Tito Rabat
Tito Rabat - Jaime Olivares

GP EspañaTito Rabat: cómo levantarse de una rotura de tibia, fémur y peroné

Después de fracturarse tibia, peroné y fémur en agosto, el piloto habla con ABC sobre su lenta recuperación física y mental

JerezActualizado:

Son capaces de caerse, romperse la clavícula o el tobillo y subirse a la moto a los quince días. Sorprenden sus recuperaciones, siempre tan rápidas. Pero hay poco de milagro y sí de mucho esfuerzo. Ahora, Tito Rabat bromea, sonríe, juguetea con la gorra y admite con ilusión que está preparado para el Gran Premio de España. Sin embargo, su semblante cambia cuando se le pregunta por esas cicatrices, todavía frescas, siempre excesivas, que le dejó el accidente de Silverstone, el agosto pasado. «Recuerdo que la moto patinó, me tiré de la moto, me quedé allí enfadado golpeando el suelo, tonto de mí, y cuando me giré, vi que la moto de Morbidelli la tenía encima. Me pude levantar en el último segundo y por suerte impactó contra la pierna, que se quedó como una ese. Recuerdo un dolor, un dolor, un dolor. Si me quedo ahí en el suelo y me da en la barriga...», confiesa sin atisbo de sonrisa. No ha visto las imágenes del accidente. Ni ganas que tiene.

Acostumbrado a ir a 300 kilómetros por hora, tuvo que aprender a ir despacio, muy despacio. «Pensé que sería una lesión normal y que, como mucho, me saltaría una carrera. No me lo decían porque si me hubieran dicho que no iba a correr en medio año, hubiera saltado del hospital. El doctor Charte me decía: a la siguiente vas. Él sabía que no iría, pero me ayudaba a motivarme porque me entrenaba como si lo fuera. Pero poco a poco lo fui entendiendo, claro. Aquello no avanzaba». Pasó casi dos meses sin poder levantarse. Al cuarto, por fin, comenzó a caminar apoyado en las muletas. «Lento, lento, muy lento. Pensé que me recuperaría antes. Pero rotura de tibia, peroné y fémur en varios trozos. Es lo que hay».

En el proceso se planteó que no podría volver y aprendió a estar con su familia, su principal apoyo, a dar prioridad a las cosas importantes y a tener paciencia. «Y a que, en cuanto me caiga, salir pitando de la pista, aunque tenga la pierna rota», se ríe. Pero también ha tenido que volver a ser piloto, a sentirse piloto.

Las dudas

«Fui practicando en casa, con diferentes motos, y planteándome pequeños retos. Así comencé a perderle el miedo. Aunque sí tuve dudas. En la parrilla en Qatar, me asusté un poco porque íbamos muchos juntos. En vez de atacar, iba un poco hacia atrás. Y en los test también pensé que no quería volverme a caer. Después de una lesión así tu cabeza está en otra cosa. No estás al cien por cien en lo que toca».

Perdió fuerza, tiempo de competición, carreras e incluso la mecánica de salir a la pista con lo demás pilotos. Pero no ha perdido el hilo de correr. «Cuando llevas tanto tiempo sin coger una moto, la agresividad y la chispa en tu cabeza retroceden. Pero me voy encontrando mejor, ya no tengo ese miedo. Ahora solo quiero volver a ir lo más rápido posible». Ni siquiera se plantea cómo estará su cuerpo cuando deje el deporte. «Me gusta lo que hago. Pienso en vivir el momento». ¿La pierna duele? «Sí, sí, uff, duele, duele», se queja, pero con la sonrisa recuperada.