Javier Cortés, en el momento del percance
Javier Cortés, en el momento del percance - Plaza 1

Directo: Javier Cortés, herido en la cara con el tercer toro en Las Ventas

El torero madrileño tiene una cornada en el pómulo y una grave contusión ocular, ha sido trasladado al Gregorio Marañón

ABC
MadridActualizado:

Cartel. Corrida concurso de ganaderías, con toros de La Quinta, Baltasar Ibán, Marqués de Albaserrada, Murteira Grave, Pedraza de Yeltes y Valdellán. Darán cuenta de ellos Fernando Robleño, Rubén Pinar y Javier Cortés.

Paseíllo. Da tregua la lluvia y hacen el paseíllo Robleño, de tabaco y oro, Pinar, de purísima y oro, y Cortés, de grana y oro.

Primer toro. Sale el de La Quinta, Matorrito, número 30, de 633 kilos, un ejemplar que va camino de los seis años, grande y largo. Pierde las manos el primer encuentro en varas, traserito. Hasta tres veces acude, escarba en el último, pero luego va con alegría. Mide bien el puyazo el Legionario. Robleño brinda a su mujer y sus hijos. Se dobla toreramente con el toro el madrileño. Ya erguido, se le revuelve rápido. El toro parece un gigante frente a Robleño, a veces los pitones sobresalen. David y Goliat. Tiene un buen inicio, humilla por el izquierdo, pero se le vence, sabe dónde está el torero. Se lleva un susto. Una tanda zurda sube la temperatura. Sigue valiente y con oficio, muy digno. Meritísima su faena con el bravo. El santacoloma continúa engallado y con la boca cerrada, acudiendo a cada toque de muleta. En el de pecho, por arriba, protesta. No es fácil entrar a matar a un toro con esa alzada. Pinchazo. Aviso. Otro pinchazo. Cada vez se pone más complicado para matarlo. Tercer pinchazo. En el cuarto intento, el toro lo prende con el pitón derecho a la altura del corazón. Le rompe el chaleco y la chaquetilla. Muy fea la escena. Vuelve a la cara. Ya hay dos avisos. Pinchazo hondo. Tieen que descabellar. Suena el tercer aviso cuando el toro está ya moribundo, tambaleándose. Qué poca sensibilidad del palco... Saludos. Ovación al toro.

Segundo toro. Rabioso, de Baltasar Ibán, número 83, castaño, de 536 kilos, de amplios pitones. Tras sentir la puya tres veces, va de lejos en una cuarta. Comienza con doblones Rubén Pinar y sigue a derechas. Se mueve mucho este Ibán, con picante pero sin clase. Eso sí, transmite una barbaridad. La casta de Rabioso se mezcla con el genio. Mucho mérito estar delante, pero parte del público se pone de parte del toro. El albaceteño lo mata habilidosamente de una estocada corta defectuosa. Suena un aviso. Silencio. Ovación al toro.

Tercer toro. Golfo, de Marqués de Albaserrada, número 16, de 591 kilos. Con complicaciones y peligro desde la salida. Empuja en el primer puyazo, traserísimo por cierto. Javier Cortés se pone a torearlo como si fuera bueno, con sinceridad. El toro, que es una prenda, le pega un seco derrote en el pase de pecho. Lleva sangre en la cara, a la altura del ojo. Cuando van a socorrerle, cae como inconsciente. Rápidamente se lo llevan a la enfermería. Según las primeras informaciones, va herido en el pómulo, debajo del ojo derecho. Es trasladado al Gregorio Marañón para evaluar daños. Acaba con el marrajo Robleño.

Parte médico. Javier Cortés sufre «una herida inciso contusa por asta de toro en región maxilar derecha y contusión grave ocular en región derecha. Se traslada al servicio de Oftalmología del Gregorio Marañón. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia».

Cuarto toro. Por el percance, queda en mano a mano. Sale el de Pedraza de Yeltes, para Rubén Pinar. No para de moverse este tor. No llega el lucimiento.

Quinto toro. Ya está en el ruedo el de Murteira Grave, Violín, de 569 kilos. Bueno el saludo de Robleño, lidiando el toro. La gente se queda con las ganas de ver una cuarta vara con este ilusionante Violín. Robleño muestra de nuevo su profesionalidad y oficio con un toro que no se entrega en la muleta. Gran tarde de Robleño, salvo con la espada. Pinchazo, otro hondo.

Sexto toro. Devuelto el de Valdellán, sale un sobrero de Rehuelga, Cerillero, de 536 kilos. Se mosquea la gente, quieren otro vara en la concurso. Embiste el toro con su clase y se abre. Y Pinar lo templa sobre la diestra entre la división. También al natural es noble este ejemplar y brotan series con la técnica adecuada, aderezadas de cierto gusto. Pinchazo y estocada.