Sandro Rosell, visiblemente desmejorado, rtars su paso por la prisión - EFE | Vídeo Molins: "A Rosell lo habían matado socialmente" EP
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El vía crucis de Sandro Rosell

El expresidente del Barcelona pone fin a una pesadilla que ha durado dos años y en la que ha sido condenado socialmente

BarcelonaActualizado:

«Se ha hecho justicia». Así resumía Marta Pineda, esposa de Sandro Rosell, el sentir de la familia al conocer la sentencia absolutoria que ponía fin a un vía crucis que ha durado dos años. Desde que el 24 de mayo de 2017 entrara la policía en su casa de Barcelona y fuera detenido acusado de blanqueo de capital y pertenencia a organización criminal, el expresidente del Barcelona y sus abogados se han desgañitado clamando su inocencia, aunque la opinión pública lo culpara de antemano. «Si está en prisión preventiva y tanto tiempo es que algo habrá hecho», era la frase más escuchada y recurrente cuando se referían al inusitado caso de Rosell, que permaneció 22 meses en la cárcel junto a su socio y amigo Joan Bessolí, también inculpado. La audiencia Nacional le ha dado ahora la razón y le ha declarado inocente pero ¿quién le devuelve dos años de su vida en los que ha estado privado de libertad? ¿Quién restituye su sufrimiento y el de toda su familia y amigos? ¿Cómo se recupera el honor mancillado y se diluyen las dudas que planeaban sobre su figura?

Absuelto judicialmente y condenado socialmente. Así puede resumirse la situación actual de Rosell. Cobran fuerza las sospechas de una acusación infundada y con tintes políticos que él mismo denunció desde Soto del Real. «Si no hubiera sido presidente del Barcelona no estaría en la cárcel», denunció desde prisión y lo ratificó en el juicio celebrado el mes pasado. Hay quien también tiene sospechas que sele ha pasado factura por permitir actos independentistas durante su mandato en club azulgrana. Permitir que la Via Catalana cruzara el Camp Nou o no condenar el derecho a decidir son algunas facturas que podría haber pagado. Desde su entorno se desliza una mezcla de sentimientos y sensaciones: alegría, alivio e indignación, al margen del lugar en el que ha quedado la justicia. 643 días en la cárcel sin motivo justificado obligan a pedir daños y perjuicios, pero sobre todo clama una restitución del honor que ha quedado demostrada en los mismos juzgados de los que partió la acusación.

«Estoy muy satisfecha. Después de dos años de lucha se ha demostrado lo que defendíamos. Es una alegría muy grande. Por fin volvemos a nuestra vida normal, al día a día. Se ha acabado aquel sufrimiento diario, ese sufrimiento de ver a los suegros sufrir, de ver a Sandro cada semana en la prisión, se ha acabado todo...», explicaba esta mañana Marta Pineda en Rac-1. La esposa de Sandro resume a la perfección lo que ha sido la vida del expresidente azulgrana y de toda su familia durante este largo vía crucis. «Se ha hecho justicia. Ahora no hay que mirar hacia atrás. Esta mañana ya he hablado con una de mis hijas y a la pequeña le he enviado un mensaje, ya que seguía en clase. Mis suegros también están contentos. Por ahora solo hemos hablado por teléfono. Sandro está contento, por fin estamos tranquilos. Ahora lo que tenemos que hacer es comer en familia, y mirar hacia adelante. Tenemos una vida honesta, honrada y humilde y queremos seguir en la misma línea. Yo siempre miro hacia adelante», añadió emocionada.

Atrás quedan dos años de sinsabores, de sospechas, de peticiones de libertad condicional ignoradas. «En ningún caso me voy a fugar, voy a demostrar mi inocencia», clamaba Rosell desde el púlpito al tiempo que se lamentaba: «Me han robado dos años de mi vida». Sus abogados apoyaban la tesis y cuestionaban los argumentos del fiscal con hirientes comparaciones, como que los miembros de La Manada, enjuiciados por violación múltiple estuviera en la calle y su acusado en prisión por un presunto delito económico, habiendo puesto, además, todo su patrimonio como aval de garantía.