Kvitova calienta mientras Muguruza es atendida por la médico en la final de Doha
Kvitova calienta mientras Muguruza es atendida por la médico en la final de Doha - AFP
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Doha

Kvitova frena el ascenso de Muguruza

La checa, en un estado de forma increíble, remonta en la final del torneo de Doha ante la española, que pese a todo será tres del mundo

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Garbiñe Muguruza, iluminada por los consejos de Conchita Martínez en esta semana fantástica, se quedó a mitad de camino en Doha, subcampeona de un torneo pata negra que, sin embargo, le concede crédito para un curso repleto de exigencias. La española, que de todos modos vuelve al podio y se coloca como número tres del mundo, no pudo darle continuidad a su notable nivel en la final, expeditiva en los inicios para frenar a una Petra Kvitova y desbordada a la hora de la verdad. Ganó Kvitova por 3-6, 6.3 y 6-4 en dos horas y 16 minutos y confirma su estado de gracia, pues aterrizaba en el desierto de Qatar después de alzar el título en San Petersburgo y de resolver con victorias sus compromisos en la Copa Federación.

Muguruza, pese al chasco, tiene motivos para poner buena cara. Salió disparada la hispanovenezolana en 20 minutos arrebatadores, un torbellino imposible de detener. Muguruza, fresca ya que se ahorró las semifinales por la lesión de Simona Halep mientras Kvitova se dejaba el alma en su duelo ante Caroline Wozniacki (casi tres horas), se escapó a la velocidad de la luz y en un periquete se puso con un incuestionable 5-0. Kvitova, penalizada por un alto número de errores no forzados (cuatro doble faltas incluidas), era incapaz de agarrarse a la pista, pero en el epílogo de ese set despertó para corregir una situación preocupante. La checa perdió esa manga, pues remontar cinco juegos es mucha tela, pero empezó a ganar la segunda a partir de ese clic.

Fue un capítulo completamente distinto, con Kvitova reconciliada con su tenis y con su saque, arma poderosa que ha exprimido a la perfección en las últimas semanas. La centroeuroepa, doble campeona de Wimbledon, ha mantenido en Doha la apuesta ganadora y es encomiable su ambición y las ganas que le puso para revertir la situación. A base de bombas, redujo a Muguruza y la llevó al extremo buscando líneas, alterando las alturas y abriendo ángulos de vez en cuando.

Se le puso todo de cara cuando hizo break en el quinto juego del set definitivo, con la española tocada de la rodilla izquierda (necesitó asistencia médica y le pusieron un aparatoso vendaje). Muguruza tuvo opciones de subirse al tren, pero le faltó frescura en los momentos decisivos, consolada con un subcampeonato que le debe servir para recobrar la fe. De eso anda sobrada Kvitova, a la que hay que reconocerle su enorme capacidad para recuperar la esencia después del turbulento capítulo que casi le deja fuera de las pistas en 2016, cuando un atracador entró en su casa y le produjo lesiones muy serias en la mano izquierda (es zurda, además) con un cuchillo. A bote pronto, ha vuelto al top 10 y es un peligro público.