Museo del Anís de Rute, Córdoba
Museo del Anís de Rute, Córdoba - ABC
DeCalle

Rute, un destino de Navidad

El pueblo cordobés nos reserva el belén de chocolate más grande de España, un museo sobre el anís, otro sobre el jamón y una reserva de burros autóctonos. Nos acercamos a la localidad a través de un relato

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Desde aquí arriba, Rute es una mancha de teja y musgo que se abre paso entre la maleza de la sierra. Los árboles contrastan con el blanco de la cal desde esta vista de pájaro y la tranquilidad se intuye. La villa bosteza con las alforjas recogidas y es hora de bajar unos metros para verla de cerca. Descendemos. Así entramos entre desconchones y rampas en esta pequeña población cordobesa que se aproxima a Lucena por el Sur. Con los pies en el suelo, vemos que la calle guarda el silencio que esperábamos. Es Navidad y todos están dentro. ¿De dónde? Algo nos señala hacia la carretera. Allí leemos un cartel: «Galleros, obrador de pastelería. Visite belén de chocolate». Decidimos entrar.

Belén de chocolate

Galleros abre sus puertas hasta el 5 de enero para que quien quiera pueda visitar el belén fabricado en chocolate más grande de España. Esta dulce recreación del pueblo ha sido cuidada con mimo y presenta una variedad enorme de edificios, árboles, calles y paisanos en sus respectivas labores. Algunos detalles son blancos, mientras que otros se acercan al chocolate 100 %. Todo es color alrededor del pesebre y la ciudad de azúcar parece congelada en una instantánea que se descubre cada Navidad. Este año, como novedad, se ha dedicado a las grandes civilizaciones que poblaron el planeta. También han fabricado un Gran Poder, la Virgen del Rocío y el Cautivo de Málaga. 52 metros cuadrados de superficie sobre los que se asientan 1 400 kilos del preciado cacao.

Belén de chocolate de Rute, el más grande de España
Belén de chocolate de Rute, el más grande de España - ABC

Al terminar nuestra visita, abandonamos el edificio. A lo lejos, un murmullo de acero o de vidrio, o de las dos cosas, suena en voz baja, casi como un susurro. Nos acercamos a pie en busca de ese ruido y encontramos, a las puertas de una cochera, un grupo de niños cantando villancicos con unas botellas de cristal como instrumento. Al frente: un museo del anís. Son las fechas adecuadas para conocerlo.

Museo del Anís

Aquí se ha mantenido el velo centenario de la vieja destilería que ocupó el lugar. Cada detalle en el suelo, la pared o las vigas que se cruzan sobre nuestras cabezas lo recuerdan. Es un espacio para conocer la elaboración del elixir paso a paso. Los alambiques de cobre donde se evapora y condensa el líquido, la maceración en tinajas de hierbas, semillas y frutas o el embotellado son algunos de ellos. La última sala, además, es de degustación. Entonces lo anterior cobra sentido.

Al salir, los mismos niños que antes cantaban a la Navidad nos muestran un letrero que nos invita a bajar por la Ronda del Fresno y llegar hasta el Museo del Jamón. Después del chocolate y el anís, con el estómago aullando, nos apresuramos a conocer qué es eso de la galería del manjar andaluz, aunque el Museo del Azúcar es otra de las propuestas de la localidad.

Museo del Jamón

Para muchos esto puede sonar a paraíso: Museo del Jamón. Con un aspecto que estriba entre el de una tienda de ultramarinos, una fábrica de embutidos y lo que realmente es, un museo, se presenta como otro de los atractivos de Rute. Está en la calle Nuestra Señora de la Cabeza y en él encontramos antiguos utensilios para la matanza del cerdo y la elaboración de embutidos. Se compone de tres salas y, para observar los objetos y herramientas con el gusto intacto entre el paladar y el cielo de la boca, cuentan con productos de muestra que los visitantes pueden probar. La entrada es gratuita y al acabar pensamos que nuestra estancia en este pueblo había terminado. No sabíamos lo que iba a suceder.

Un matrimonio anciano, junto a su nieto, pasean con destino fijo. El niño anda con ese entusiasmo tan característico de quien estrena las cosas y la vida. Se para, corre, pregunta. Y, como si de la misma estrella que conduce a Belén se tratase, decidimos seguirlos con cierta distancia de por medio. Dejamos atrás el asfalto y llegamos hasta un pinar. A la sombra verde de las copas vemos un refugio. Hemos llegado a Adebo, una reserva de asnos.

Pascual Rovira García, alma mater del proyecto Adebo
Pascual Rovira García, alma mater del proyecto Adebo - ABC

Refugio de los burros

Adebo, la Asociación para la Defensa del Borrico, ha recibido en su espacio a la Reina Sofía, la Duquesa de Alba y la baronesa Thyssen. Todos ellos «arrieros honoríficos». Llegaron para apadrinar animales y descubrir la importante labor que desde aquí se realiza. Algunas razas están en peligro de extinción y desde hace casi 30 años unos vecinos de Rute trabajan este refugio. Tres décadas donde han creado toda una cultura alrededor del burro autóctono andaluz donde pequeños y mayores pueden aprender, ayudar y disfrutar. Y es esa la clave de la Navidad de Rute. Que se enfoca tanto para padres como para hijos. La ilusión se enciende en las familias y son todos los que la viven. Las tiendas de dulces, los museos, el belén. Parece que en este municipio nacieron las fiestas del villancico y el pesebre. El pueblo se detiene y anuncia lo que los de aquí ya sabían: «Rute es un destino de diciembre».