Tres castoreños para los tres Reyes Magos a quienes les pedimos los deseos para 2019
Tres castoreños para los tres Reyes Magos a quienes les pedimos los deseos para 2019 - J.M.SERRANO
LA FIESTA NACIONAL

Carta taurina a los Reyes Magos

Una lista de peticiones y deseos para la Fiesta de los Toros en 2019 dirigida a Melchor, Gaspar y Baltasar

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Hoy que han venido los Reyes Magos, que como me apuntaba el maestro Antonio Burgos hace un par de días tras escribir «Mi carta al Heraldo», son tres, como los actuantes en una corrida, quiero dirigirme a ellos.

Porque son tres, como los tercios de la lidia. Tres, como los avisos que le dan al torero antes de echarle el toro al corral. Así que quiero pedir mis tres deseos para la Tauromaquia a Melchor, a Gaspar y a Baltasar. Uno a cada uno de sus Majestades de Oriente aunque luego sea necesario pedir un deseo como sobrero y mi carta corra el riesgo de convertirse en encerrona.

A Melchor, que viene cargado de oro, le pido para los empresarios para que sean capaces de encontrar la fórmula mágica de eso que llaman «equilibrar las cuentas». Y que ese equilibrio no se rompa por el lado más frágil. Que regulen los costes de producción, que sean capaces de armonizar y respetar siempre los honorarios de los artistas así como ajustar los precios de la taquilla. Todo ello para que se llenen las plazas y se cuelgue el cartel de «no hay billetes» muchas tardes.

A su Majestad, el rey Gaspar, que nos trae el incienso, le pido por los toreros, para que sean respetados en su profesión, se valore su esfuerzo y se premien sus triunfos. Para que la esencia no se pierda, les pido oportunidades para los que no las tienen y que con el regalo de Melchor, se apoye a los novilleros, el futuro de la Fiesta, para que puedan salir del túnel en el que muchos están metidos.

Al Rey que trae la mirra, Baltasar, le quiero pedir para que los ganaderos sigan apostando por este difícil y único mundo que es criar al toro bravo. Una actividad reconocida como Patrimonio Cultural que tiene un papel crucial en el equilibrio ecológico. Estos tres regalos son los que pido a Sus Majestades que, como son magos, seguro que sabrán comprender una cuestión sencilla: que la bravura del toro de lidia siga llevando la emoción a la plaza y permita crear la magia de una buena faena.

Carteles variados y precios razonables

En este domingo de ilusión, como es cada Domingo de Resurrección en la Real Maestranza, pedimos para los grandes olvidados de este maravilloso mundo que es la Tauromaquia: los aficionados. Un regalo para la Afición con mayúsculas que da título a «En el Tendido» y que, junto al público, es quien pasa por taquilla y mantiene la Fiesta y el espectáculo.

Un presente para la Afición paciente y sabia como ninguna, a veces silenciosa y siempre respetuosa, como la que llena los tendidos de la Plaza de los Toros de Sevilla, donde organizaba la Cabalgata de los Reyes Magos José María Izquierdo.

En este día en el que los sueños se hacen realidad, a los aficionados -perseguidos, insultados y vilipendiados por los animalistas- les dejamos escribir y dirigir su carta a los Tres Reyes Magos. En su caso, los regalos de Melchor, Gaspar y Baltasar se combinan y complementan entre sí para organizar ferias interesantes formadas por ternas rematadas con figuras del toreo, toreros jóvenes, carteles abiertos en los que también se dé la oportunidad a los que triunfan.

Unas ferias en las que no se reduzcan las corridas sino que, por el contrario, se ofrezcan abonos con descuentos, entradas a precios razonables y se incluyan novilladas y festejos menores que son los que de verdad crean afición. Ciclos taurinos en los que se lidien toros de distintos encastes. Una llamada de atención a los toreros y una petición dirigida a los ganaderos para que críen toros bravos, encastados, que lleven la emoción al ruedo, que estén bien presentados y se lidien íntegros en las plazas.

Estos regalos para una afición que por fin han encontrado una voz y una defensa organizada en la Fundación del Toro de Lidia que, poco a poco, está consiguiendo cambiar el discurso. La gente del toro ha logrado, por fin, defenderse de los ataques animalistas.

Se acaba la intolerable censura contra la Tauromaquia, y lo que se debate en la sociedad ya no es si te gustan o no los toros sino la libertad de que te gusten. Los aficionados cuentan. Y también cuentan como votos. Los toros han entrado en la agenda política. Por eso los aficionados escriben esta carta a los Reyes Magos para que dejen de ser insultados y puedan defender sus derechos como ciudadanos.