Luis Liz-Marzán, Maurizio Prato y Wolfgang Parak
Luis Liz-Marzán, Maurizio Prato y Wolfgang Parak

San Sebastián se mantiene como un referente en materia científica

Tres investigadores del centro CIC biomaGUNE han sido incluidos en la lista de los más influyentes del mundo

BilbaoActualizado:

Son tres de los investigadores más respetados e influyentes del mundo. Así lo atestigua la compañía de análisis y recopilación de publicaciones científicas Clarivate Analytics, que ha vuelto a incluir sus nombres en la lista Highly Cited Researchers (HCR). Se trata de Luis Liz-Marzán, Maurizio Prato y Wolfgang Parak, especialistas del centro donostiarra CIC biomaGUNE, cuyos trabajos han convertido de nuevo al País Vasco en un referente del panorama científico.

Clarivate Analytics publicó el pasado martes el ranking de los Highly Cited Researchers (HCR), que reconoce a los investigadores de mayor impacto a escala global. Concretamente, la lista señala a los especialistas más influyentes por el «carácter excepcional» de sus trabajos, que se encuentran entre los más citados en estudios científicos de diversos campos. Entre ellos están los expertos de CIC biomaGUNE Liz-Marzán, Parak y Prato, que repiten por quinto año consecutivo en la lista de la compañía norteamericana.

De hecho, volver a ver sus nombres en el ranking no sorprendió en exceso a los aludidos, que pueden controlar el número de citas que poseen sus trabajos. El lucense Liz-Marzán ha recibido más de 40.000 por las cerca de 450 publicaciones que ha realizado en revistas científicas. Se trata, además, del único español en el ámbito de Ciencia de Materiales.

El propio Liz-Marzán explicó a este periódico las bases de algunos de sus estudios, enfocados hacia la nanotecnología. Uno de los objetivos de su trabajo es el de crear, a raíz de metales como el oro o la plata, nanopartículas capaces de absorber y reflejar determinados colores de luz de forma muy intensa. Propiedades que, según informó el profesor, podrían tener aplicación en el ámbito de la detección ultrasensible y el diagnóstico.

«Este año demostrarmos que las propiedades espaciales de las nanopartículas permiten detectar en etapas muy tempranas la formación de fibras amiloides, que son unas agrupaciones de proteínas que cuando se acumulan en el cerebro provocan enfermedades cerebrales como el Parkinson -destacó-. De momento no podemos decir que tenemos una técnica para hacer un diagnóstico de Parkinson, pero sí tenemos una herramienta para estudiar con mayor detalle ese proceso».

También Wolfgang Park ha dedicado su trabajo a la nanotecnología. El doctor alemán, autor de más de 380 artículos en revistas de índole científico, ha realizado destacadas contribuciones en materia de aplicaciones biológicas de nanomateriales. Concretamente se especializó en la utilización de nanomateriales en el interior de organismos vivos, así como en el desarrollo de nuevas aplicaciones médicas mediante este tipo de elementos.

Más de 600 artículos publicados en revistas de química y multidisciplinares llevan la firma del italiano Maurizio Prato, que trabaja en la búsqueda de nuevos materiales que puedan servir para aplicaciones medioambientales o biológicas. Una de las más importantes podría ser la cura de la lesión de médula, consecuencia de la parálisis. «Hemos descubierto que los llamados nanotubos de carbono, minúsculos hilos que pueden conducir la electricidad, se conectan muy bien con los nervios», destacó el investigador, que añadió que es posible que dos partes de una médula se comuniquen «como si fueran un único órgano» a través de dichos nanotubos. Por el momento se está experimentando con ratones, aunque los resultados han sido «muy prometedores».

Motor económico

Pese al prometedor avance de las investigaciones del centro guipuzcoano, los especialistas hicieron hincapié en la necesidad de destinar mayor financiación a la ciencia, que según Liz-Marzán se postula «como el potencial motor de la economía del futuro». En este sentido, subrayó que a raíz de la crisis las inversiones cayeron de forma alarmante, lo que provocó la fuga de muchos expertos. «La tradición científica en España es relativamente escasa», lamentó el profesor, que pese a todo reconoció que en el País Vasco «se ha hecho un esfuerzo importante para mantener el apoyo a la investigación en distintas etapas».

En la misma línea, Prato destacó que la financiación en el área científica «nunca es suficiente», pues «las investigaciones hacen el futuro de un país». Sin embargo, aseveró que el sector goza de buena salud en España.