Una de las calles victimizadas por el fenómeno
Una de las calles victimizadas por el fenómeno - MAYA BALANYA

El auge de la heroína y la dejadez de Carmena impulsan los narcopisos

Los investigadores constatan que el enorme crecimiento del «caballo» incautado recientemente va parejo al trapicheo en estas casas «okupadas»

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El inesperado crecimiento de la venta y consumo de la heroína en España está dejándose sentir en Madrid, especilamente, en el auge de los llamados «narcopisos». Zonas degradadas de barrios como Vallecas o Lavapiés vienen sufriendo un auge de estas viviendas okupadas en las que se trafica, también, con el temido opiáceo, tan asesino en los años 80.

Los investigadores lo tienen claro: hay más incautaciones porque hay más demanda; y la inacción municipal en la capital no está haciendo más que ser un acicate a esta lacra. De hecho, hasta la Oficina del Defensor del Pueblo se ha dirigido al Consistorio de Manuela Carmena para pedirle explicaciones por lo que está ocurriendo. El pasado noviembre, tras muchísimas presiones y quejas de los vecinos en la calle, el presidente del distrito de Puente de Vallecas, Paco Pérez, cedía: anunció que solicitaría al Área de Seguridad, que dirige el concejal Javier Barbero, la posibilidad de colocar cámaras de videovigilancia en determinadas zonas del barrio azotadas por estas «narcoviviendas», la prostitución y robos.

Lo hacía contra el criterio general del partido, Ahora Madrid (marca municipal de Podemos), que no ve con buenos ojos la colocación de cámaras en las calles. Considera que, en algunos casos, puede condicionar las libertades públicas, aun cuando el sistema está fuertemente fiscalizado por la Comisión de Videovigilancia y una legislación clara.

Un gran alijo

Ese mismo noviembre, hace ahora cuatro meses, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional (Udyco) se incautó de nada menos que 330 kilos de heroína en el Puerto de Barcelona. No se veía nada igual desde los 316 aprehendidos en Sitges en 2008 y los 319 de Alcalá de Henares de 1999.

«Está claro que hay más demanda de esta droga. No es como hace treinta años ni se ve a tanta gente pinchándose; quizá se toma más inhalada, en forma de ‘chino’ o mezclada con base de coca. Pero las cifras cantan. Antes, pillar una partida de 5 kilos en un registro, en un piso o en un coche ya era bastante», explica un avezado mando de la Guardia Civil de la lucha contra el crimen organizado.

Otra muestra de cómo el negocio «funciona» es la diversificación de rutas y nacionalidades de los traficantes de heroína. Sigue, como es lógico, cultivándose mayoritariamente en ese infierno que es Afganistán. Y las organizaciones que controlan el mercado tienen sede en Turquía, aunque poseen a compatriotas instalados en nuestro país, además de españoles, croatas, serbios y rumanos. Porque esa es otra de las tendencias, la cada vez mayor inclusión de ciudadanos del Este de Europa.

Corrupción en los puertos

Asimismo, la ruta de los Balcanes es la más transitada, vía Mediterráneo, hasta llegar a territorio español. Aquí, reconocen nuestros informantes, han conseguido meter en nómina a algunos empleados y personal relacionado en mayor o menor medida con los puertos de mar investigados.

Con el terreno así de franco, la droga arriba a nuestro territorio. Una parte se queda en España y el resto sale a otras zonas de Europa. En Madrid, gran parte del «caballo» se queda en el supermercado de la Cañada Real: la zona de Valdemingómez. Entender por qué se produce este auge en nuestras fronteras es muy complicado, pero el menor precio de esta droga con respecto a la cocaína puede estar detrás. Un dato: el tráfico de drogas, en 2017, un año caracterizado por el fenómeno de los «narcopisos», subió un 10%, hasta las 1.608 infracciones penales. En cuanto a las «okupaciones», sectores vecinales se quejan de la vista gorda que está haciendo la actual administración local, habida cuenta de su cercanía ideológica con cierto tipo de usurpadores.

La Oficina de Seguimiento de la Delegación del Gobierno habla de que más de la mitad de las personas que se encuentran ilegalmente en viviendas que no son suyas tienen antecedentes policiales

Pero los datos hablan claro: un 75% de los pisos tomados en Madrid están en manos de mafias y el resto son los denominados okupas de tipo social. La Oficina de Seguimiento de la Delegación del Gobierno habla de que más de la mitad de las personas que se encuentran ilegalmente en viviendas que no son suyas tienen antecedentes policiales; el 30% se encuentran en España en situación irregular, y el 84% son extranjeros de República Dominicana, Marruecos, Rumanía, Ecuador y Colombia.

Mientras, este diciembre, el Pleno municipal aprobó un Plan de Actuación Integral en el Distrito de Puente de Vallecas que, por ahora, en poco se está notando. Y los sufridos residentes de ello se quejan. Apenas se ha puesto a patrullar a Policía Municipal a caballo. Pero ni más iluminación, ni cámaras, ni más limpieza. Eso sí, continúan en los mercadillos ilegales y la prostitución en la calle y en una quincena de pisos siguen disparados. No es de extrañar, por tanto, que los vecinos de zonas como la avenida de San Diego, Monte Igueldo, Entrevías y Numancia no sepan ya qué hacer.

Compradores y vendedores se llaman por teléfono, se avisan. Los residentes tienen que estar cada vez más pendientes, porque estos delincuentes se han vuelto más «discretos» y ya no desembarcan con tanto descaro en los inmuebles. De los 35 «narcopisos» que había ya se han desmantelado 23.

«Narcolocales» en Lavapiés

Pero si en el casco antiguo de Vallecas la cosa está complicada, en el distrito de Centro, que preside Jorge García Castaño, la situación no es precisamente mejor. Solo hay que darse una vuelta por Lavapiés. «Desde hace ocho meses, este infierno es cada vez peor. Ya es que incluso encontramos jeringuillas por las calles y también hay locales que se utilizan para vender la droga, que es de todo tipo», se quejan en la zona.

Más datos al respecto: de los 117 «narcopisos» computados en su día, quedan alrededor de 50. El resto ya ha sido desalojado en operaciones realizas por la Policía Nacional, tapiado, cerrado o sus delictivos inquilinos se han marchado. Están, sobre todo, en las plazas de Nelson Mandela, Agustín Lara, Lavapiés y calles como la del Ave María.

El día a día es complicadísimo en este barrio. Los toxicómanos vagan por las calles, duermen en las escaleras de los portales y se pelean entre sí. También roban a todo el que pueden, usan jeringuillas como arma y hacen sus necesidades allá donde les pille.