El Paseo de la Castellana, con los taxis sin conductor, colapsando la vía - Guillermo Navarro

Caos de circulación por la huelga de taxis: «Llevo dos horas atrapada»

El sector amenaza con bloquear durante días la Castellana si no hay acuerdo con Fomento

El Ayuntamiento prevé un dispositivo de movilidad si se repiten las protestas

MADRID Actualizado: Guardar
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El caos se desató ayer en el centro de Madrid. A primera hora de la mañana los taxistas, como medida de protesta ante la competencia de Uber y Cabify y la «falta de cumplimiento de le legislación vigente», decidieron tomar las calles y bloquear dos kilómetros del Paseo de la Castellana. Esta vía, una de las arterias principales de la capital, quedó cerrada al tráfico. El asfalto no era visible por la marea de taxis que lo ocupaban. Las diferentes plataformas cifran que los conductores allí reunidos superaron los 8.000.

La medida de protesta no fue bien recibida por la mayor parte de la ciudadanía. «Tengo que entrar en media hora a trabajar y no consigo llegar por culpa de esta barbaridad», aseguró, con claros signos de enfado en su voz Carmen, una abogada que cada día recorre ese tramo de la ciudad. «En las calles colindantes a la Castellana también hay taxis parados. Es imposible llegar. Hay atasco por todas partes. Me siento atrapada», protestó la mujer.

Los taxis, que habían desaparecido a causa de la huelga, volvieron ayer a salir a la calle, en esta ocasión no para trabajar, sino para tomarla por la fuerza. La circulación, según afirmaron fuentes de la Policía Municipal, se vio afectada en sendos sentidos y los agentes tuvieron que desviar el tráfico para minimizar las molestias. De norte a sur, cortaron desde la plaza de Lima hasta San Juan de la Cruz el carril central. Los vehículos únicamente podían circular por la vía de servicio hasta Ríos Rosas. «Normalmente es complicado circular por Madrid, sobre todo a hora punta, pero hoy es imposible», criticó Javier Fernández, desesperado, a bordo de su vehículo en un paso de peatones de Nuevos Ministerios. Su voz quedó eclipsada por los gritos y protestas de los taxistas, ubicados bajo el puente de Raimundo Fernández Villaverde, justo enfrente de donde estaba esperando Javier: «Se ofrecen alternativas, pero ninguna me sirve. Me estoy volviendo loco para ir a buscar a mis hijos, que están en casa de los abuelos. Esto es un lío. Algo caótico».

Por su parte, en sentido sur-norte, los taxistas ocuparon todos los carriles desde Gregorio Marañón hasta Raimundo Fernández Villaverde. Ese fue el punto más perjudicado al tráfico durante la jornada de ayer, y que no afectó solamente a utilitarios, sino también a varias líneas de autobuses, que tuvieron que modificar su recorrido.

«Inaceptable»

«Cuando quitas un eje de esa envergadura es muy difícil, por muchas alternativas que se ofrezcan y desvíos que se hagan, que la gente no lo note», declararon fuentes municipales a este diario, y afirman que mantendrán el dispositivo si continúan las protestas. Las molestias de la gente eran notables. «Me parece muy bien que reclamen sus derechos, pero esto que están haciendo es inaceptable. Nos están perjudicando a todos los madrileños», criticó Javier, antes de poder continuar su viaje.

Los turistas, cargados de maletas procedentes del aeropuerto coincidieron, en su mayoría, con esta opinión. «Hemos venido en Metro hasta aquí porque en la T2 no había taxis», relató María Planelles, que volvió de un viaje a Nueva York con sus amigas y esperaba reencontrarse con su pareja en Nuevos Ministerios. «Ahora resulta que tampoco nos pueden venir a buscar aquí. Después de tantas horas, estamos cansadas. Queremos llegar a casa», afirmó, con resignación, la joven.

Cargados con pancartas, banderas de España y silbatos, los taxistas fueron los dueños y señores del paseo de la Castellana. «Taxi en huelga hoy para no desaparecer mañana» se pudo leer en alguno de los carteles que portaban. Aumentando su voz con megáfonos, coreaban: «El taxi unido jamás será vencido». Aun inmersos en su protesta, no eran ajenos a la problemática. «Entendemos a la gente, nosotros tampoco queremos estar aquí. Nos gustaría estar trabajando», indicó Jesús, taxista desde hace 20 años: «Pero también necesitamos que la gente nos entienda, no se está cumpliendo la ley. Si eso no se hace y no se llega a un acuerdo, tendrán que echarnos de aquí, pero no nos vamos a mover porque van a destruir el sector».

Seguirán con el colapso

La concentración de ayer se organizó a través de distintos grupos de WhatsApp. El objetivo era apoyar a los compañeros que se encontraban en la mesa de negociación con Fomento. Como no se llegó a un acuerdo y las diversas plataformas del taxi consideraron «insuficiente» la propuesta, los miles de taxistas permanecerán hoy también con sus coches colapsando la conocida vía de la capital. «Aquí hasta morir, o hasta que haya solución», afirmó Jesús Sevilla, conductor desde hace 15 años. «Tendremos que traer la tienda de campaña si es necesario», bromeó.

Cuando Cándido Mayoral se convirtió en taxista, su coche todavía era negro. «Curiosa coincidencia. Ahora así es la competencia», ironizó. Lleva en el sector 38 años: «He vivido tiempos buenos y malos, pero nunca esto». Los taxistas permanecerán «juntos en esta batalla» hasta conseguir que se cumpla la legislación: un VTC por cada 30 taxis. «No trabajan como marca la ley. En teoría no pueden coger un servicio en la calle, pero lo hacen. Nuestra luz verde son sus faros antiniebla. Esa es su señal para recoger un servicio», denunciaron los taxistas.

La tensión continuará en Madrid. Ayer pocos Uber y Cabify circularon por Nuevos Ministerios, los que lo hicieron fueron recibidos a golpe de silbato: «Mira como acelera», exclamaron, al mismo tiempo que lanzaron un huevo contra el vehículo. Los taxistas permanecerán en lucha, aunque bloqueen la ciudad, hasta que sus reivindicaciones se escuchen.