Real MadridModric, el triunfo del fútbol, por Florentino Pérez

Millones de aficionados ven a Modric como un jugador gigantesco que siempre sabe estar en las victorias y en las derrotas. Contribuye en cada gesto a la grandeza del deporte

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El 27 de agosto de 2012 no fue una fecha cualquiera en el calendario de las emociones madridistas. Aquel día se presentaba en el estadio Santiago Bernabéu un jugador que se ha instalado para siempre en los corazones de nuestros aficionados y en los de aquellos que aman profundamente este deporte. Como presidente del Real Madrid siento un profundo orgullo de haber hecho todo lo posible para que un jugador como Luka Modric forme parte de la historia del fútbol con el escudo del club más prestigioso y admirado del mundo.

Con el Real Madrid lo ha ganado absolutamente todo: Cuatro Copas de Europa, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas de España. Títulos que marcan una de las etapas más brillantes y extraordinarias de nuestro club. Pero más allá de los títulos que le permiten entrar directamente en ese mítico territorio donde habitan los jugadores legendarios, Luka Modric representa todo lo que es el Real Madrid. Detrás de cada éxito, de cada triunfo, de cada título, están los valores por encima de todo.

Él sabe lo que es alcanzar la cima desde la humildad y desde el sacrificio. Ha vivido con su familia la lucha por la supervivencia y ha conquistado cada tramo de su vida con trabajo, constancia y afán de superación permanentes. El ejemplo de sus padres ha sido su guía principal para ser lo que es hoy, un símbolo del fútbol y del deporte y, para los que sentimos con pasión el Real Madrid, un símbolo del madridismo.

Este Balón de Oro recibido con todo merecimiento en París representa el triunfo de todos esos valores y es también el triunfo del fútbol. Luka Modric es un ejemplo para todos. Su fútbol será recordado para siempre por su elegancia, por su precisión, por su contribución al juego del equipo, por su solidaridad en el campo y en definitiva por su enorme calidad. Y es un ejemplo también por lo que transmite dentro y fuera de los terrenos de juego.

Millones de aficionados en todos los continentes y, especialmente los niños y niñas que admiran este deporte, ven a Modric como un jugador gigantesco que siempre sabe estar en las victorias y en las derrotas. Modric es también respeto.

Respeto al fútbol, respeto al rival, a los compañeros, a los técnicos, a los aficionados. Contribuye en cada gesto, en cada declaración, en cada actitud y en cada escenario, a la grandeza del fútbol y a la grandeza del deporte.

El Balón de Oro de Modric es el número 17 en la historia del Real Madrid y él se convierte en el décimo jugador de nuestro club que gana este prestigioso galardón. Fue nuestro querido y recordado Alfredo Di Stéfano el que inició esta bella historia de amor entre el Real Madrid y el Balón de Oro en el año 1957, historia que continúa hasta hoy.

Luka Modric se convierte en uno de sus más grandes sucesores y los madridistas nos sentimos orgullosos de tenerle con nosotros, de que sea uno de nuestros símbolos y de que haya conquistado el planeta fútbol con nuestro escudo y con nuestros valores.