El torero Julían López "El Juli" en un quite a su primer toro
El torero Julían López "El Juli" en un quite a su primer toro - JULIO MUÑOZ
Patrocinado porPlaza 1
CON SU PERMISO

Análisis: Jandilla no rompe

Seguro que conocen el dicho taurino que afirma que: «Dios dispone, el hombre propone y el toro… lo descompone»

SEVILLA Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Seguro que conocen el dicho taurino que afirma que: «Dios dispone, el hombre propone y el toro… lo descompone». Sirva como muestra de mis palabras el comportamiento del toro que abrió plaza, un cuajado astado de prominente morrillo y musculada anatomía, que perdió sus limitadas fuerzas en escarbar. Una serie de templados derechazos duró «Diácono» antes de buscar disculpas para no embestir. Terminó echándose a la arena.

El segundo de la tarde, corto de manos, largo como un tren y excesivamente cargado de kilos, pareció mejor de lo que fue. Tuvo «Opaco» la gran suerte de ser lidiado por Julián López «El Juli». Pronto despejó el madrileño las incógnitas de un jandilla que gazapeo y miró por el pitón derecho y únicamente se deslizó por el izquierdo cuando Juli le ofreció la querencia –la de toriles-. Cierto es que, sometido, el astado sacó su fondito, no terminó por rajarse y resultó agradecido.

«Jumbrío» se llamó el tercero, primero del lote de Roca Rey. Toro fino, bajo, ligeramente montado y recogido, que apenas fue castigado en varas. Por tal motivo llegó sin ahormar al último tercio. Pronto, brutito y con transmisión de inicio, el morlaco resultó incómodo y no terminó de romper hacia adelante por ninguno de los dos pitones. Le faltó fondo.

Traspasado el ecuador del festejo, se corrió un ejemplar astifino y bien colocado, pelín despegado del ruedo, recogido y con las carnes sueltas, que se movió de salida de forma engañosa y terminó aburriéndose en el peto del caballo. Lo cierto es que a la más mínima exigencia, «Pepe» careció de raza, fuerzas y clase. Acabó aplomado en los terrenos de adentro.

El quinto exhibió hechuras más propias de toro de festival para un matador tieso. Más feo que Picio, «Retador» puso en evidencia en cada una de sus medias, ásperas y secas acometidas, su contrahecha morfología. Para que digan que las hechuras no engañan. Tururú. Tardo y agarrado, el toro no paró de mirar por encima del estaquillador, antes de arrancarse con el freno de mano echado. Nones.

Completó el decepcionante encierro de Jandilla un guapo castaño chorreado que galopó con el cuello suelto durante el tercio de banderillas. Dos muletazos tardó en pregonar su mansa condición. Con todo, a pesar de irse a tablas, «Pastor» se movió con noble aire y templado ritmo al hilo de las tablas. Roca Rey le armó un señor gazpacho. Lástima de espada.