El diestro Jesulín de Ubrique, tentando una vaca en el Cortijo de la Sierra
El diestro Jesulín de Ubrique, tentando una vaca en el Cortijo de la Sierra - L.M.
TOROS

Rocío de la Cámara, la selección perfecta de la clase y la bravura

La ganadera, que lidió una extraordinaria novillada en Sevilla en 2018, cuenta los planes para esta temporada

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Nació ganadera y se enamoró del toro bravo. Rocío de la Cámara se toma muy en serio lo que aprendió en casa cuando era una niña y se acabó convirtiendo en una pasión. En el Cortijo de la Sierra los últimos días del invierno se aprovechan para las labores del campo.

Los tentaderos en la coqueta plaza de tientas, estratégicamente situada y protegida de las inclemencias del tiempo, son un ritual necesario para seleccionar el mejor ganado. ¿Qué busca en su selección? «Busco bravura acompañada de clase. Es dificilísimo pero creo que es lo que transmite al público», sentencia.

El último torero en tentar ha sido Jesulín de Ubrique, que iba por primera vez a la ganadería, donde han tentado El Juli o Roca Rey. Pepe Luis Vázquez y Juan Antonio Ruiz «Espartaco» son los dos toreros de la casa. «Uno me ha enseñado lo que es la clase y otro la bravura», señala la ganadera.

Su camada es corta pero ya tiene planes para el 2019. «Este año tengo doce toros y vamos a lidiar seguro una corrida. Estamos viendo las posibilidades que hay y sé que a Roca Rey le hace mucha ilusión matarla. Ha estado toreando en casa y es cuestión de ver en qué plaza cuadra. Una vez que salgamos de ese festejo tenemos que ver qué toros nos quedan y qué hacemos con el resto», asegura.

Además de los cuatreños están las novilladas y festivales. «En febrero lidiamos una novillada en San Javier, en Murcia, ahora tenemos un festival en Ricla y dos más. La idea es dos corridas para el año que viene. Hace mucho tiempo que no lidiamos corridas de toros y hay que volver a cogerle el punto a lo que es el macho de cuatro años», argumenta.

En la Maestranza, ha estado presente con novilladas las últimas temporadas: una completa en 2016 y dos novillos en el Corpus. No lidió en 2017 y dejó el listón muy alto en 2018 con un extraordinario encierro. Para 2019 volverá a descansar pesar de que la empresa Pagés se ha interesado por contar de nuevo con el hierro de Rocío de la Cámara.

«Sevilla para mí es especial. Tengo un concepto del toro y del toreo muy de aquí. Es un compromiso muy serio y una responsabilidad así que para lidiar tengo que estar muy convencida de lo que llevo. No he visto novillos a propósito para ir. Lo que llevamos a los festivales está por debajo y lo que queda tiene mucha cara. Hay que esperar. En 2020, si la empresa lo estima conveniente podremos volver si Dios quiere. Mi relación con la empresa es estupenda y es un lujo estar anunciado en los carteles maestrantes», subraya.

La labor de ganadero no es una ciencia exacta y se necesita una dosis adecuada de dedicación y afición. «Los ganaderos nos equivocamos, no cabe duda, pero al menos me gusta ir convencida. Tengo unas camadas cortas y es difícil encontrar una novillada como la que lidiamos el año pasado. Así es como quiero venir a Sevilla», destaca.

En el campo tiene cien animales entre machos y hembras, sobre todo erales. «En la finca que tenemos en Chiclana, que es una maravilla de bonita, estamos teniendo muchos problemas porque no conseguimos que el Ayuntamiento nos conceda los permisos para tener cosas básicas como la luz eléctrica. El mayoral está viviendo en condiciones infrahumanas», lamenta.

A pesar de los problemas, Rocío de la Cámara lo vive con auténtica pasión. «Nací ganadera pero aquí se va aprendiendo todos los días un poquito. En 2003, cuando compré vacas de Osborne y después sementales y vacas a Cuvillo, una sangre distinta a lo que tenía, es cuando me enamoro de la ganadería brava y del toro bravo. Antes me ocupaba porque me he ocupado siempre pero ahora estoy enamorada. Estoy todo el día pendiente y muchas horas en el campo. Con trabajo y con esfuerzo se consigue todo», apostilla.