Wallis Giunta actuando junto a la ROSS, dirigida por John Axelrod
Wallis Giunta actuando junto a la ROSS, dirigida por John Axelrod - Guillermo Mendo
Crítica de música

Dos en uno, y Wallis la reina

El programa destacó, sobre todo, en su primera parte por la soberbia presencia de la mezzosoprano Wallis Giunta

José Luis López López
SevillaActualizado:

A las puertas de la Feria de Abril de Sevilla 2019 (este año en mayo; y ¿quién ha hecho la programación, porque el 12º de Abono no será «a las puertas», sino en los mismísimos jueves y viernes feriales? Con cosas así, no vale quejarse de la falta de público) dos partes completamente distintas: primero, una pequeña antología de autores/obras, de España e Hispanoamérica, con mezzo o instrumentales («Danza nº 1» de «La vida breve», «Oblivion»); y segunda, la amplia «Sinfonía nº 2», de Rajmáninov.

El concierto ostentaba el nombre de «El viaje de Wallis Giunta», pero eso solo vale para su primera mitad (propina incluida); no para la segunda hora, tras el intermedio, ausentes ya la mezzo y lo hispánico.

Dicho esto, hay que reconocer que la «Sinfonía nº 2, en mi menor», obra plenamente rusa (se estrenó en San Petersburgo en 1907) de un músico totalmente identificado con su tierra y todavía afincado en ella, con influencias inequívocas de sus compatriotas (Chaikovski y Borodin sobre todo) fue interpretada con toda solvencia: medidos matices y justa dinámica hicieron los honores a la mejor gran composición, de lejos, de su autor.

Pero si por algo se distinguió esta velada fue por la primera parte, con una colección, cierto que algo irregular, de melodías y canciones hispanas; pero, sobre todo, por la soberbia presencia, fresca, impecable y encantadora, de Kaytlin Wallis Giunta (Ottawa, diciembre de 1985, de origen irlandés), arropada amorosamente por la Orquesta.

Belleza, expresividad (es una excelente actriz), dicción perfecta, voz hermosísima y apasionada complicidad con «palos» tan diversos como las «Carceleras» de «Las hijas del Zebedeo» y el «Polo», «Canción de cuna para dormir a un negrito»…, o «Yo soy María» de Piazzolla, «Jo et pressentia com la mar» de Mompou… Ah, y, por encima de todo, la infinita ternura de la «Nana».

Pero todavía quedaba la propina: fuera de escena, con el único acompañamiento de Tatiana Postnikova al piano, la «Jota» de «Siete canciones españolas»: «Adios, niña, hasta mañana / ya me despido de ti / aunque no quiera tu madre». Nosotros añadimos: no hasta mañana; hasta siempre, Wallis.