Las quimeras de Pedro Sánchez, promesas imposibles de cumplir

«Curioso es que hoy el que incumple -y promete medidas imposibles- es precisamente él como nuevo jefe del Ejecutivo español»

María Jesús Pérez
MadridActualizado:

«Basta de promesas incumplidas e incumplibles, basta de programas guardados en un cajón al día siguiente de las elecciones. Hoy con esta firma convierto mi programa en un contrato con la ciudadanía. Y un contrato es un acuerdo de voluntades que genera derechos y obligaciones. Mi compromiso a cumplir punto por punto el proyecto de reformas de nuestro programa, un compromiso constante con la ciudadanía». Palabras textuales (sic) -en su cuenta de Facebook- del hoy presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace tres años, tras presentar su programa electoral que le mediría como líder de la oposición frente a Mariano Rajoy en las generales del 20 de diciembre de 2015.

Es política. Porque curioso es que hoy el que incumple -y promete medidas imposibles- es precisamente él como nuevo jefe del Ejecutivo español. De hecho, la propia ministra de Trabajo de la era Sánchez, Magdalena Valerio, tras reunirse con los agentes sociales en La Moncloa el pasado 13 de junio, reconocía que cuando se está en el gobierno «se tienen mayores dosis de pragmatismo» y, hoy, son «conscientes del terreno que pisan y el peso parlamentario con el que cuentan». En tiempos socialistas el ser pragmático... vale.

De hecho, Valerio tuvo que confirmar que el Gobierno no derogará la reforma laboral -tal y como viene prometiendo el PSOE desde que prácticamente se puso en marcha en 2013 con el Gobierno Rajoy-, aunque -dijo- sí empezarán a trabajar con premura con los sindicatos y las organizaciones empresariales para modificar sus aspectos «más lesivos», como la prevalencia de los convenios de empresa sobre los sectoriales, la ultraactividad de los convenios... Algo que, por cierto, los sindicatos han parecido entender a la perfección, porque todas esas manifestaciones previstas en contra de la política laboral del Ejecutivo popular se desconvocaron ipso facto por arte de birlibirloque.

De momento, no da tiempo. Y esa es la clave. Ni da tiempo, ni quieren que dé, ni tienen apoyos suficientes en el Parlamento para cumplir ninguna promesa «electoralista». Casi todas de índole económica. Parte de la estrategia de Sánchez para conseguir votos una vez que agote la legislatura actual. «Voten PSOE, y las promesas pasarán, ahora sí, a cumplirse». Podría ser su próximo eslogan electoral de cara al 2020. Típico y tópico objetivo para captar voto populista.

Una estrategia económica la suya, por cierto, muy inteligente, basada en esas promesas imposibles, que no incumplidas. Si ahora no tiene apoyo y, además, no tiene tiempo, lo lógico es que pueda realizarlas si el electorado le da -en esta ocasión sí, por «aclamación popular», y no por «moción»- la confianza para seguir gobernando. Con cuatro años por delante para hacer y deshacer. Lo prometido. Una suerte de carta a los Reyes Magos que «lee a los ciudadanos» pero que no puede hacer realidad porque falta de tiempo. Pone el caramelito en la puerta del colegio, y si los «niños» lo quieren, tendrán que portarse bien con él en las próximas elecciones.

Pensiones indexadas de nuevo al IPC (lo que se traduciría en más gasto); sanidad universal (también más gasto); autopistas gratuitas (de nuevo más gasto y, para colmo, menos ingresos); eliminación del copago sanitario para los pensionistas (¡y dale con el gasto!)... y esta misma semana, la tan esperada por todos los barones regionales -sean del «color» que sean- reforma de la financiación autómica. ¡Su gozo en un pozo!.

El pasado miércoles 20 de junio, en la que fue su primera sesión de control al Ejecutivo socialista en el Congreso, el presidente Sánchez -nada, que no me acostumbro...- a preguntas de los grupos de la oposición sobre su intención de postergar la reforma de la financiación autonómica confirmó que «hay que ser ambiciosos, pero también realistas». ¡Amigo! El dichoso pragmatismo que sí vale para el socialismo. Dijo además que no iba a «mentir» a los ciudadanos y que sólo puede asegurar para esta legislatura una mejora de la financiación de cada comunidad, especialmente de las que están en peor situación, y que es algo que tratará con los presidentes autonómicos en la ronda de entrevistas que va a mantener con todos ellos. Sánchez insistió en que en esta legislatura no puede culminar una «revisión a fondo» del sistema de financiación autonómica, pero se ha comprometido a «mejorar a corto plazo la financiación de todas y cada una de las comunidades, especialmente las que están infrafinanciadas». Lo dicho. ¡Vótenle y otra promesa imposible hoy que cumplirá mañana!

Con el Mundial futbolero en pleno apogeo de fondo queda también por despejar la incógnita de qué partido jugará la derecha para evitar que las promesas imposibles de cumplir de Sánchez -sin apoyos ni tiempo hoy- se hagan realidad si ganan las próximas elecciones, ya con un nuevo líder popular en la oposición tras la equivocación estratégica de Rajoy, más pendiente de impedir que Ciudadanos le adelantara por la derecha, para ser finalmente adelantado por la izquierda por el PSOE. No lo vio venir. Pero ahora las cartas están sobre la mesa. O a mí me lo parece.

María Jesús PérezMaría Jesús PérezRedactora jefeMaría Jesús Pérez