Miquel Iceta preside una reunión del PSC - Pau Barrena

El plan de Sánchez para hacer a Iceta presidente del Senado queda bloqueado

Los secesionistas le aplicarán al líder del PSC un vía crucis hasta el 15 de mayo para su designación

Daniel Tercero
Madrid - BarcelonaActualizado:

Los resultados del 28 de abril con la fragmentación del centro hacia la derecha otorgaron al PSOE la mayoría absoluta en el Senado. Un cambio radical respecto a la anterior legislatura y que permitirá a Pedro Sánchez controlar la Cámara Alta sin oposición. Su primera decisión tras los resultados electrales ha sido señalar al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, como su candidato para presidir el Senado. Una decisión que cogió por sorpresa a la práctica totalidad del partido, donde todas las miradas para ese puesto estaban puestas en la presidenta del PSOE, Cristina Narbona.

Y es que Iceta no es actualmente senador. De hecho la operación no encuentra complicación en la votación que tendrá que producirse en el Senado el próximo 21 de mayo, pero amenazó pronto con complicarse. Iceta debería ser elegido como senador por designación autonómica, para lo que el PSC proponía un cambio entre el expresidente de la Generalitat, José Montilla –que este miércoles renunció formalmente a su escaño–, e Iceta.

Un vía crucis para Iceta

Sin embargo, la operación no es tan sencilla como un simple cambalache. Según el Reglamento del Parlamento de Cataluña (artículo 174), corresponde al partido (PSC) del senador saliente (Montilla) proponer al candidato para sustituirlo (Iceta), pero tiene que ser ratificado por el pleno parlamentario (en el que JpC, ERC y la CUP suman 65 votos; los mismos que Cs, PSC, comunes y PP). Y es aquí donde JpC y ERC harán pasar a Iceta un vía crucis durante una semana, pues ayer por la noche la Junta de Portavoces decidió convocar un pleno extraordinario para esta votación para el 15 de mayo.

Una decisión sin precedentes, pues hasta la fecha –a excepción de la CUP– todas las fuerzas políticas han votado siempre a favor de los candidatos propuestos por los partidos rivales para ocupar el escaño por designación autonómica en la Cámara Alta.

En cualquier caso, la apuesta de Sánchez refuerza la idea de Iceta como uno de sus apoyos, referentes y figuras de confianza. El líder del PSC fue fiel a Sánchez en el trance de las primarias que lo devolvieron a la Secretaría General. Sánchez apostó en esa campaña por la bandera de la plurinacionalidad del Estado y de Cataluña como nación. Aunque en público Iceta guardó apariencias por la neutralidad del partido, Sánchez arrasó en Cataluña en aquellos comicios internos con el innegable respaldo del aparato del partido. La vida política de Sánchez arrancó primero siendo teledirigido por los barones y luego defenestrado. Y el actual presidente del Gobierno en funciones es especialmente considerado con quienes no le cerraron la puerta y lo apoyaron cuando quiso volver. Juntos han puesto en sintonía al PSOE y al PSC, después de años de posturas divergentes a cuenta esencialmente del apoyo de los socialistas catalanes al referéndum de autodeterminación. Esa conjunción entre el PSOE y su partido hermano en Cataluña se produjo a cuenta de la renuncia del PSC al referéndum y la asunción del PSOE de la reforma constitucional para reconocer la plurinacionalidad y el principio de ordinalidad en el sistema de financiación autonómica.

La conexión Sánchez-Iceta, plasmada en la Declaración de Barcelona del verano de 2017, es la guía del socialismo actual. Con él en Madrid y como cuarta autoridad del Estado Sánchez lograría varios objetivos. Sería el primer catalán en presidir la Cámara Alta, lo que significa un mensaje para los sectores más posibilistas del nacionalismo catalán. Pero esencialmente es un mensaje que refuerza su discurso territorial, con la apuesta por la construcción de un tercer espacio entre el independentismo y los partidos a su derecha. La apuesta por Iceta también es un claro mensaje de Sánchez respecto a que su política territorial va a seguir en esa dirección. Iceta es, ante todo, un símbolo y un mensaje de apaciguamiento.

Con Iceta en la Presidencia del Senado Sánchez colocaría en una de las altas instituciones del Estado a una persona que muy recientemente ha defendido la concesión de indultos a los líderes independentistas en caso de que haya condena en el juicio en el Tribunal Supremo. Iceta, además, fue llamado al orden en privado en las últimas semanas cuando manifestó que si el independentismo llegaba a tener un apoyo social del 65 por ciento la política debía buscar «una solución».

Relevo en el PSC

Aunque en principio Iceta seguiría liderando el PSC, a medio camino se abre la puerta para renovar el cartel electoral. Algo que, de paso, en Ferraz no se ve con malos ojos.

En la sede federal es compatible el sentimiento de gratitud a Iceta como apoyo de Sánchez, o por su actitud cuando hubo que aplicar el 155, con la realidad de que suyos son los dos peores resultados del PSC en unas autonómicas, pese a que ya se hizo cargo de un PSC en horas bajas, precisamente, por su apoyo a la deriva que el nacionalismo catalán, entonces tutelado por Artur Mas, adoptó en 2012 para poner en marcha un proceso de secesión. En el PSC también aseguran que Iceta podría compaginar Senado y Parlamento autonómico, pero nadie duda que el nombre de Eva Granados (portavoz del PSC en el Parlamernto catalán) coge fuerza para situarse en la rampa de sucesión de Iceta.