El torero de plata sevillano en la puerta de la Real Maestranza
El torero de plata sevillano en la puerta de la Real Maestranza - ABC
TOROS

Andrés Luque Gago, la despedida de un torero de lujo

El banderillero sevillano, que ha fallecido a los 87 años, será enterrado hoy en el cementerio de San Fernando

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«Emotiva despedida de un torero de lujo: Andrés Luque Gago». Fue el titular de Rafael Moreno en ABC de Sevilla el 15 de abril de 1986. Un día antes, el toreo de plata se había retirado en la Real Maestranza. Fue al finalizar el tercio de banderillas del quinto de la tarde cuando su matador, Rafael de Paula, le cortó la coleta en presencia de Curro Romero y Paco Ojeda, «entre una ensordecedora ovación del público, habiendo escuchado música el veterano banderillero al coger los palos».

Recuperamos parte de esta crónica en la muerte de Andrés Luque Gago que tras una larga enfermedad, falleció el pasado miércoles en Sevilla, ciudad en la que nació hace 87 años y en la que será enterrado hoy viernes en el cementerio de San Fernando. Antes, a las 10 de la mañana, se celebrará una misa en la Basílica de la Macarena, virgen de la que era devoto.

Nacido en la calle Feria en 1932, siempre mencionaba el honor de haber sido bautizado en el mismo lugar que Juan Belmonte. Sobrino de Fernando y Andrés Gago, el apoderado del mexicano Carlos Arruza, debutó pronto como novillero coincidiendo con Antonio Ordóñez, Miguel Baez «Litri», Julio Aparicio , Jaime Ostos o César Girón.

Su hijo, José Luque Teruel, que en la actualidad es presidente en la Real Maestranza, recuerda con emoción los comienzos de su padre, al que destaca como «una persona buena, humilde además de muy sevillano» y su propia definición como «un niño muy endeblito» que era capaz de hacer «cosas geniales porque tenía todo en la cabeza».

No en vano, Luque Gago aprendió de los mejores. Su tío Fernando Gago trajo a España al por entonces desconocido torero venezolano César Girón, mientras que Andrés ya era un novillero experimentado. Ambos empezaron a entrenar juntos y, como era habitual en la época, Luque Gago hizo de banderillero en su cuadrilla siendo todavía novillero.

Con el alto nivel de sus contemporáneos, decidió pasarse al escalafón de plata. Sin llegar a tomar la alternativa, siempre obtuvo el reconocimiento y el máximo respeto profesional de sus compañeros. A los dos años de estar en la cuadrilla de Girón, recibió la llamada de Luis Miguel Dominguín, torero del que lo aprendió todo y que acabó siendo el padrino de su hijo José.

Así abrió la puerta a las cuadrillas de todas las figuras del toreo. Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Manolo Vázquez, Pedrés, Miguelín, Paquirri, Antoñete o Rafael de Paula con quien le unió, además, una relación personal que se extendió como apoderado. También lo fue de Domingo Valderrama, Pepe Luis Martín y de los rejoneadores Antonio y Luis Domecq.

Destacó como un «gran capotero» y por su gran colocación, cualidades que lo acercaron a estar en primera línea del toreo. Con su muerte se marcha una parte de la historia de la tauromaquia sevillana.