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Fomento garantiza que Iberia seguirá siendo europea en caso de un Brexit duro

La Comisión espera cambios legales en la composición del accionariado de Iberia

Madrid / BruselasActualizado:

Iberia seguirá siendo una compañía europea aunque se produzca un Brexit sin acuerdo. Así lo garantizan fuentes del Ministerio de Fomento, que aseguran en declaraciones a ABC la «españolidad» de la compañía. Aunque la ruptura entre el Reino Unido y la Unión Europea se produzca finalmente de forma abrupta, el Ejecutivo se muestra convencido de que Iberia tomará las medidas necesarias para cumplir la normativa europea.

La competencia para decidir si una compañía cumple o no con las condiciones legales europeas corresponde a cada país, en este caso al Gobierno español, pero fuentes de la Comisión han advertido esta semana que no están de acuerdo con la estrategia que ha propuesto inicialmente Iberia y exigen «cambios legales» en su estructura de propiedad.

El Brexit se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para el sector aéreo. La Comisión Europea ha advertido de que, en caso de que la ruptura con el Reino Unido se produzca de forma abrupta, miles de vuelos podrían quedarse en tierra. Y no son las rutas con el país británico las amenazadas, sino los vuelos realizados dentro de la UE, porque las compañías que no demuestren que son propiedad mayoritaria de empresas comunitarias no podrán operar en el cielo único europeo, que permite competir libremente a todas las compañías en todos los países. En su estrategia de emergencia para un divorcio sin acuerdo, la Comisión solo ha propuesto una prórroga temporal automática de los derechos de vuelo desde y hacia el Reino Unido, como cualquier país extraeuropeo.

Así, las aerolíneas tienen que garantizar que están controladas por inversores comunitarios para mantener su licencia aérea en Europa y evitar así un previsible caos aéreo. Según la normativa europea, un 51% de su accionariado debe estar en manos de inversores del Viejo Continente. Si finalmente se produce un Brexit sin acuerdo, se excluirá a los británicos de este grupo. Una circunstancia que podría provocar, en última instancia, que Iberia no pueda volar dentro de España ni en rutas europeas que no partan del Reino Unido.

Y es que la aerolínea presidida por Luis Gallego forma parte del «holding» IAG, que tiene actualmente una estructura accionarial en la que los inversores europeos (sin contar los británicos) no alcanzan el 51% necesario. Es por ello que el grupo ha defendido ante la Comisión Europea que, pese a contar con una mayoría de accionistas extracomunitarios, Iberia es una compañía española.

En concreto, IAG asegura que, si bien posee el 90% los derechos económicos sobre Iberia, no ocurre lo mismo con los derechos de voto. El 50,01% de estos últimos, según el holding, se encuentran en manos de Garanair, sociedad controlada al cien por cien por El Corte Inglés. Por tanto, Iberia estaría controlada en realidad por una compañía española, lo que acreditaría su nacionalidad comunitaria.

Bruselas, sin embargo, ha rechazado esta tesis. En declaraciones al «Financial Times», un alto funcionario de la Unión Europea consideró que la solución al conflicto de Iberia no pasa por una solución tan sencilla y será necesario que la compañía garantice su españolidad por otras vías.

Se trata de una situación compleja de resolver. Al menos desde el punto de vista accionarial. Para empezar, porque Qatar Airways posee más del 21% de IAG y no ha dado señales de querer deshacerse de su participación. Esta, de hecho, ha aumentado en los últimos meses, como consecuencia del último programa de recompra y amortización de acciones realizada por el holding. Además, Estados Unidos cuenta con grandes intereses en el grupo.

El problema de Iberia también a otras compañías, cuyo accionariado es cada vez más complejo. Si Bruselas quisiera saber ahora a quién pertenecen realmente las acciones de muchas compañías se encontraría con un laberinto legal en el que hay a su vez operadores colectivos como fondos de inversión o inversores de todo el mundo. Dentro del propio grupo IAG figura también la irlandesa Aer Lingus, aunque en este caso parece que la nacionalidad de sus accionistas está más clara y la Comisión ya ha garantizado en este caso concreto que no se vería afectada por un Brexit sin acuerdo.

Otra de las aerolíneas irlandesas, probablemente la que más se beneficia de poder operar en el cielo único, es Ryanair, que ya ha modificado sus estatutos para adaptarse a la salida del Reino Unido de la UE. En concreto, ha privado de derecho de voto a los accionistas no europeos y ha impuesto la obligación para estos de vender sus acciones solamente a inversores europeos, que en su caso sí adquirirían derechos de voto. «Con estas dos medidas se garantiza que Ryanair será propiedad y estará controlada por europeos en un escenario de Brexit radical» afirma la compañía de bajo coste. Por el momento, la empresa irlandesa se ha procurado una licencia de vuelo británica, lo que le permitirá operar rutas dentro del Reino Unido y fuera de la Unión Europea después del Brexit.

Por ahora, ni Iberia ni el conglomerado al que pertenece no ha desvelado cuales son sus planes concretos. Willie Walsh, director ejecutivo de IAG, se ha limitado a minimizar las informaciones que señalan que Iberia plantea graves problemas respecto a la legislación europea en caso de un Brexit sin acuerdo. Es más, cuando se le preguntó cómo planeaba persuadir a los reguladores de que seguirán cumpliendo las reglas de propiedad en una eventual ruptura sin acuerdo, Walsh respondió: «Magia».