Carlos Alcaraz, en el Murcia Open
Carlos Alcaraz, en el Murcia Open - EFE
Tenis

Así es Carlos Alcaraz, el niño que sigue los precoces pasos de Nadal

Con 15 años, es el cuarto jugador más joven de la historia en ganar a un top 200, por detrás de Tomic, Gasquet y el balear

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La misma semana que Nicolás Almagro se despedía de las pistas, otro murciano emergía a la palestra. Con 15 años, Carlos Alcaraz confirma los rumores de promesa con récords de precocidad a la altura de un tal Rafael Nadal. Alcaraz es el cuarto jugador más joven de la historia en ganar a una raqueta del top 200. Sigue a Bernard Tomic, Richard Gasquet y al balear, quien ganó a Ramón Delgado (81) en Mallorca en 2002, con 15 años, diez meses y 26 días, unos menos de los que tenía Alcaraz cuando, este miércoles, batió a Pedro Martínez en el Murcia Open.

El murciano, campeón de Europa sub 16, con sus primeros puntos ATP conquistados con 14 años -antes incluso que el de Manacor- y con un título ITF Júnior y una Copa Davis de esa categoría, avisaba el pasado verano y mandaba otro mensaje este pasado 2 de abril de que su tenis va en serio hacia la élite al convertirse en el más joven en ganar un partido de un «challenger» -categoría inferior al circuito ATP- desde que lo lograra Nadal en la Copa Sevilla en 2001 con 15 años y tres meses, siete menos que Alcaraz. Fue en el torneo de la Academia Juan Carlos Ferrero, ante Jannik Sinner (6-2, 3-6 y 6-3).

Ahora, se une a esta lista de elegidos capaces de soportar la presión de ganar dos encuentros seguidos, y entre ellos contra un top 200 experimentado como Martínez, que se entiende mejor si se señala que Novak Djokovic no lo logró hasta los 16 años y 11 meses y que Roger Federer ya tenía 17 cuando alcanzó el reto.

No obstante las comparaciones, al joven tenista, que cumple 16 años el 5 de mayo, le queda un largo camino para consolidarse, pero va dando pasos seguros. Tiene el carácter y la pasión, inculcadas por su padre, jugador con proyección en los ochenta, y aun por su abuelo. Y es en ese crecimiento en el que quieren poner la atención y quitar la presión. La familia es consciente de la dificultad y lo costoso del viaje. Ya Carlos padre sufrió los avatares en su momento, cuando los altos costes de las academias le cortaron su incipiente despegue.

No quieren que pase con el hijo, que se está ganando los apoyos y el reconocimiento en la pista. El empresario Alfonso López Rueda avala su crecimiento; y sus logros le han hecho merecedor de una invitación para el torneo ITF de Doboj (Bosnia), en esa transición impulsada por la Federación Europea de Tenis de ascenso para los jugadores júnior.

Cautela y paciencia

La Federación española también entiende que la calidad del murciano no puede evadirse y que suceda como con Álex de Miñaur, quien recurrió a las ayudas australianas para poder continuar su carrera. Siguen al murciano desde hace tiempo y están apostando mucho por él. Ya defendió la bandera española en la Copa Davis júnior conquistada el pasado octubre. Ganó el segundo partido para igualar la eliminatoria y formó la dupla que sumó el punto definitivo ante Francia.

Por el momento, a Alcaraz no le hace falta salir a ningún sitio: tiene a Albert Molina, de la empresa IMG, como representante y confía en las manos de Kiko Navarro y Juan Carlos Ferrero para moldear su juego, su trayectoria y su mentalidad.

«Es un chico joven, con muy buena proyección, cualidades y que compite muy bien. Las expectativas son altas, pero no tenemos que obsesionarnos. Hay que tener paciencia con su desarrollo porque el tenis es una carrera muy larga», explica Javier Soler, director deportivo de la Federación, para ABC. Pide cautela sobre su futuro porque, incide, «si él es bueno, lo será por el nivel que tenga en ese momento, no por lo que ha logrado hasta ahora».

De ahí que el trabajo con él sea cuidado al detalle con su entorno familiar y profesional. «Lo importante es que no se busque ya un sustituto de Rafa Nadal. Hay que dejarlo que aprenda. Cuidarlo de las lesiones en esta edad para que no sea eso lo que lastre su rendimiento a largo plazo. A nivel ténico y mental está muy encima de su desarrollo físico. Pero no hay que correr», prosigue Soler.

Es la misma línea de trabajo que se realiza con otra potencial estrella, Jaume Munar. El balear, que nació el mismo día que Alcaraz pero seis años antes y que se entrena en la Academia de Rafa Nadal, venció ayer a Alexander Zverev, 3 del mundo, en octavos del torneo de Marrakech (7-6 (1), 2-6 y 6-3). Otro pasito más, firme y seguro, en un camino largo hacia su consolidación en la elite.

Por el momento, también Alcaraz desprende mesura ante el salto a los focos que protagoniza estos días: «Estaré en la fase previa del Conde de Godó y luego en un torneo del circuito júnior en Italia y en el de Roland Garros. Si viene algún Challenger o algún Future mejor, pero estoy centrado en competir con los júniors», afirmó ayer, tras caer contra Rudolf Molleker por 6-1, 6-7 y 6-3. Porque los récords de hoy no aseguran éxitos mañana.