La vocación emprendedora despierta en los «millennials»

Es la primera generación que recurre al autoempleo no por necesidad, sino como opción profesional

ABCActualizado:

España no es país de emprendedores, pero poco a poco la intención de crear un negocio propio va calando y ganando adeptos, sobre todo entre los «millennials». Así lo refleja la octava edición del Estudio Global de Emprendimiento Amway (AGER), realizado en colaboración con la escuela de negocios de la Universidad Técnica de Múnich y la empresa de estudios de mercado GfK. AGER 2018 se ha realizado independientemente en 44 países, analizando los factores que influyen en cada uno de los Estados a la hora de tomar la decisión de emprender un proyecto.

En ese documento se analiza el Índice de Espíritu Empresarial Amway (AESI) de cada país, es decir, la intención que existe en la población de lanzarse a montar un negocio. En España este indicador creció en 2017 hasta alcanzar los 44 puntos (39 en 2016), por encima de la media europea (42) y por debajo de la internacional (47). «Para medir este índice se tiene en cuenta tres variables: el deseo de emprender, la percepción que se tiene sobre los recursos disponibles para hacerlo y la firmeza para llevar adelante el proyecto» explica Ana María Romero, miembro del Consejo Académico de AGER y vicedecana de Relaciones Internacionales y Gestión Económica de la Facultad de Comercio y Turismo de la Universidad Complutense de Madrid. Esto se traduce en que el 42% de los españoles desea ser emprendedor y un 45% se ve capacitado para hacerlo.

La financiación es la principal traba a la hora de crear una empresa

Y los «millennials» (menores de 35 años) son los que más quieren emprender. El deseo de autoempleo es mucho mayor (62%) que en el resto de los españoles de entre 35 y 49 años (48%) y los mayores de 50 (26%). Son la primera generación que está valorando el emprendimiento no solo como una necesidad para salir adelante, sino como una oportunidad y opción profesional. «En ellos ha calado más la cultura emprendedora y tienen más formación para ello», dice Ana María Romero.

Hay muchas razones para crear un negocio como refleja el anterior estudio AGER 2017: ser tu propio jefe (45%), el deseo de autorrealización (35%) y la vuelta al mercado laboral (20%).

Sin embargo, no es un camino de rosas. Según AGER, la financiación es el mayor obstáculo que encuentran los emprendedores españoles cuando tratan de poner en marcha un nuevo proyecto o de dar un impulso mayor a la empresa que ya funciona. También entorpece un sistema de impuestos difícil de afrontar y un arraigado miedo al fracaso. «En Estados Unidos se sabe que caer y volverse a levantar forma parte del proceso de aprendizaje», señala Romero.

Sorprende que en el estudio los encuestados valoren algunos servicios de España para facilitar el terreno al emprendimiento: la infraestructura tecnológica, un sistema educativo que enseña las habilidades requeridas para comenzar un negocio propio, y unas regulaciones entendibles. «Desde las universidades se está haciendo mucho por poner en valor el emprendimiento. No solo para quien estudia Administración y Dirección de Empresas, también uede emprender un químico, médico, veterinario o quien ha estudiado Arte», insiste Romero.

Para otros no es precisamente la educación financiera el fuerte de nuestro país como explica Víctor Rodado, un joven empresario que a sus 29 años ya sabe lo que es emprender varios negocios. El primero fue Futmi, la primera red social de fútbol en España; después vino hablatumusica.com, un magazine digital sobre música; siguió Upplication, una plataforma donde crear aplicaciones para empresas, y desde hace un año minimalismbrand.com, un ecommerce que ha reinventado las carteras de toda la vida).

«La gran barrera es la formación —afirma—. No hay educación financiera suficiente en la universidad, no hay una orientación al emprendimiento. A los estudiantes no se les dice que emprender es una alternativa y que no tienen que trabajar para otro. Se lleva estudiar Administración y Dirección de Empresas y luego trabajar en un consultora por 40.000 euros al año». Rodado es ejemplo de esa nueva generación, entre 25 y 35 años que «quiere tener el control de su vida», explica él. «Ya sea con un ecommerce, una tienda o un bar, no queremos un horario sin sentido, ni trabajar para otro por mil euros al mes».

Por necesidad o vocación o como estilo de vida, parece que el espíritu emprededor va despertando en muchos de nuestros jóvenes.