Antonia Rodríguez, la Negra, durante una actuación en el Alcázar de Sevilla
Antonia Rodríguez, la Negra, durante una actuación en el Alcázar de Sevilla - ABC

Muere Antonia la Negra, una cantaora de época

La madre de Lole Montoya ha fallecido este miércoles en Sevilla a los 82 años. Era la última voz de la época dorada de Triana

SEVILLAActualizado:

Antonia Rodríguez Moreno, la Negra, ha muerto y ha puesto fin a la última época dorada del cante de Triana. La madre de Lole Montoya fue una mujer de novela. Su padre era trianero y su madre jerezana, pero en su eterna vocación de gitanos canasteros tuvieron que emigrar a Argelia siendo unos chiquillos. Y trajeron al mundo a Antonia en en Orán en 1936. Pasó su infancia en Tánger, lo que le permitió hablar árabe de manera fluida y transmitirle a su hija las melodías de Marruecos, que ambas cuadraban por tangos con una naturalidad pasmosa. En ese sentido la Negra fue una revolucionaria inconsciente porque creó una mezcla que para ella era su costumbre, pero que para la afición se convirtió en un gran descubrimiento.

Con 12 años, Antonia se trasladó definitivamente a Sevilla y se asentó en la comunidad gitana de Triana. Allí se casó con su primo, el bailaor Juan Montoya, a los 16 años y junto a su cuñado y a su sobrina Carmelilla compuso el grupo «la Familia Montoya», con el que se consagró en los festivales de verano de los setenta. Nunca fue una cantaora de grandes masas, sino una figura para las figuras, ya que su torrente descomunal estaba plagado de giros personales. La Negra cantaba sin trampa ni cartón. Cortita, pero hasta el fondo. Puede comprobarse en series como «El Ángel», de Ricardo Pachón, o «Rito y Geografía del Cante», emitida por Televisión Española a comienzos de los setenta, o en los cinco discos en los que participó.

Con el tiempo, la Negra ha pasado a ser más conocida por ser la madre de una de las artistas más importantes de finales del siglo XX gracias a la apoteosis que alcanzó el dúo Lole y Manuel. Pero quienes han escuchado a Antonia de cerca saben que su entrega a su familia le impidió ser una estrella. Porque su voz es una puñalada por la que se ha desangrado una época irrepetible.