Vittorio Colao (CEO de Vodafone y vicepresidente de la ERT, e Ignacio Galán, presidente y CEO de Iberdrola, a su llegada al nº10 de Downing Street
Vittorio Colao (CEO de Vodafone y vicepresidente de la ERT, e Ignacio Galán, presidente y CEO de Iberdrola, a su llegada al nº10 de Downing Street - ABC

Galán, Álvarez-Pallete y Del Pino urgen a May un pacto amistoso sobre el Brexit

Multinacionales europeas, entre las que se encuentran Iberdrola, Telefónica y Ferrovial, se reunieron ayer con la «premier» para alertarla de los daños que provocaría una ruptura traumática

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Ejecutivos de principales multinacionales europeas, agrupados en la ERT (European Round Table of Industralists), se reunieron ayer en Londres con la primera ministra Británica, Theresa May y su ministro para el Brexit, Dominic Raab, para urgirles a que alcancen un acuerdo amistoso sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Según ha podido saber ABC, los empresarios advirtieron a May de que se acaba el tiempo y «la ausencia de un acuerdo podría dañar gravemente el crecimiento futuro tanto de la economía británica como de la del conjunto de la Unión Europea». Propusieron, en este sentido, a la «premier» británica, que si es necesario amplíen el periodo de transición para evitar una ruptura traumática.

Entre los asistentes a dicho encuentro, celebrado a las 10.30 horas de ayer en el número 10 de Downing Street, había tres ejecutivos de empresas españolas con fuertes intereses en el Reino Unido: Ignacio Galán, presidente de Iberdrola y miembro de la ejecutiva de la ERT; José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica y Rafael del Pino, presidente de Ferrovial.

Junto a los ejecutivos españoles, formaron parte de esta delegación empresarial otros diez responsables degrandes compañías europeas como Rolls-Royce, Azko-Nobel, E.On, Vodafrone, Saint-Gobain o Centrica, entre otros. Durante el transcurso del encuentro, la delegación compartió con Theresa May la visión de las grandes empresas europeas sobre los retos a los que se enfrenta la economía europea y, muy especialmente sobre el Brexit. Le explicaron que, a su juicio, la relación futura entre la UE y el Reino Unido debería basarse en el libre intercambio de bienes y en un marco regulatorio estable y justo. Por su parte, Theresa May y Dominic Raab informaron a los representantes de la ERT de la marcha de las negociaciones con la Unión Europea.

En concreto, May destacó que defiende una propuesta que evite una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte y otros conflictos aduaneros para favorecer la actividad de las empresas. Además, la «premier» aseguró que se ha alcanzado un acuerdo con la Unión Europea en el 95% de los asuntos abordados y confió en llegar a un «acuerdo satisfactorio para todos» que aporte claridad al entorno empresarial. No es descartable que en el futuro se produzcan nuevos encuentros entre la asociación de empresarios y la primera ministra británica.

Menos crecimiento

Lo cierto es que esta reunión se produce en un contexto de marcada incertidumbre respecto al impacto que tendrá en la economía británica el proceso de ruptura. Precisamente ayer, el Banco de Inglaterra mantuvo en el 0,75% los tipos de interés en el Reino Unido y, lo que es más importante, redujo su previsión de crecimiento para este año y el próximo hasta un 1,3% en 2018 y un 1,7% en 2019.

La institución presidida por Mark Carney no es, sin embargo, la única que ha advertido en los últimos días del impacto económico que tendría un Brexit «duro». S&p publicó el martes un informe en el que avisaba de que una ruptura brusca con Europa «podría empujar» a la economía del Reino Unido hacia una «modesta recesión económica». En concreto, S&P apunta a una reducción del PIB británico del 5,5% hasta 2021. Un «severo» correctivo económico que representaría, según la agencia, el 60% de la reducción de la economía del Reino Unido registrada tras la crisis financiera de 2008.

«Los planes de contingencia no serán suficientes para aislar a las compañías de la volatilidad del mercado y la incertidumbre legal», apuntaba en el mencionado documento el analista de crédito de S&P Global Paul Watters.

Lo cierto es que el éxodo empresarial se activó apenas unos meses después de que el Reino Unido decidiera abandonar la Unión Europea. Y, de hecho, se ha agudizado en los últimos meses. Según un informe de EY, el porcentaje de financieras que ha realizado al menos una reubicación en el continente desde el Reino Unido asciende ya al 25%, un porcentaje superior al 19% que se registraba al cierre de 2017. Según este documento, Madrid es una de las ciudades mejor posicionadas para atraer a estas empresas.

Y es que la incertidumbre se ha apoderado de las negociaciones que mantienen ambas partes. Ayer, «The Times» publicó una información que señalaba que May había llegado a un acuerdo con Bruselas para permitir el acceso a los mercados comunitarios de las financieras británicas tras el Brexit, lo que supondría un guiño a la «City». Apenas unas horas después, el negociador europeo, Michel Barnier, desmentia la información.