Djokovic, durante su partido contra Zverev
Djokovic, durante su partido contra Zverev - Reuters

Roland GarrosDjokovic da miedo en París

El serbio, que lleva 26 victorias seguidas en Grand Slam, atropella a Zverev y se mide en semifinales a Thiem, muy superior a Khachanov

Enviado especial a ParísActualizado:

Por un momento, hay cierta sorpresa en la Philippe Chatrier, asombrada la gente por la puesta en escena de Alexander Zverev. El alemán, del que tanto se espera, mucho más de lo que ya ha hecho, sale como un tiro y tiene siempre a Novak Djokovic contra las cuerdas, que sufre horrores para mantener su servicio. Va escapando como puede el serbio, y cae definitivamente en el noveno juego. Parece su sentencia, al menos en ese set., pero Zverev no aprovecha la oportunidad que tiene para llevarse esa manga y la entrega poco después con una doble falta terrible. A partir de ahí, vía libre para el número uno, que se impone por 7-5, 6-2 y 6-2 en dos horas y nueve minutos.

Djokovic, se puede reconocer abiertamente, da miedo estos días por París, lanzado como va a por su segunda conquista en Roland Garros. Le colocaría en una posición de privilegio dentro de la historia del tenis, pues enlazaría los cuatro grandes de manera consecutiva por segunda vez, una bestialidad. Para hacerse a la idea de todo lo que está consiguiendo, lleva ya 26 victorias sin fallo en los grandes, invicto desde el 5 de junio de 2018, cuando perdió en cuartos ante Marco Cecchinato.

Ante Zverev, y una vez se sacudió esas dudas de los juegos iniciales, el balcánico completó una exhibición maravillosa. Hizo lo que quiso con el alemán, al que también hay que cuestionarle la falta de integridad en los momentos decisivos, y se gustó en todos los sentidos. Desde el fondo, movió la bola con comodidad y también regaló algún que otro puntazo con dejadas y subidas a la red. La Chatrier le reconoció el trabajo.

Hizo break nada más empezar la segunda manga y eso hundió por completo a Zverev, por los suelos en una imagen muy elocuente de lo que estaba pasando en la pista. Se había enchufado en este torneo, igualando su mejor resultado en un grande y rompiendo ese muro que le ha tenido atrapado en este 2019 de confirmación, aunque Djokovic fue demasiado para él. Le había ganado en el único precedente en tierra, Roma 2017, pero la historia esta vez fue completamente distinta.

En gran parte por el nivelazo del campeón de 15 Grand Slams, una roca, sólido como pocas veces se le ha visto. Mentalmente está fortísimo y tiene un tenis casi imparable, un peligro real y casi tan candidato al título como lo puede ser Rafael Nadal. Fue atemorizando a Zverev y consiguió reducirlo hasta la nada, tan desquiciado el germano que volvió a entregar el set con otra doble falta.

Fue más o menos lo mismo el tercer parcial, y Djokovic se escapó con una rotura que parecía definitiva. A Zverev se le presentó la oportunidad de subirse y enmendar el error, pero desperdició dos opciones de break y arrojó la toalla.

Thiem, intratable

Mientras, en la Suzanne Lenglen, Dominic Thiem confirmaba que es el mejor de los otros en esta superficie. El austriaco, finalista aquí el pasado curso, fue muy superior a Karen Khachanov, al que se le acabó la gasolina en estos cuartos de final. El ruso, que ha entrado en el top 10 alcanzando esta ronda, fue siempre a remolque de lo que propuso el austriaco (6-2, 6-4 y 6-2 en una hora y 47 minutos).

Thiem ha ido de menos a más en París. Se dejó sets en los primeros pulsos, pero a medida que avanzaba el torneo creció tal y como exigía cada situación. Ya en octavos, contra Monfils, cogió temperatura y este jueves se consolidó con un partido notable en el que apenas cometió errores.

Será un examen durísimo para Djokovic, garantizada una pelea de largo aliento en esas semifinales. Thiem ya ha demostrado su poderío en arcilla, y Djokovic, estando en este plan, asusta a cualquiera. El número uno del mundo, que persigue su quinta final aquí, domina 6-2 el cara a cara.