Pablo Iglesias, tras votar ayer en el Colegio Público La Navata de Galapagar, en Madrid - EFE

El cataclismo de Podemos frena su entrada en el Gobierno de Sánchez

La plataforma de Errejón arrasa con la candidatura de Iglesias en Madrid

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MadridActualizado:

Cataclismo electoral en Unidas Podemos. El cuartel morado, ubicado en el Teatro Goya, en Madrid, enmudeció a partir de las 23 horas. La debacle de la formación frena en seco la anhelada entrada en el Gobierno del PSOE que durante el último mes ha vendido Pablo Iglesias. Podemos se resignó ayer a ser la muleta del PSOE en algunos territorios, pero los malos resultados dejan al líder sin cartas en la manga para sentarse a negociar con Pedro Sánchez.

El partido perdió una notable representación en todas las regiones de España. Iglesias solo aspira a condicionar ejecutivos socialistas en cuatro comunidades de doce: Canarias, Islas Baleares, Asturias y La Rioja. Golpe duro en Castilla y La Mancha, donde ni siquiera lograron representación después de que el barón socialista Emiliano García-Page y el secretario general de Podemos Castilla-La Mancha, José García Molina, hayan gobernado juntos la mitad de la legislatura. Molina, de hecho, avanzó ayer que dimitirá esta semana. Asimismo, desaparecen de Cantabria.

Aun así, el revés más doloroso lo sufrieron en la Comunidad de Madrid. La plataforma Más Madrid, liderada por Íñigo Errejón, arrasó con la candidatura de Podemos, encabezada por Isa Serra. Errejón irrumpió en la Asamblea de Madrid con 20 diputados (mordidos a los morados) y se posicionó así como alternativa a la izquierda del PSOE en la región. Podemos se queda con siete. «No estamos contentos con los resultados», expresó Serra, con la voz entrecortada, cuando el resultado ya era inevitable. «Tenemos que reflexionar», admitió. Las urnas municipales tampoco trajeron buenas nuevas. Sin presentarse en Madrid, ciudad clave, el partido necesitaba al menos revalidar los números anteriores. No fue así.

Iglesias no quiere hablar

Unidas Podemos perdió ayer casi todos los ayuntamientos «del cambio» de los que presumió en 2015. Iglesias se despidió definitivamente de Zaragoza, Ferrol, Santiago de Compostela, La Coruña y Barcelona. Hoy solo mantiene Cádiz. «Algo habrá que celebrar», dijo alguien, en una esquina de la sala, casi en broma casi enserio, cuando se confirmó que José María González Santos (conocido como Kichi) revalidaba la alcaldía en la ciudad andaluza. La desilusión era palpable. Las resultados municipales constataron una vez más que la marca morada no cuaja. Hace cuatro años el partido concurrió bajo el nombre de sus confluencias. Ahora, las pugnas y la ruptura de Iglesias con Zaragoza en Común (ZeC), En Marea, Compromis o Izquierda Unida han condenado a la formación a perder sus bastiones locales. Lo mismo ocurrió en Madrid capital, donde la fragmentación de la izquierda arrebató el Ayuntamiento a Manuela Carmena.

También duro batacazo en Europa. La confluencia de Podemos e Izquierda Unida solo logró seis eurodiputados, es decir, cinco menos en comparación con los once que sumaron en las elecciones europeas de 2014. En los anteriores comicios se presentaron por separado. Ayer, de la mano, perdieron en torno a 700.000 sufragios.

Al final del recuento nadie de la Ejecutiva de Podemos salió a hacer balance de los resultados. Tampoco se asomó por allí Pablo Iglesias. Una de las peores noches del secretario general.