Imagen de uno de los últimos paseíllos en el Coliseo Balear
Imagen de uno de los últimos paseíllos en el Coliseo Balear - Ángel de Antonio

Los toros vuelven a Mallorca con una corrida monstruo de grandes figuras

El festejo taurino tendrá lugar el próximo 9 de agosto en la plaza de Palma de Mallorca, que este año cumple 90 años de existencia

Palma de MallorcaActualizado:

Las corridas de toros volverán dentro de unas semanas a Baleares. Según ha avanzado este lunes «mundotoro.com» y ha podido confirmar ABC, el próximo 9 de agosto se celebrará un festejo taurino en la plaza de Palma, a las 21.30 horas. Será una corrida monstruo con cuatro grandes figuras, en concreto, Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Roca Rey. Las reses serán de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Será el primer festejo que se celebre en Mallorca en los dos últimos años.

El anuncio se produce siete meses después de que el Tribunal Constitucional hubiera dictado en diciembre del pasado año una sentencia en la que anulaba los artículos más restrictivos de la Ley de regulación de las corridas de toros y de protección de los animales en las Islas Baleares, coloquialmente conocida como la ley de toros «a la balear». Dicha norma no prohibía expresamente las corridas de toros en el Archipiélago, si bien establecía que no se podía maltratar, herir o matar a las reses, además de otras limitaciones.

La citada ley fue aprobada en julio de 2017 por el Parlamento regional y validada un mes después por el Ejecutivo presidido por la socialista Francina Armengol. El propósito implícito de la norma promovida por el PSOE, MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos era, esencialmente, desnaturalizar el sentido de la Fiesta. Con la puesta en marcha de su propuesta legislativa, dichas formaciones confiaban en que los aficionados, poco a poco, acabarían desistiendo de ir a presenciar los espectáculos taurinos en los términos tan restrictivos que habían sido fijados.

El Gobierno central, que hace dos años presidía Mariano Rajoy, presentó en su momento un recurso ante el Constitucional contra «determinados preceptos» de la mencionada ley. Finalmente, como se ha indicado ya, el Órgano de Garantías dictó en diciembre una sentencia en la que señalaba que «la ley de las Islas Baleares efectúa una regulación con tal grado de divergencia o separación del uso tradicional que hace imposible reconocer las características nucleares de la corrida de toros que ha protegido el Estado». El fallo añadía que «la desaparición de dos de los tres tercios de la lidia tradicional, unida a la obligación de devolver al toro a los corrales sin darle muerte, hacen de los preceptos impugnados, a los que se atribuye carácter imperativo, un ejercicio competencial no ajustado a la Constitución en cuanto menoscaba la competencia estatal».

El Coliseo Balear

La actual plaza de toros de Palma, conocida como el Coliseo Balear, se inauguró el 21 de julio de 1929, por lo que el próximo domingo cumplirá noventa años. En ese sentido, la corrida de toros que se celebrará el próximo 9 de agosto servirá también para festejar esa efeméride. Cabe recordar que la primera plaza de toros de la ciudad había estado ubicada en el casco antiguo, mientras que la que se levantó para sustituirla se construyó en el ensanche. El cartel inaugural de aquel 21 de julio de 1929 estuvo conformado por los diestros Nicanor Villalta, Antonio Márquez y Félix Rodríguez, así como por el rejoneador Antonio Cañero, que fue el único que triunfó ese día, cortando dos orejas.

La construcción de la nueva plaza se llevó a cabo en un tiempo récord para la época. Las obras empezaron el 21 de agosto de 1928 y se prolongaron por espacio de unos diez meses. El impulsor del proyecto fue el empresario José Tous Ferrer, mientras que el diseño de todo el conjunto correspondió a uno de los mejores arquitectos españoles del siglo XX, el mallorquín Gaspar Bennàzar. Estéticamente, el Coliseo Balear sigue siendo aún hoy uno de los más bellos recintos taurinos de España.

En la primera época dorada del toreo pasaron por la nueva plaza de Palma maestros de la talla de Juan Belmonte, Rafael El Gallo, Domingo Ortega o Marcial Lalanda. Fue también por aquel entonces cuando dos toreros nacidos en Mallorca llegaron a ser muy conocidos en el resto de España por su gran nivel y valía, Jaime Pericás y Quinito Caldentey. Un segundo momento de esplendor comenzó a vivirse desde mediados de los años cincuenta y hasta la primera mitad de los setenta. Por el coso isleño pasaron a lo largo de aquellos años las principales figuras del toreo de la época, como por ejemplo Luis Miguel Dominguín, El Cordobés, Palomo Linares, Diego Puerta, Antoñete, Paquirri, Paco Camino o El Viti.

Como recordaba el crítico taurino Perico Colombás en un artículo publicado hace varios años, «el ruedo del Coliseo Balear vivió su máximo esplendor en 1967, al considerarse el coso mallorquín como la primera plaza de toros del mundo. Ese año consiguió ofrecer al público 33 corridas, por primera vez superando a Madrid, que dio 31». La citada situación de bonanza empezó a cambiar a partir de mediados de los años setenta. Los carteles dejaron de ser tan atractivos para el público palmesano como lo habían sido hasta entonces, circunstancia a la que se sumaron desacertadas decisiones de carácter empresarial y un descenso en la afición a los toros en Mallorca.

Ese periodo de lenta y progresiva decadencia se haría finalmente del todo evidente en 1988, año en que no hubo una sola corrida de toros en el Coliseo Balear. Desde entonces, la Fiesta ha ido repuntando de manera puntual en Palma, con la celebración de unas pocas corridas nocturnas al año durante los meses de julio y agosto. Así ocurrió en 2016 y así volvió a ocurrir en 2017, con la programación de sólo dos festejos. Dos años después, tras haber confirmado el Constitucional la ilegalidad de la ley de toros «a la balear», los festejos taurinos volverán ahora de nuevo a Palma.