Planta termosolar de Abengoa
Planta termosolar de Abengoa - ABC

Abengoa descarta vender su filial de EE.UU. y prevé mantener salarios y plantilla en España

La compañía, que plantea desinversiones por 1.500 millones hasta 2016, cifra en 165 millones sus necesidades de liquidez hasta marzo

MADRIDActualizado:

La travesía para la supervivencia de Abengoa comenzó ayer una nueva fase. El consejo de administración de la compañía sevillana dio ayer luz verde al plan de viabilidad que deberá negociar con la banca acreedora y los bonistas, una hoja de ruta elaborada por Álvarez & Marsal que pasa por reducir el elevado endeudamiento del grupo (8.900 millones de euros) al tiempo que conserva una estructura mínima para mantener la actividad, concentrándose en aquellos sectores prioritarios para la firma de construcción e ingeniería.

El planteamiento aprobado ayer prevé que Abengoa conserve dos terceras partes de la línea de ingresos del grupo (cerca de 5.000 millones de euros frente a los 7.700 millones de la actualidad), para lo cual concentrará su negocio con tecnología propia y de terceros en energías solares, transporte de energía, servicios de operación y mantenimiento e I+D. En cuanto a su distribución geográfica, la compañía presidida por José Domínguez Abascal reducirá su presencia a aquellos mercados en los que detecta mayor potencial de crecimiento, como el continente americano, el área MENA (Oriente Medio y el norte de África), Sudáfrica y Europa occidental.

En ningún caso, admitieron fuentes próximas a la negociación entre acreedores y compañía, la empresa contempla la venta de su filial cotizada en EE.UU., Atlantica Yield (conocida anteriormente como Abengoa Yield), una posibilidad que sí estaba recogida en el anterior plan de desinversiones y que, argumentas estas fuentes, únicamente se produciría en un escenario de extrema necesidad. Abengoa controla un 47% de esta sociedad, que se ha nutrido de los activos transferidos por la matriz, movimiento que no se volverá a producir durante, al menos, los próximos tres meses.

En total, Abengoa se ha propuesto realizar desinversiones por 1.500 millones durante 2016, la mayor parte de ellas fuera de España. Algunos de estos procesos se encuentran ya «maduros», como la venta de la filial de bioenergía, que comprende diversos activos que se negocian por separado en EE.UU., Europa y Brasil, y la transferencia de activos inmobiliarios, como la sede de Madrid, que ya se encuentra en manos de otra sociedad. Está previsto que en «las próximas semanas» se materialice, según fuentes del mercado, algunas de estas operaciones.

Mientras tanto, la compañía descarta de manera tajante desprenderse de su división de biocombustibles de segunda generación, así como acometer una reducción de salarios y despidos. En concreto, en España, Abengoa ve un «recorrido muy pequeño» para realizar este tipo de ajustes, ya que su base de costes de personal resulta competitiva, sostienen estas fuentes, en comparación con las del resto de empresas del sector. Si se produce una reducción de plantilla, admiten, será por la vía de la venta de activos, pero no mediante expedientes de regulación de empleo u otros mecanismos específicos para rebajar el número de empleados.

Inyección de liquidez

Si Abengoa, mediante este informe, se ha marcado las líneas rojas de lo que considera un negocio viable y solvente como para poder hacer frente a su elevada deuda, hay una parte que no depende de la compañía, obligada a alcanzar un acuerdo con los acreedores antes del próximo 28 de marzo, fecha en que vence el plazo marcado por el preconcurso de acreedores. En este sentido, estas fuentes hacen hincapié en que las necesidades de liquidez se sitúan en los 165 millones de euros hasta marzo, aunque descartan una situación de asfixia financiera como la que la firma andaluza padeció el pasado mes de diciembre, cuando incluso tenía serias dificultades para abonar las nóminas. «Los trabajadores de Abengoa van a cobrar este mes», remachan.

El acuerdo entre bonistas y entidades financieras para realizar una nueva inyección de liquidez por este importe (tras la efectuada el pasado mes de diciembre) es inminente, revelan estas fuentes, que avanzan que se podría conocer «a finales de esta semana o durante la próxima». La banca (agrupada en el llamado G-7, que reúne a las principales entidades) y los tenedores de bonos, unidos en torno a la firma Houlihan Lokey, mantenían diferencias que amenazaban con lastrar la aprobación de este préstamo: los bonistas pedían compartir las garantías del anterior crédito, avalado por una participación de Atlantica Yield, y exigían, además, un alto interés (25%). Abengoa es consciente de que deberá aportar mayores garantías y, para ello, está dispuesta a poner en prenda plantas de bioenergía.

De momento, es pronto para hablar de condiciones como qué porción de las acciones asumirán los acreedores como parte de la capitalización de deuda, así como si será necesario ejecutar quitas, una situación extensible a no solo a entidades financieras y bonistas, sino a una plétora de proveedores, que acumulan una deuda vencida de 500 millones y que en los próximos meses sumarán otros 300 millones más. La empresa llama a «hacer esfuerzos a todas las partes», aunque el mensaje sobre posibles ajustes en la retribución de los directivos es, cuando menos, ambiguo. «El consejo no se va a reducir el sueldo... o sí». Por lo pronto, el consejo de administración ha anunciado que renunciará a unos bonus ligados a beneficios con cargo a los resultados de 2015. Sin embargo, todos los matices de la gestión (incluida a la remuneración) dependerá en gran medida de la combinación de fuerzas (hoy impredecible) que resultará de la negociación con los acreedores.