Ana Botín, presidenta de Banco Santander
Ana Botín, presidenta de Banco Santander - ABC

El Santander se compromete a recortar sus gastos en 1.200 millones al año

El banco espera obtener por la integración del Popular 250 millones más de ahorros, frente a los 500 previstos

La entidad contempla en su nuevo plan estratégico invertir 20.000 millones en digitalización y tecnología en cuatro años

La ratio del capital se mantedrá entre el 11% y el 12% a pesar de la presión del mercado para elevarla

MadridActualizado:

El Santander ha presentado este miércoles durante su «Investor Day» en Londres su nueva hoja de ruta para los próximos años. Los principales ejecutivos de la entidad, entre ellos la presidenta, Ana Botín, han explicado a inversores y analistas el nuevo plan estratégico del banco a medio plazo, que incluye un esfuerzo notable en eficiencia para elevar la rentabilidad del grupo. En concreto, el Santander se ha comprometido a reducir sus costes en 1.200 millones de euros anuales.

Esto permitiría al primer banco español mejorar su ratio de eficiencia del 47% con que cerró en 2018 a una horquilla de entre el 42% y el 45%. De esos 1.200 millones en ahorros, 1.000 procederán de Europa, y buena parte de ellos de la integración del Popular, que este año implicará un ERE que podría afectar a unos 3.000 empleados y el cierre de parte de la red de oficinas. Pues bien, según el detalle dado a la comunidad finaciera por el consejero delegado del grupo, José Antonio Álvarez, el Santander espera obtener 250 millones adicionales en sinergias por la integración del Popular, frente a los 500 millones que había estimado inicialmente.

Esta mejora de la ratio de costes sobre ingresos será clave para incrementar la rentabilidad del grupo, que la dirección del banco aspira a elevar del 12,1% de 2018 a entre el 13% y el 15% en términos de rendimiento del patrimonio tangible (ROTE). Lo que no indica es cuando lo logrará, pues una de las novedades del nuevo plan estratégico es que ha dejado de ser trienal — el último cubría el periodo 2016-2018— y solo se habla del medio plazo, en un momento en que casi todas las entidades españolas han aplazado al menos un año el cumplimiento de sus planes estratégicos por las dificultades del entorno.

20.000 millones en digitalización y tecnología

Como fuere, otro de los caminos trazados por Botín para la consecución de esa meta es intensificar la digitalización y uso de la tecnología por la entidad. En este sentido, el Santander ha anunciado una inversión de 20.000 millones de euros en los próximos cuatro años en su transformación digital y en tecnología.

«La tecnología está cambiando la banca como la conocemos, por eso estamos preparando a Santander para aprovechar las enormes fortalezas que tenemos en el Grupo, como la tecnología, el talento y el tamaño», ha dicho Botín, quien ha señalado que esa apuesta tecnológica permitirá a la entidad mejorar el servicio al cliente y aumentar su vinculación, pero también para reducir costes, y «aumentar el crecimiento y la rentabilidad del grupo».

Neuvos servicios digitales de pagos

En el plano tecnológica una de las grandes apuestas del banco, que con este movimiento parece querer tomar la delante no solo a otras entidades financieras sino también a nuevos competidores digitales, será los medios de pago. Así, y entre otras novedades, el Santander ha anunciado el lanzamiento de su plataforma de transferencias internacionales, One Pay FX, como un servicio abierto y disponible también para no clientes de la entidad bajo el nombre de Pago FX. En esa línea, el banco extenderá el servicio de tarjetas de datáfonos de su filial brasileña Getnet como una plataforma global de pagos para comercios llamada Global Merchant Services.

Con todo esto el Santander para querer tomar la delantera no solo a otras entidades financieras, sino también a los nuevos competidores digitales ajenos a la banaca que están entrando en estos nichos de negocio.

Política de capital

El foco de los mercados estaba puesto en todo caso en la política de capital del grupo. Los analistas llevan tiempo presionando al Santander para que eleve su ratio de capital, que el año pasado consiguió incrementar al 11,3%, por encima del 12%. Álvarez ha defendido que en los cuatro últimos ejercicio el banco ya elevó su solvencia en 18.000 millones de euros, más de tres puntos porcentuales, y ha reafirmado su objetivo de mantenerlo entre el 11% y el 12%.

La presentación de este nuevo plan estratégico se ha ido demorando desde que se anunció el nombramiento de Andrea Orcel como consejero delegado del grupo, quien estaba llamado a presentarlo, pero cuyo fichaje finalmente se frustró por su alto coste. Eso retrasó igualmente la sucesión de Rodrigo Echenique, que pretendía jubilarse a principios de año, como presidente ejecutivo de Santander España, y luego se retrasó a abril. El banquero dejará sus funciones ejecutivas el próximo 1 de mayo, aunque seguirá siendo presidente no ejecutivo de Santander España y consejero del grupo.

Estructura por áreas geográficas

Esta no es la única novedad de gobierno corporativo anunciada. El Santander ha rediseñado su estructura organizativa creando tres grandes divisiones por áreas geográfica —Europa, Sudamérica y Norteamérica—, de las cuales pasarán a depender las diez principales filiales por países del grupo, aunque estas seguirán siendo independientes en cuanto a capital.

Así, de la unidad europea, que dirgirá Gerry Byrne, colgarán España, Portugal, Reino Unido, Polonia y la financiera del grupo Consumer Finance. Al responsable del áres de Sudamérica, Sergio Rial, reportarán Chile, Argentina, Uruguay, la región andina y Brasil, que dirige el propio Rial. Por último, Norteamérica la encabezarán Héctor Grisi y Scott Powell y englobará los negocios de México y Estados Unidos.