Hilario Albarracín, presidente de KPMG, en una conferencia organizada este viernes por el Club de Directivos Andalucía
Hilario Albarracín, presidente de KPMG, en una conferencia organizada este viernes por el Club de Directivos Andalucía - Rocío Ruz
Club Directivos Andalucía

El presidente de KPMG pide estabilidad política para reducir las incertidumbres

Hilario Albarracín alerta de la necesidad de que las empresas españolas crezcan en tamaño para poder innovar y competir

SevillaActualizado:

El tamaño de las empresas sí importa. Esa es la opinión de Hilario Albarracín, presidente de la consultora y auditora KPMG en España, quien en un acto organizado por el Club de Directivos Andalucía ha recordado que el 90% del tejido empresarial español está compuesto por pymes, cifra muy similar en Andalucía, lo que puede ser un obstáculo para innovar o o acceder al talento digital.

Presentado por Antonio Pulido, presidente de Cajasol, Hilario Albarracín ha indicado que, según el informe sobre el crecimiento empresarial del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, las microempresas españolas aportan un 26% al valor añadido de la economía, frente al 16% de Alemania. «Una de las labores que hay que acometer es que las empresas españolas crezcan en tamaño, algo en lo que las administraciones tienen que ayudar», ha señalado.

El máximo responsable de una de las cuatro consultoras más importantes del mundo ha puesto de relieve en la sede del Instituto de Estudios Cajasol la velocidad con la que se producen los cambios tecnológicos, económicos, políticos y sociales, así como los hábitos de consumo, las formas de trabajo o la manera de acceder a la información. «Las decisiones que tomemos ahora definirán en gran medida el rumbo que tome el desarrollo económico y social en e futuro», advierte Albarracín.

«En una economía abierta, toda empresa local se ve afectada en mayor o menor medida por las grandes tendencias que marcan la agencia de un mundo complejo y en constante cambio como el actual. La tecnología, la regulación, la necesidad de crecer para competir, la gestión de los riesgos... son tendencias comunes», ha declarado el ponente, quien ha subrayado que la digitalización de la economía afecta a todas las empresas. «Ante esto, es fundamental capacitar y apoyar a las empresas españolas y andaluzas par que puedan llevar a cabo esta transformación digital con la menor cantidad de barreras posibles», ha dicho.

Pero, a su juicio, tan importante son las nuevas tecnologías como el análisis constante de los nuevos competidores y cómo pueden impactar en los modelos de negocio, para lo cual es importante el cambio cultural. En este sentido, ha priorizado la búsqueda de alianzas con startups, universidades y otros ecosistemas innovadores.

Paloma Jara, directora RTVE en Andalucía; Antonio Pulido, presidente Fundación Cajasol; Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España, y Juan Francisco Álvarez, director del Instituto de Estudios Cajasol.
Paloma Jara, directora RTVE en Andalucía; Antonio Pulido, presidente Fundación Cajasol; Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España, y Juan Francisco Álvarez, director del Instituto de Estudios Cajasol. - Rocío Ruz

La transformación digital, la aplicación de tecnologías como la Inteligencia Artificial, el análisis de datos o la robotización de procesos, supondrán la sustitución de puestos de trabajo, profesiones o funciones específicas tal y como se ejercen ahora, aunque también está cambiando la relación de las empresas con los clientes y usuarios. «La tendencia es automatizar aquellas funciones más repetitivas mientras que las personas asumirán labores más cualitativas, de gestión de mayor valor añadido», subraya Albarracín, quien pide un marco regulatorio y ético claro en esta revolución tecnológica.

«Los reguladores, los inversores, la sociedad en su conjunto, es cada vez más exigente con las empresas», señala el presidente de KPMG, quien manifiesta sobre la Ley de Información no Financiera y el Real Decreto de Protección de Datos que «ya no sólo se demanda que las empresas cumplan, sino que sean transparentes y puntuales a la hora de informar sobre sus prácticas y su modelo de generación de valor».

Y todo ello con el impacto que tendrá en las empresas el envejecimiento de la población. De hecho, la Comisión Europea estima que en 2025 más de un 29% de los europeos habrá cumplido los 65 años. En 2050, Funcas calcula que el gasto de mantenimiento de las pensiones en España puede alcanzar el 16% del PIB, seis puntos más que ahora.

Tras la última gran crisis económica, algunas heridas no han terminado de cerrarse, pero -a su juicio- tenemos ahora «una economía sana, con empresas robustas y competitivas que cuentan con la confianza de los mercados y los analistas, que se ven respaldas por la senda de bajos tipos de interés que todavía se mantiene y un sector financiero saneado y sólido».

Estabilidad política

España crecerá un 2% en 2019, «más que nuestros socios europeos, lo que debería traducirse en la creación de empleo, todavía la asignatura pendiente de nuestro mercado», según el presidente de KPMG, quien dice que «si logramos un período de estabilidad política que disminuya la incertidumbre en la que han navegado nuestras empresas en los últimos años, tendremos buena bases para seguir construyendo una economía más sostenible y más innovadora».

Nos debería preocupar, en opinión de Hilario, la desaceleración económica de nuestros socios europeos, las tensiones comerciales, el Brexit o los movimientos proteccionistas. Según un informe de perspectivas en España de KPMG basado en una encuesta a un millar de directivos de 2019, las previsiones son positivas aunque prudentes, tanto en España como en Andalucía. Más del 60% califica de regular la coyuntura regional andaluza y espera que se mantenga igual este año «y -ha manifestado- de momento, el crecimiento de Andalucía en el primer trimestre está superando estas expectativas al ser una de las comunidades autónomas con mayor incremento de su PIB respecto a los tres meses precedentes, según datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Arif)».