Ferrer, en su duelo ante Bautista
Ferrer, en su duelo ante Bautista
Mutua Madrid Open

Ferrer se resiste al adiós

El alicantino, orgulloso y luchador como siempre, supera a Bautista en su estreno en Madrid y pospone su retirada

MadridActualizado:

David Ferrer, como poco, tiene otra vida, empeñado en prolongar al máximo una carrera que, eso seguro, finaliza esta semana. El Mutua Madrid Open es su destino final después de tantos años de batalla, pero este martes, ante Roberto Bautista ganó un partido más, el 734 en el circuito ATP, y este miércoles se medirá en la sesión nocturna a Alexander Zverev. Ahí está el adiós, puede ser en cualquier momento, aunque Ferrer dignifica su retirada exprimiéndose hasta la última gota. En su debut en la Caja Mágica, se impuso por 6-4, 4-6 y 6-4 y eso que en el tercer set necesitó que los médicos le trataran de un dolor en la pierna izquierda y de un malestar general porque ha pasado unos días mal físicamente. Él nunca se rinde.

Salió un duelo intenso en la Manolo Santana, que llenó sus gradas por si tocaba jubilar a uno de los héroes de esta época dorada. Ferrer, de rojo pasión y con una camiseta conmemorativa, se ha tomado muy en serio estos últimos torneos, digno de elogio porque se vació como siempre. Viéndole jugar así, resulta poco comprensible que se retire, pues compite muy bien y tiene victorias de peso este curso. Sin embargo, es el primero en aceptar que el cuerpo se recupera a otra velocidad con 37 años y prefiere dejarlo así, luchando ante cualquiera, que no arrastrándose, buena decisión.

Contra Bautista, fue 100% Ferrer, intensidad a raudales, kilómetros y siempre una bola más. Desde el inicio apretó al castellonense, que venía de hacer semifinales en Múnich, y en esos primeros 49 minutos que duró el primer set pareció llevar siempre la iniciativa. Lució esa derecha invertida tan dañina y se benefició de los altibajos de Bautista, algo menos regular en esta superficie.

Con todo, la segunda manga, pese a calcar el guión, ofreció el resultado opuesto. Bautista tomó más riesgos y apretó a Ferrer desde el fondo, más entonado y resolutivo. Al vencer ese parcial, y dando por hecho que su físico da para más que el de Ferrer, se intuía otro final. Pero no con Ferrer de por medio.

Al exnúmero 3 del mundo se le encendió la luz con una rotura temprana, pero hubo muchísimas imprecisiones por parte de ambos con el saque. En el quinto juego, sin embargo, llegó el break a favor de Ferrer, aunque no le dio ni para celebrarlo porque reclamó de inmediato la presencia de los médicos. Algo no iba en su pierna izquierda, y recibió un masaje para tratar el dolor. Mala cara, malos gestos. Y, además, estaba deshidratado porque ha estado dos días en cama.

Se entendió que su destino ya estaba escrito, y más cuando Bautista recuperó de inmediato ese servicio perdido. A Ferrer se le daba ya por muerto, y eso es un error mayúsculo, pues aguantó el tipo y, consciente de sus limitaciones, renunció a los intercambios largos y pasó al ataque para acortar los puntos. Bautista, por su parte, se bloqueó y volvió a enredarse al saque, concediendo una nueva vida a su amigo. La aprovechó bien Ferrer, que se llevó la victoria a lo grande, incalculable el mérito de este luchador.