El diestro, Roca Rey durante su faena en la corrida de feria celebrada este viernes en la plaza de toros de Jerez
El diestro, Roca Rey durante su faena en la corrida de feria celebrada este viernes en la plaza de toros de Jerez - EFE/Román Ríos
Feria de Jerez 2019

El Fandi, Manzanares y Roca Rey, triple puerta grande en Jerez

Los diestros se reparten seis orejas en la de Núñez del Cuvillo

Jerez de la FronteraActualizado:

Con idéntica ganadería y cambios en los protagonistas del año pasado, la segunda de la Feria del Caballo llenó los tendidos sin colgar el «no hay billetes». Desde el comienzo quedó claro que había ganas de que pasaran cosas importantes así que la terna salió a hombros. La corrida de Núñez del Cuvillo tuvo preciosos ejemplares, los tres últimos con más volumen, fueron nobles pero les faltó ese punto de raza para llegar más al público que pidió el indulto para el que abrió plaza, premio que quedó en vuelta al ruedo.

El Fandi abrió la puerta grande con una oreja en cada uno de su lote. Venía con ganas y recibió al primero en el tercio con tres largas cambiadas de rodillas a las que siguieron verónicas, chicuelinas y tafalleras. Lo cuidó tanto en varas que se cambió el tercio casi antes de llegar al caballo y a petición del diestro que dejó un quite por zapopinas. Terminó de caldear el ambiente con las banderillas y con el pasodoble dedicado a Juan José Padilla, sintonía del coso jerezano, hizo una faena entregada, que comenzó también de hinojos, pero tan larga que pidió música para dar dos series más de rodillas.

Y ocurrió lo previsible: el público pidió el indulto pero el presidente, que lo tuvo claro, hizo gestos al torero para que entrara a matar. Sacó el pañuelo blanco del aviso, se interpretó que era para perdonarle la vida así que cesó la petición. El toro, pasado de faena, no ayudó a El Fandi que dejó una estocada baja tras pinchar. Todo quedó en oreja y vuelta al ruedo a «Madroñero».

El cuarto se dejó en la muleta a pesar de que blandeó de manos en los primeros tercios, se animó en banderillas, como El Fandi, aunque hizo amago de rajarse. El granadino fabricó una labor muy dispuesta que rubricó con una estocada de rápido efecto que animó a pedir los trofeos.

Dos cortó José María Manzanares. A su primero lo dejó entero en el caballo para emplearse en la muleta ya que no pudo lucirse con el capote. En la segunda serie ya estaba sonando el pasodoble. Una vez más «Cielo andaluz» para el alicantino que logró derechazos templados y cambios de mano de mucha estética ya que por el izquierdo, entre el viento y que por ese pitón el de Cuvillo no quería, se vio desbordado. Volvió en redondo antes de acertar con la espada al segundo encuentro y saludar desde el tercio. El quinto, al que le dejó tres verónicas entonadas, iba a su aire y casi coge a Daniel Duarte que saludó con las banderillas. Se inspiró Manzanares con «Suspiros de España» ya que logró trazar naturales de buena factura a pesar de que el Cuvillo echaba la cara arriba al final del muletazo. El estoconazo fulminante lanzó la doble petición.

Roca Rey volvía a Jerez donde el año pasado cortó los máximos trofeos. Dispuesto con el capote, templó en el recibo a la verónica y quitó por chicuelinas antes de brindar al público la faena del primero. Por estatuarios comenzó la faena al Cuvillo, un astado noble al que le faltó transmisión, para continuar en redondo. Al natural fue más largo y humillado así que el peruano sacó la artillería en cercanías. Si no es por el pinchazo habría tocado pelo.

Tiró de raza en el sexto. De rodillas en el centro del ruedo lo recibió a la verónica y remató con una larga cambiada que estuvo a punto de llevárselo por delante. Sus compañeros ya se iban en hombros así que el peruano lo dejó sin picar. Se fue a los medios, cogió la izquierda y sin dudas lo puso todo para no irse andando de la plaza. Cambió a la diestra, sonó la música, que parecía una marcha procesional, y empezó a caer la noche. La faena estaba hecha. Las bernadinas finales y el estoconazo pusieron al público en pie y las dos orejas en su mano.

Y otro dato curioso para el 125 aniversario del coso jerezano. A la bota de riego que salió a mitad del festejo se unió una estera tirada por una mula. Me cuentan que la idea ha sido de Morante de la Puebla que torea en el cierre de la Feria del Caballo.