La lluvia suspendió la jornada del miércoles en París - EFE
Roland Garros

La lluvia se alía con Rafa Nadal

Con el español ya en semifinales, el tiempo suspende la jornada y obliga a un maratón a la otra parte del cuadro

Enviado especial a ParísActualizado:

Ya el martes, después de que un violento chaparrón agitara la jornada, un miembro de seguridad de Roland Garros advertía al personal y a los periodistas españoles, que hacían conjeturas y jugaban a reprogramar el orden de juego en el caso de que el partido de Rafael Nadal ante Kei Nishikori no terminara tal y como estaba previsto. «Pues veréis mañana y pasado», comentó sin titubeos el buen hombre.

El caso es que tenía razón, y salió un miércoles de perros en París, con un cielo plomizo desde primera hora que reafirmó las agoreras predicciones de los hombres del tiempo. Llovió sin parar en la capital francesa y se fue retrasando el inicio de los partidos hasta que ya fue imposible postergarlo más, un auténtico problemón para la organización del único Grand Slam que todavía a estas alturas no tiene ni una sola pista con techo retráctil (la tendrá en 2020). De este modo, queda completamente alterado el desenlace del torneo, la lluvia aquí también juega.

Básicamente porque unos van a tener que darse una paliza sin apenas tiempo de recuperación mientras otros han cumplido con los plazos, una ventaja que a estas alturas tiene un valor incalculable. Ayer, además de los cuartos femeninos entre Simona Halep y Amanda Anisimova y Madison Keys contra Ashleigh Barty, estaban programados los duelos entre Novak Djokovic y Alexander Zverev y entre Dominic Thiem y Kharen Khachanov, que ya de por sí tenían un día menos de descanso que los jugadores de la otra parte del cuadro. Es decir, Rafael Nadal o Roger Federer, clasificados el martes para las semifinales del grande parisino, tendrán como rival en la final a un enemigo mucho más desgastado por la necesidad de tener que jugar jueves, viernes y domingo.

Los días de lluvia en un torneo de tenis son terriblemente largos, y más cuando no hay previsión de que escampe. A las 14 horas tenía que darse el pistoletazo para empezarán los choques, pero desde mucho antes se veía que no iba a ser posible. Por la zona de los jugadores, Carlos Costa, manager de Rafa Nadal, se interesaba por las decisiones que se estaban tomando desde la sala de máquinas. «En el mapa se ve que hay una borrasca que puede seguir dos trayectorias, y una de ellas permitiría que se jugara durante cuatro horas. Veremos», explicaba un trabajador del torneo. Las nubes, sin embargo, no se alejaron y se fue retrasando el plan hasta que, ya a las 16.31 horas, Roland Garros confirmaba que se suspendía definitivamente la jornada, que se celebrará hoy exactamente igual estaba planificada, pero empezando a las 12.

Más exigencia

«Son cosas incontrolables y los jugadores debemos estar preparados para este tipo de cosas», explica a este periódico Juan Carlos Ferrero, campeón de Roland Garros en 2003. «Pero, con partidos a cinco sets, la cosa se complica. Yo me acuerdo que un año, cuando hice final en US Open (también en 2003, perdió contra Andy Roddick), jugué cuartos, semis y final en tres días... Estamos preparados para esto. Ahora, físicamente se llega mucho más justo, eso está claro», resume con cierta lógica. Sergi Bruguera, dos veces ganador de la Copa de los Mosqueteros (1993 y 1994) y que está jugando en Roland Garros el torneo de leyendas, comparte la opinión de Ferrero. «Esta parte del cuadro va a tener que jugar dos partidos seguidos, eso es bastante exigente», apunta el capitán de la Copa Davis. «Y si van largos, si van a cinco sets, lo acabas pagando seguro», completa el catalán.

Al tiempo que habla Bruguera, pasa justo por detrás Thiem, que se sienta en una mesa con su equipo sin demasiada preocupación. También Khachanov se lo toma con calma porque no hay visos de que la cosa mejore, mientras que Barty y Halep se asoman al exterior para ver si les ilumina un rayo de esperanza. Ellas sufren por la lluvia porque juegan hoy los cuartos, tendrán que disputar mañana viernes las semifinales (se celebran siempre el jueves, pero el tiempo lo ha cambiado todo) y el sábado es la gran final.