Jean-Christophe Napoleon
Jean-Christophe Napoleon - BFA

La boda que resucita los lazos de Napoleón con los Habsburgo

El heredero de la casa Bonaparte, Juan Cristóbal, se casa el próximo octubre con una princesa austriaca

MadridActualizado:

Sus ancestros se casaron por conveniencia, pero qué duda cabe de que ellos lo harán por amor a tenor de las miradas que se regalan. París ultima los detalles de una gran boda envuelta en aires de déjà vu que volverá a fusionar a dos encumbrados linajes. Juan Cristóbal Napoleón (Saint Raphaël, Francia, 1986) le dará el «sí, quiero» a la condesa austriaca Olympia von und zu Arco-Zinneberg (Múnich, 1988) el próximo 19 de octubre, dos siglos después de que su antepasado directo, Napoleón Bonaparte, convirtiera en emperatriz a la princesa María Luisa de Austria. «Es una historia de amor y no un saludo a la tradición. Cuando conocí a Olympia, me fijé en sus ojos y no en su árbol genealógico. Nos da risa esta coincidencia entre nuestras familias», declaró Juan Cristóbal «Le Figaro», en una entrevista. La ceremonia se celebrará en Los Inválidos, donde el cuerpo de Napoleón fue devuelto desde la Isla de Santa Elena después de su exilio en Francia.

Juan Cristóbal y su prometida Olympia
Juan Cristóbal y su prometida Olympia - Niviere David/ABACAPRESS.COM

Juan Cristóbal es hijo de Carlos Bonaparte y Beatriz de Borbón Dos Sicilias, ostenta el título de Príncipe de Napoleón y reclama el Trono de Francia en la línea de los bonapartistas. Se lo disputa con Luis Alfonso de Borbón, que es el pretendiente legitimista, y Juan de Orleans por parte de los orleanistas. El heredero de la Casa Bonaparte atesora una intensa mirada azul, una planta envidiable y una exquisita formación. Estudió en la Escuela de Comercio en París y posteriormente cursó un máster de Economía en Harvard. Ha trabajado como voluntario en Global Shapers, una iniciativa del Foro Económico Mundial y actualmente ejerce como un banquero de inversiones en Londres, donde trabaja para la firma de capitales de inversión The Blackstone Group. Se desenvuelve a la perfección en español e inglés, además de su lengua materna, el francés. Poco dados a los focos y fiestas multitudinarias, fue notoria la presencia de Juan Cristóbal en el bicentenario de la batalla de Waterloo en 2015, sobre todo por ser la batalla que defenestró a Napoleón. El joven suele ser fiel cada 5 de mayo a la ceremonia en homenaje al emperador y a los soldados muertos por Francia que se celebra en Los Inválidos de París.

El pasado abril acaparó un buen puñado de titulares después de que un ladrón -un egipcio de 30 años- le robase a su prometida el anillo de compromiso. La joya cuenta con un diamante de 40 quilates que formó parte de una diadema que perteneció a la emperatriz Eugenia (Eugenia de Montijo), esposa del emperador francés Napoleón III. El robo tuvo lugar el 1 de abril en París cuando la pareja dejó la joya dentro de un bolso en el asiento trasero de su Mercedes. Después de que la Policía francesa recuperase la alianza, su historia de amor captó la atención de los medios sin pasar por alto los paralelismos con la boda de Napoleón y María Luisa de Austria, aunque él se empeñe en restarle pompa y circunstancia. «Nuestro matrimonio es como el de muchas otras parejas de diferentes nacionalidades europeas en la actualidad. Es el fruto de la reconciliación y la construcción europeas, en lo que creo enormemente», recalcó.

En busca de un heredero

Poco de amor había en cambio en 1810 entre el emperador Napoleón I y María Luisa, hija del emperador austriaco Francisco I cuando se dieron el «sí, quiero». El gran corso, quien nunca destacó por sus habilidades sexuales, vio en su futura esposa a la mujer que le podría dar un heredero a la vez que vinculaba su dinastía a la más antigua de la casas reales de Europa. Su matrimonio se prolongó durante cuatro años en los que lograron que naciera ese amor tan ausente a la vez que inesperado al inicio de su concertada relación.