Marc Márquez
Marc Márquez - AFP

MotoGPMárquez apabulla en Argentina

El español, que llegó a sacar más de diez segundos a sus rivales, Rossi y Dovizioso, es nuevo líder

La reconciliación de Rossi y Márquez

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Apenas se había apagado el semáforo y el Gran Premio de Argentina ya tenía ganador. Marc Márquez. Sin contemplaciones. Su revancha particular a la carrera del año pasado en la que fue sancionado hasta en tres ocasiones, con caída de Valentino Rossi incluida. Su contundente respuesta al lío de despachos con el que comenzó el Mundial de 2019 por la polémica pieza que instaló Ducati, y volvió a poner ayer, en todas sus motos. Su firme candidatura al título, de nuevo. Ya es líder. Y en dos semanas, Austin.

Durante los entrenamientos hasta practicó el cambio de moto por si el siempre voluble clima en Argentina sorprendía con lluvia. Pero con calor, el español se encendió desde una pole, la 53 de su carrera en MotoGP, con la que ya avisó de que estaba un punto por encima de todos los demás. Lo que ni siquiera su propio equipo se esperaba era que antes de la primera curva aventajaría al resto de la parrilla y sentenciaría en la tercera vuelta. A un segundo por giro, a mitad de carrera la diferencia era de más de diez segundos. Alberto Puig, desde el muro, le indicaba que se lo tomara con calma, que el triunfo era suyo, sin discusión, incapaces los rivales de acercarse siquiera a sus tiempos.

Rossi nunca se fue

Asumida la «derrota», el podio fue el mayor de los triunfos para todos los demás. Por la plata pelearon Andrea Dovizioso y Valentino Rossi. Un duelo particular entre dos pilotos que comparten nacionalidad y ganas de títulos, pero subrayan sus diferencias en todo lo demás. El de Ducati comandó durante gran parte de la carrera, pero venció el de Yamaha, que suple con experiencia y hambre las deficiencias de la moto. Estudió al de Ducati y atacó en el último giro para celebrar su cumpleaños profesional en la segunda posición. El mejor de los mortales.

Hacía justo 23 años que debutaba en el Mundial de motociclismo. A partir de ese 31 de marzo de 1996, son veinticuatro temporadas con, al menos, un podio en cada una. Tras diez grandes premios de sequía, desde Alemania 2018, «il dottore» reconfirma por enésima vez que los 40 años no están reñidos con la pasión que siente al levantarse cada domingo.

El veterano piloto ya avisaba en la previa de que toda la parrilla tenía un problema común: Marc Márquez. Ni deflectores ni sanciones perturban su principal objetivo. Más bien, son esas las razones que espolearon al español. Si en 2015 Rossi lo llevó al suelo y en 2018 sufrió tres sanciones por ir en dirección contraria en parrilla, por tirar al italiano y por molestar a Espargaró, ayer optó por la calma en un «día perfecto». «Quería hacer una carrera así después de lo del año pasado. Demostrar la velocidad que ya tenía y también la precisión. He tenido unas sensaciones muy dulces con la moto», confirmó. Velada amenaza para los demás, pues cuando Márquez se confabula con su Honda el resto del mundo desaparece. Como ayer.

La mala suerte acompañó a Viñales, con caída propiciada por Morbidelli en la última vuelta. Y aplauso para Alex Rins, con remontada de clase del decimosexto al quinto puesto.