Fútbol

¿Beneficia a los niños tener como entrenadores a leyendas internacionales?

Grandes nombres del fútbol español como Raúl González, Xabi Alonso o Víctor Valdés han empezado a trabajar este verano en equipos de categorías inferiores

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Juan Pedro Nonay es psicólogo deportivo de la AD Colmenar Viejo, conjunto madrileño en el que lleva años trabajando con los niños de las categorías inferiores, una labor que le apasiona. Este verano, grandes nombres del fútbol español como Raúl González, Xabi Alonso o Víctor Valdés han comenzado a trabajar con conjuntos de la base y Nonay analiza para ABC lo que supone tanto para estos reconocidos técnicos como para los chavales esta experiencia.

- ¿Cree que tener estos mitos como técnicos influye o puede ayudar a los niños en su aprendizaje?

«Cualquier entrenador siempre es una figura de referencia en el vestuario que dirige, pero, en los casos de los técnicos que han sido antes grandes figuras del fútbol mundial, su bagaje les dota, además, de un halo de mayor credibilidad ante los jugadores, que tienen frente a ellos a otros que no solo han pasado por su sitio, sino que lo han hecho de manera excelsa. Esto, bien gestionado y con continuidad, supone una buena base sobre la que partir para cualquier tipo de aprendizaje, y el futbolístico no es una excepción. Además, desde el punto de vista humano, las experiencias acumuladas a lo largo de sus carreras (no solo como profesionales, sino sobre todo en el duro camino recorrido antes) también pueden ayudar a afrontar situaciones que pueden llegar a ser frustrantes. Hablamos, por ejemplo, de tener pocos minutos de juego en el equipo o de quedar fuera de las convocatorias. Tener a grandes exfutbolistas como entrenadores también puede ser beneficioso, en este sentido, para los jugadores en formación».

- Y al revés, ¿qué puede aportar el trabajar con la base a futbolistas que lo han sido todo a nivel mundial?

«Para grandes exfutbolistas, trabajar con niños supone un aprendizaje brutal y una amalgama de emociones que durante su carrera vivieron de otra perspectiva. Desde el punto de vista deportivo, cualquier entrenador del mundo te habla de la sensación de plenitud que es ver jugar a «su equipo» tal y como ellos imaginaban en su cabeza, de la misma manera que produce frustración cuando las cosas (y no solo los resultados) no terminan de funcionar. Psicológicamente, además, entrenar a cualquier equipo, también de niños, es un ejercicio de desgaste mental casi constante a lo largo de la temporada, y requerirá de ellos buenas dosis de resistencia. Es una experiencia que bien llevada supone un inmenso beneficio psicológico tanto para jugadores como para sus entrenadores y estoy seguro que Víctor Valdés, Raúl o Xabi Alonso tendrán una buena experiencia. Les servirá como base para el futuro si desean ir progresando como entrenadores hacia el fútbol profesional, pero también les enriquecerá a nivel humano y a la hora de gestionar grupos».

- Para los pequeños, ¿supone un factor extra de motivación?

«Para los críos, trabajar con los que fueron sus ídolos puede ser inicialmente un factor extra de motivación, al menos en la medida en que los jugadores -tengamos en cuenta que van a entrenar a chicos muy jóvenes- tengan noción de lo importantísimos (en estos casos figuras mundiales) que han sido sus entrenadores en el fútbol, bien porque los hayan visto jugar o por referencias que tomen de su ambiente familiar y social. Ahora bien, esto no quita para que ese impacto inicial se vaya amortiguando con el tiempo por pura habituación al verse cuatro o cinco días por semana durante meses. Víctor Valdés y Raúl pasarán entonces a ser «El Míster» y ahí tendrán que trabajar lo que en psicología del deporte se denomina "Motivación cotidiana", consistente en que el jugador (y por extensión el equipo) mantenga buena predisposición para el trabajo y el sacrificio que supone la práctica de cualquier deporte de manera regular».