El submarino «HMS Ambush» en el puerto de Gibraltar tras chocar contra un buque mercante español
El submarino «HMS Ambush» en el puerto de Gibraltar tras chocar contra un buque mercante español - EFE
Accidentes submarinos

Un rosario de incidentes sonrojantes

El Gobierno británico acumula una considerable serie de accidentes con submarinos nucleares

LONDRESActualizado:

Desde 1969, fecha en que arrancó su programa, el Reino Unido tiene siempre un submarino atómico patrullando bajo las aguas, más por prurito de gran potencia que por una utilidad real. Pero estas naves, bautizadas siempre con nombres pomposos, han protagonizado varios incidentes, a veces dejando una sensación chapucera. El más grave fue el del «Tireless» (el Incansable), en marzo de 2007 en el Polo Norte. Una explosión a bordo del submarino nuclear, que se atribuyó al equipo de generación de oxígeno, provocó la muerte de dos marineros. La misión consistía en hacer pruebas con el sónar para medir la capa de hielo polar.

En mayo de 2008, otro submarino nuclear, «HSM Superb» (el Magnífico) tropezó con una roca submarina en el mar Rojo por un fallo en el sónar. El Gobierno británico emitió una nota, que se repite casi milimétricamente cada vez que hay un incidente, destacando que «el reactor nuclear no se vio afectado en modo alguno» y que «no existe impacto medioambiental». «El Magnífico» llevaba a bordo a 112 tripulantes.

En febrero de 2009, el «Vanguardia» británico chocó en aguas profundas del Atlántico con el «Triunfante» francés, otro submarino nuclear. Afortunadamente ambos patrullaban a baja velocidad, pero una vez más se puso en cuestión el funcionamiento del sónar. Ambas naves sumaba en total 250 tripulantes. En un primer momento, el Almirantazgo británico evitó reconocer el incidente.

El pasado lunes, el Parlamento británico aprobó por una abrumadora mayoría renovar los cuatro submarinos nucleares británicos que portan los misiles atómicos Trident, su disuasión nuclear. Costarán 37.000 millones de euros a las arcas británicas.