca al premio Nobel Mario Vargas Llosa, pareja de Isabel Preysler. Fue el encargado de hacer la puerta de la Expo del 92 en Sevilla y en Moncloa, dónde hoy habita Pedro Sánchez, cuelga uno de sus cuadros de mayor tamaño. Y hasta el cantante Camilo Sesto se atrevió a pedirle que le pintara la portada de uno de sus discos. Una trayectoria personal y profesional que hoy un juzgado de Valencia pone en entredicho.