El Cordobés en la plaza de toros de Morón de la Frontera
El Cordobés en la plaza de toros de Morón de la Frontera - P.O.
LA FIESTA NACIONAL

Temporada de toros 2019: más allá de las grandes ferias

Un análisis de los costes y necesidades de un espectáculo taurino fuera de las plazas de primera

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La temporada calienta motores dando a conocer los carteles de las primeras ferias del año. A las combinaciones de Olivenza, Valencia y Castellón se le han unido los carteles que abrirán la temporada en Las Ventas, de la que dicen que es la primera plaza –ahora es Plaza 1– del orbe taurino. De la catedral del toreo solo se conoce el cartel del Domingo de Resurrección y los cuatro paseíllos de Morante de la Puebla que ha confirmado el empresario Ramón Valencia.

Pero más allá de las grandes ferias, la temporada taurina se mueve en numerosas plazas que resisten organizando festejos. El toreo también existe fuera de los cosos de primera categoría que no cuentan con ciclos –más o menos largos– ni un aforo con la capacidad suficiente para cubrir en taquilla lo que cuesta organizar hoy en día un festejo taurino.

Las necesidades y los costes son los mismos. El público quiere ver anunciados en la cartelería a las primeras figuras pero no es igual equilibrar las cuentas llenando una plaza de veinte o quince mil localidades que una de tres mil. El empresario Carmelo García no tiene reparos en hablar de números. Una novillada con picadores cuesta 40 mil euros. Si hablamos de una corrida de toros, la cifra se eleva hasta los cien mil.

Los empresarios apuntan a los elevados costes en Seguridad Social en comparación con otro tipo de espectáculos, al IVA de las entradas y a la posibilidad de reducir ciertas necesidades que encarecen hasta hacer inviable un festejo. Y más si no se trata de una corrida de toros.

Los costes fijos dan vértigo. Y el riesgo es elevado. El conocimiento de cómo funciona el mundo taurino es imprescindible. La necesidad de una buena gestión es incuestionable. Por eso hay plazas con gran aforo que no se llenan y otras con menos que se quedan pequeñas. No hay fórmulas mágicas pero el más mínimo error en el planteamiento puede llevar a la ruina al espectáculo y al empresario.

Gestionar estas plazas pequeñas depende en muchos casos de pliegos de condiciones que no siempre se ajustan a la realidad de la Fiesta. En diciembre el nuevo equipo de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET) comenzó a dar pasos para cambiar las cosas en el sector. Unir a los empresarios, readaptar los contratos de gestión de las plazas y sobre todo equilibrar los costes. Los cambios no solo deben mirar hacia fuera sino más bien al lado contrario. Todos deben hacer autocrítica porque el futuro de la Tauromaquia está más allá de las grandes ferias.

Invertir en turismo

La experiencia de Carmelo García no solo se suscribe a empresario taurino sino a otro tipo de espectáculos ya que tiene que «diversificar». «Hay que hacer una obra de arte para que cuadren los números», asegura. «Cuando cogí Sanlúcar de Barrameda estaba en la UVI», bromea. «Con el aforo que tengo en la plaza y los carteles tan rematados que hago es difícil. No sé cómo pero sale. Me preocupa hacer carteles con mucha calidad, llamativos para el aficionado y para el público». En Sanlúcar le da resultado. «La gente tiene confianza, saben que compro buenas ganaderías e invierto en toros y eso tiene sus frutos» aunque en Utrera «me está costando más cogerle el pulso pero es un encanto de afición y seguro que lo consigo».

¿Qué ocurre con las ayudas de los ayuntamientos? «Hay muchos ayuntamientos que colaboran con los toros porque saben que no se trata de subvencionar una corrida sino de invertir en turismo. Un espectáculo de primera llena los restaurantes y los hoteles. Creo que es fácil de entender aunque algunos no lo hagan todavía».

Su apuesta es por la profesionalidad. «He sido torero toda mi vida y los toreros saben cómo trabajo así que las figuras, por fortuna, vienen encantados a mis plazas». Tiene muy claro que es mucho más difícil gestionar una plaza pequeña. «Me encantaría tener una plaza con 10 o 12 mil personas donde pueda hacer aún más cosas. Me encantaría gestionar El Puerto de Santa María».

Y tiene claro la necesidad de la promoción. «Los empresarios taurinos tenemos la obligación de fomentar la Fiesta por eso he creado una escuela taurina en Sanlúcar de Barrameda. Será privada dentro de la Federación de Escuelas Andaluzas».

¿Cómo se pueden abaratar los costes? «Este tema hay que tocarlo porque el futuro se complica. La Seguridad Social tiene unos costes muy elevados o el IVA de las entradas. No tengo nada contra los veterinarios pero es excesivo que hagan falta tres para una novillada. Si vas al médico con tu hijo solo lo ve uno. Salvando las distancias, en motocross, los seguros cuestan 700 euros y para una novillada son cinco o seis mil euros. Eso es una bestialidad».