Oliva Soto vestido con la túnica de nazareno de los Gitanos acompañado por su familia
Oliva Soto vestido con la túnica de nazareno de los Gitanos acompañado por su familia - ABC
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LA FIESTA NACIONAL

Oliva Soto: «Detrás del antifaz he soñado muchas faenas»

El torero sevillano cuenta cómo es su Semana Santa en la que sale de nazareno en tres hermandades

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Oliva Soto es uno de los toreros que vive con mayor intensidad esta semana en la que realiza su particular «Triduo». Es nazareno del Baratillo el Miércoles Santo, del Gran Poder de Camas el Jueves Santo y de Los Gitanos en la Madrugá. «Mia padres me hicieron hermano al nacer. Como quería ser torero, mi madre me llevó a ver la salida del Baratillo cuando tenía 11 años y le pregunté por qué los nazarenos tenían los zapatos llenos de albero. Cuando me explicó la relación de la hermandad con los toreros le pedí que me apuntara. Con 13 años empecé a salir».

Ahora realiza estación de penitencia en las tres. «A veces pienso que es demasiado pero mientras el cuerpo aguante tiraré para delante. El doblete de cambiarme la túnica negra del Gran Poder y ponerme la de terciopelo morado de los Gitanos sin descansar es un esfuerzo». Lleva 18 años con «esta paliza». «Solo son tres días y el año es largo. Los toreros le pedimos mucho a Dios y le agradecemos menos. Ocurren muchos milagros».

Oliva Soto se siente torero incluso realizando la estación de penitencia ya que suele calzarse las manoletinas de torear. «Empecé a ponérmelas en el Baratillo y si estoy cómodo me las dejo. Cuando empiezan a molestarme me pongo unos calcetines». Al joven diestro le compensa este esfuerzo a pesar de que no abandona los entrenamientos. «Esta es una época en la que los ganaderos se animan a hacer tentaderos porque tienen días libres con la familia».

Recuerda una anécdota de cuando era novillero. «Hubo dos temporadas que toreé en Arles, la matinal del Domingo de Resurrección. Mi apoderado Manolo Cortés me decía que estaba loco y se enfadaba. Tenía razón porque estaba reventado pero el año que no pude salir me dedicaron una levantá del Señor de la Salud para desearme suerte. Son cosas bonitas para los que sentimos el mundo cofrade y tenemos fe. Hay mucha gente que no entiende ese esfuerzo pero detrás del antifaz he soñado muchas faenas y he ido rezando cuando he estado anunciado en Sevilla. Este año incluso sin estar, creo que la oportunidad me puede llegar».