Trabajadores en la City londinense
Trabajadores en la City londinense - AFP

Europa y España se juegan su recuperación económica en el proceso de negociación del Brexit

Los organismos internacionales citan la salida del Reino Unido de la UE como una de las amenazas para el crecimiento del PIB de algunos países europeos

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Parte del futuro de la economía europea y española se decidirá en las oficinas de Bruselas en las que desde principios de esta semana se negocia la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Las características del acuerdo que se alcance para el próximo Brexit -si es duro o no- determinarán la magnitud de las consecuencias. Un año después del sí en el referéndum, algunos indicadores macroeconómicos alertan de que la decisión de los ciudadanos británicos ya está pasando factura en Reino Unido. A estos malos datos se une la caída acumulada de casi un 15% de la cotización de la libra esterlina frente al dólar en los últimos 12 meses.

Después de meses en los que no se observaba perjuicio alguno en la economía británica, el PIB sufrió una desaceleración del 0,2% en el primer trimestre frente a la expansión del 0,7% del último trimestre del año pasado. También se vieron tocadas las exportaciones con una caída del 1,6% y los expertos vaticinan que el desplome será mayor si se endurecen las leyes relativas al comercio exterior. El propio Banco de Inglaterra ha recortado ya una décima su previsión de crecimiento para 2017, hasta el 1,9%. Sin embargo, la entidad central ha revisado al alza sus proyecciones para 2018 y 2019, hasta el 1,7% y el 1,8% ya que espera que las nuevas relaciones que se establezcan entre el país británico y sus antiguos socios europeos terminen por ser fluidas.

Otro de los indicadores que anuncian la llegada del próximo Brexit es el dato de la inflación. Los precios experimentaron una subida del 2,9% el pasado mayo y marcaron así su mayor incremento en cuatro años. Pese a ello, el Banco de Inglaterra aseguró hace unos días que aún no era el momento de subir los tipos de interés, que se mantienen en el 0,25%. El gobernador de la entidad central sigue apostando por mantener invariable su política monetaria hasta ver cómo responden los indicadores económicos a medida que evolucionan las negociaciones en Bruselas.

Adiós a la City londinense

Ante este panorama de aislamiento al que se aproxima el Reino Unido, algunas multinacionales han anunciado que abandonarán sus oficinas de la City londinense para poner rumbo a Europa continental. El banco estadounidense de inversión Goldman Sachs ya ha comenzado el traslado de unos 6.000 trabajadores hacia otros centros financieros como París y Fráncfort. También han anunciado su fuga de tierras británicas otras entidades como UBS, HSBC, JP Morgan Stanley, Citigroup, Bank of America o Barclays.

Una vez que los británicos pierdan el pasaporte europeo, multinacionales como Vodafone, Bertelsmann o Lush harán las maletas con rumbo a otro país de la UE. La irlandesa Ryanair también ha amenazado con suspender vuelos y se replantea dejar de solicitar la licencia para operar vuelos domésticos en Reino Unido a partir del año que viene. Además, está previsto que los representante europeos decidan el próximo otoño la ciudad en la que se reubicarán las sedes del EMA y la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

El grupo de empresas españolas con más inversiones en Gran Bretaña lo conforman Santander, Iberdrola, Sabadell, IAG y Ferrovial. Esta última ya ha anunciado que, de momento, congela su inversión en tierras británicas pese a suponer el primer mercado del grupo.

Un foco de incertidumbre

Pese a que el traslado de las sedes de estas y otras grandes compañías supondrá el nacimiento de nuevas oportunidades para ciudades como Fráncfort, Amsterdam, Madrid, París o Bruselas; el Brexit y el proteccionismo que conlleva representan uno de los mayores focos de incertidumbre a los que se enfrenta la economía europea.

El Banco Central Europeo (BCE) publicó el pasado miércoles un informe en el que citaba el divorcio del Reino Unido como uno de los principales desafíos globales por los efectos que tendrá sobre el comercio. El informe de la entidad presidida por Mario Draghi también citaba otros riesgos como la poca certidumbre ante la política monetaria de la Reserva Federal, la deuda externa de los países emergentes, la evolución de la economía china y las tensiones geopolíticas y el terrorismo.

Por su prte, los empresarios españoles afirman sentirse poco confiados en que el gobierno británico y la Unión Europea consigan alcanzar un buen acuerdo. Así solo cuatro de cada 10 directivos en España creen que la negociación acabará con un pacto comercial beneficioso para ambas partes. Por su parte, un 34% alberga poca o ninguna confianza en que las negociaciones lleguen a buen puerto, según el informe «El Futuro de Europa 2017» elaborado por Grant Thornton.

«Muchas empresas reconocen la amenaza que ahora constituye la oleada de proteccionismo que podría minar el comercio, los flujos de capitales y los movimientos migratorios. Los países atraviesan un contexto de profundos cambios políticos y los que podrían verse más afectados si las negociaciones del Brexit no prosperan se muestran especialmente preocupados», apunta Álvaro Sanmartín, Jefe Económico de Grant Thornton y asesor del Fondo Alinea Global.

Un socio prioritario para España

El propio gobernador del Banco de España, Luis Linde, ha declarado que el Brexit se podría convertir en un estorbo para la recuperación en nuestro país. En su último boletín, la entidad central pronostica que la fase de expansión de la economía española se mantendrá hasta 2019 pero alerta de nubarrones que pueden emsobrecer estas perspectivas. Los riesgos exteriores girar alrededor de un posible aumento del proteccionismo comercial y los problemas derivados de las negociaciones de salida del Reino Unido.

No en vano, Reino Unido fue el año pasado el cuarto destino de las exportaciones españolas por detrás de Francia, Alemania e Italia con un volumen de 19.153,2 millones de euros, según datos del ICEX. Por su parte, el país británico fue el séptimo en cuanto al origen de las importaciones a España con un total de 11.184 millones de euros. Así, el superávit comercial entre ambos países fue de 7.968 millones de euros con un crecimiento interanual del 44,1%. Las ventas al Reino Unido subieron un 5,1%, mientras que las importaciones de productos cayeron un 11,8%.

El país británico fue además el país que aglutinó la mayor cantidad de inversión española con 8.601 millones de euros en 2016. Esta cifra supuso el 37% del total y un aumento del 126% respecto al año anterior. Por su parte, la inversión directa del Reino Unido en nuestro país ascendió a 1.225 millones de euros en 2016.

Reino Unido también fue el principal estado de origen de los turistas que visitaron España el año pasado, con un total de 17,8 millones de viajeros, lo que representa una subida del 12,4% respecto a 2015.