Román Escolano, exministro de Economía, posa para ABC en la sede en Madrid de Llorente & Cuenca
Román Escolano, exministro de Economía, posa para ABC en la sede en Madrid de Llorente & Cuenca - IGNACIO GIL

Román Escolano: «Cuando los tipos suban seremos conscientes del problema de la deuda»

El exministro de Economía y senior advisor del Área de Contexto Económico de Llorente & Cuenca defiende los efectos de la reforma laboral, pone el foco en el déficit estructural y advierte a Sánchez de que España no tiene margen para una subida de impuestos

MadridActualizado:

Román Escolano (Zaragoza, 1965) fue breve al frente del Ministerio de Economía. Apenas tres meses permaneció en el cargo hasta la moción de censura. Tuvo tiempo para sentirse con poder pero no para disfrutarlo ni casi ejercerlo. Lo que sí hizo fue empaparse -aún más- de los problemas y retos de una España que ha dejado atrás la crisis. Ahora se mueve en la empresa privada como senior advisor del Área de Contexto Económico de Llorente & Cuenca pero nunca desligado de la economía.

¿Cómo ve la economía española?

La economía española, en este momento, está teniendo un crecimiento claramente mejor que el del conjunto de la zona euro y es una de las grandes economías, como ha dicho el FMI. Las previsiones están en un crecimiento por encima del 2%, por encima de nuestros pares europeos. Dicho esto, la economía española no es inmune a un contexto internacional más adverso. Como tenemos una economía muy abierta, España no queda al margen de esta situación internacional. La situación exige mucha cautela.

¿Son creíbles las alarmas sobre España siendo aún la referencia en crecimiento económico de Europa?

La palabra es cautela. Debemos estar muy atentos al crecimiento de nuestros socios comerciales; la economía española tiene que seguir siendo una economía internacional y competitiva en un contexto europeo. El patrón tradicional de tener un crecimiento basado solo en la demanda interna y con déficit exterior es poco sostenible. Hay que seguir pensando en basar nuestra economía en un sector exterior potente.

Este año planea la posibilidad de que transcurra sin Presupuestos Generales del Estado. ¿Puede permitirse el país esta situación?

En este contexto de moderación y desaceleración en toda Europa hay que estar muy vigilantes ante las cuentas públicas. Los ingresos suelen ser muy sensibles al ciclo económico; el año pasado tuvimos una evolución de los ingresos muy favorable, en torno al 9% de aumento, muy por encima del alza del PIB nominal. Pero la experiencia nos dice que esto, en un determinado momento, se frena. Con una evolución de ingresos menos positiva, hay que estar muy vigilante por la parte del gasto para asegurarnos que continuamos creciendo. Desde el momento en que salimos del brazo corrector del Pacto de Estabilidad pasamos al brazo preventivo y se nos exige un esfuerzo gradual de reducción del déficit en términos estructurales. Vamos a tener que fijar ahí nuestro objetivo, y no es sencillo.

¿Se ha hecho suficiente con el tema del déficit? El estructural se mueve en el 3%.

Las normas europeas prevén que en el medio plazo el déficit estructural tiene que ser equilibrado. Tenemos que reducir gradualmente eso. La economía hizo un esfuerzo enorme de reducción del déficit nominal en la crisis; la previsión era garantizar la reducción del déficit y la evolución de las cuentas, en un momento en el que había que reestructurar el sistema financiero, en un momento en el que había que hacer operaciones como el rescate del pago a proveedores... Esto último a veces se olvida, pero fue muy importante para evitar el estrangulamiento financiero de las pymes durante los años de la crisis. El objetivo es el déficit estructural y ahí debe ponerse la atención de la opinión pública, el Parlamento y la sociedad española.

Román Escolano, exministro de Economía, durante la entrevista con ABC
Román Escolano, exministro de Economía, durante la entrevista con ABC - IGNACIO GIL

A la reducción de la deuda pública parece que tampoco se le ha prestado suficiente atención en los sucesivos gobiernos.

Hemos salido de la crisis con una deuda pública cercana al 100% del PIB. Los últimos 3-4 años hemos estado en una situación de tipos de interés muy bajos. Es de esperar una normalización de tipos y una carga de la deuda que irá creciendo. En ese momento seremos conscientes de que la deuda pública en términos de stock tiene que disminuir porque su carga tenderá a subir. Lo más importante, para mí, es seguir manteniendo el crecimiento porque así el problema es más fácil de absorber. En términos de superávit primario, este año alcanzaremos una situación cercana al equilibrio y es muy importante que se mantenga a partir de ahora, aunque en desaceleración es complejo. Los márgenes fiscales son muy reducidos y la política fiscal tiene un campo de maniobra muy pequeño.

¿Significa que ahora no somos conscientes del problema de la deuda?

Hemos pasado unos años de crecimiento del PIB nominal, de tipos muy bajos y en los que el déficit ha disminuido. Eso no dura para siempre. Hay autores que dicen que a partir del 90% de deuda sobre el PIB hay un efecto estructural de menor crecimiento; lo importante ahora es el ritmo de descenso de la deuda, y es importante un decrecimiento rápido. Si somos capaces de reducirla, para el mercado será una noticia positiva.

¿Estamos preparados para una nueva crisis?

La situación es más compatible con una desaceleración que con una crisis. Tenemos que prepararnos para un crecimiento más bajo y los problemas del comercio internacional. Los márgenes de la política fiscal son muy pequeños y, si tuviéramos que prepararanos ante un «shock» exterior, la cautela tendría que ser máxima. Tenemos que mantener una prudencia fiscal importante, ser conscientes de que los margenes son escasos y vigilar la economía internacional.

¿Cómo se explica un comportamiento positivo del PIB como el de este último trimestre en plena desaceleración económica?

El dato de Contabilidad Nacional fue de un crecimiento del 0,7% cuando el consenso era del 0,6%. En términos interanuales estamos en torno al 2,4%, que es consistente con una evolución gradual hacia el objetivo de los analistas del 2,1-2,2%. Se ha constatado un decrecimiento suave de la demanda interna y un comportamiento algo mejor de lo esperado de la demanda externa. La cautela aquí se impone. No podemos contar con el crecimiento de la demanda externa porque el entorno exterior está siendo delicado.

La última EPA fue mejor de lo esperado. ¿Se equivocaron los analistas? ¿Eran falsas las advertencias?

El resultado de la EPA, en términos generales, fue positivo. Llevamos trimestres de crecimiento activo del empleo. En muchos casos, los analistas dicen que esto es un efecto positivo de las reformas laborales de estos años pasados; han hecho que el mercado de trabajo sea dinámico y que mantenga ese dinamismo pese a un crecimiento más bajo. Tenemos que vigilar muy en detalle cualquier posibilidad de contrarreforma en la medida en que pueda poner en riesgo esta evolución del mercado de trabajo. Asimismo, hay un comportamiento diferente del empleo en el sector privado y el público, siendo más dinámico en el segundo. Esto es otra señal a tener presente porque no podemos basar el crecimiento del empleo español en el incremento de los empleados públicos. El sector privado tiene que ser el protagonista de bajar el paro y alcanzar los 20 millones de ocupados porque el sector público no tendrá margen. Es prioritario no deshacer los efectos positivos de la reforma laboral y estar atentos al empleo en el sector privado.

Román Escolano, exministro de Economía, durante la entrevista con ABC
Román Escolano, exministro de Economía, durante la entrevista con ABC - IGNACIO GIL

La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) parece que, de momento, no ha tenido el efecto negativo que se auguraba.

La literatura económica sobre este tema es ambigua. Puede interpretarse de ambas formas. Tenemos todavía que tener más datos y una perspectiva de tiempo suficiente. Ha habido voces muy autorizadas que dicen que no vemos destrucción de empleo y voces que dicen lo contrario. Las reformas del SMI tienen que ser prudentes; todos los gobiernos han ido intentando actualizar el SMI dentro de un marco de diálogo social, buscando consensos de sindicatos, patronal y parlamento, y me parece que tomar medidas tan bruscas sin el consenso social no es la mejor forma de actuar. Son decisiones que pueden tener, potencialmente al menos, un efecto negativo sobre la inversión extranjera y la confianza de los empleadores.

¿Hay margen para subir impuestos en España?

Las medidas, que ya se propusieron en los últimos Presupuestos de Sánchez, fueron objeto de análisis por la Airef, la Comisión Europea... y se emitieron dudas sobre su eficacia. Hay figuras impositivas nuevas de las que se ha cuestionado su capacidad de recaudación. En un momento de desaceleración, en el que vamos hacia una política monetaria menos expansiva y una subida de tipos de interés y en el que tenemos que mantener una inversión privada potente, no es el momento para subir impuestos y debemos ser prudentes porque la coyuntura será menos favorable.

Entonces, ¿es momento para bajar la presión fiscal?

La bajada de impuestos puede ser un factor de atracción de inversión y dinamismo económico, hay experiencia internacional importante. El aumento del gasto y los impuestos pueden tener un efecto desfavorable.

¿Deben salir adelante los nuevos impuestos que planteó el Gobierno? Hablo de la mal llamada «Tasa Tobin» y la «Tasa Google», impulsada, por cierto, por Cristóbal Montoro.

En el caso de la economía digital, es verdad que existe discriminación entre la vieja y la nueva economía, puesto que esta segunda, en cierta medida, tiene una carga fiscal menor que los actores tradicionales. Ahora bien, tenemos que ser prudentes a la hora de realizar estimaciones concretas en impuestos nuevos que no tienen tradición.

Por sus palabras se infiere que está a favor de una «Tasa Google».

La fiscalidad tiene que adaptarse a la nueva economía. Cada país está tomando una determinada vía y se trata de no impedir el desarrollo de la economía digital, que es el futuro.