Sergio Ramos y Antoine Griezmann se saludan tras el derbi en el Santiago Bernabéu de la temporada 2017-2018
Sergio Ramos y Antoine Griezmann se saludan tras el derbi en el Santiago Bernabéu de la temporada 2017-2018 - EFE

Fútbol«La rivalidad enriquece, el odio embrutece»

Sociólogos y psicólogos analizan y opinan sobre la rivalidad madrileña entre Real y Atlético, potenciada por el antimadridismo rojiblanco

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La liturgia del fútbol lo denominó derbi hace décadas, aquellos Real Madrid - Atlético de Madrid como símbolo de rivalidad máxima en una acepción británica del antagonismo deportivo. Con el tiempo, con los títulos y con la inmersión inevitable de la política, el Madrid cambió de adversario y ahora es el Barcelona el club que se ubica en el lugar que un día ocupó el Atlético. Pero algo no ha cambiado en el ideario de los rojiblancos, esa conciencia colectiva de grupo: a la mayoría de los aficionados colchoneros les une su antimadridismo. Llega un gran partido en el Santiago Bernabéu y el sentimiento atlético permanece. Pese a que Simeone ha invertido la tendencia con su dinámica ganadora, derrotar al Madrid supone un extra de satisfacción para las gentes del Wanda Metropolitano.

La red ofrece un curso de antimadridismo en cualquiera de sus vertientes. Desde violentas páginas inspiradas por los ultras, a recopilaciones de tonadillas propagadas durante años en el Vicente Calderón, a escalafones de prominentes antimadridistas, a confesiones contra el máximo rival de referentes como Gabi o Futre, y tratados que intentan diseccionar los motivos de tan arraigada pasión.

El antimadridismo existe y no solo en el Atlético. Para algunas voces, ese arrebato es el segundo equipo más visible en el fútbol, todos los aficionados que desean que el Real Madrid pierda. ¿De dónde viene esa fijación que impulsa a algunos colchoneros a afirmar: «Yo gané todas las Champions y Copas de Europa que el Madrid no ganó»?

La pregunta vuela hacia los profesionales que se dedican a conocer el temperamento y las reacciones del resto y a los especialistas que estudian las relaciones entre individuos y sus leyes con las sociedades humanas. En algunas facultades españolas se imparten conocimientos sobre sociología del deporte.

De la emoción a la rabia

Víctor Manuel Muñoz-Sánchez es doctor en sociología, trabaja en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y ha abierto una línea de investigación inspirada en la sociología del deporte. «El fenómeno deportivo es un canalizador de actitudes intensas, bruscas y violentas que no se dan en otros escenarios sociales. En los estadios, al amparo de los grupos, el individuo tiene la sensación de que todo está permitido. Se trata de una válvula de escape que no se produce en el ámbito laboral o cultural. Es la expresividad emotiva, que a veces se convierte en rabia, y se da en momentos puntuales».

El psicólogo Pablo del Río cuida del alma y los miedos de los principales deportistas individuales de España. Han pasado por su diván del Centro de Alto Rendimiento de Consejo Superior de Deportes en Madrid Carolina Marín, Feliciano López, Garbiñe Muguruza y más de 30 atletas que participaron en los últimos Juegos Olímpicos, Río de Janeiro 2016. «A diferencia del ciclismo, que es épica, o del tenis, que transmite elegancia, el fútbol es un deporte de masas. Las emociones se elevan a la séptima potencia, la gente no controla y a veces el fútbol termina siendo odio y embruteciendo al personal».

Patricia Ramírez es psicóloga del deporte y de la salud y tiene claro que nadie nace antimadridista en el fútbol. Todo se vive y se aprende. «Es una cuestión educacional, el tipo de valores que se inculcan en una familia o en un grupo. Nadie nace con una determinada animadversión, a nadie se le inculca odio al nacer. Todo procede de lo que respiras en el grupo, de los mensajes que lanzas y de la información que lo alimenta».

El antimadridismo de un amplio sector del Atlético sería, por sí mismo, motivo de estudio, pero a tanto no han llegado los expertos. «El antimadridismo es la expresión del alter ego de la identidad propia -razona Muñoz-Sánchez-. Es la reafirmación de una personalidad común a través de un contrario. Esta dualidad es la materialización de identidades en una misma ciudad y su reflejo en el contrario. Lo mismo que un Betis-Sevilla o un Levante-Valencia».

Para Pablo del Río el antimadridismo debe canalizarse hacia otra dimensión. «La rivalidad deportiva debe existir porque enriquece, en el fútbol y en cualquier deporte. Es importante que exprese emociones. Pero me cuesta entender a los antimadridistas. Es como ser anti-taurino. Los antis son las personas que se alegran del mal de los demás. A veces es un reflejo de poca personalidad».