Juan Víctor Rodríguez Yagüe durante la entrevista
Juan Víctor Rodríguez Yagüe durante la entrevista - Raúl Doblado
Entrevista

Juan Víctor Rodríguez Yagüe: «Me hubiera gustado terminar la temporada en el Lope de Vega»

Se jubiló el pasado abril tras casi dos décadas al frente del Lope de Vega y 35 años involucarado en la gestión cultural de la ciudad

SevillaActualizado:

La obsesión de Juan Víctor Rodríguez Yagüe en las casi dos décadas que ha estado al frente del Teatro Lope de Vega es que el público se sentara en su butaca y disfrutara de la función, sin que fuera consciente de que detrás de ese espectáculo hubiera meses de duro trabajo, de negociación con las compañías, coordinación, montaje de escenografías…

Durante estos años, entre 1994 y 2004 primero, y entre 2011 a 2019, este gestor cultural, que se jubiló el pasado abril, ha programado a más de 500 compañías de teatro, con unas 2.500 representaciones, y más de 600 conciertos de jazz, flamenco, copla, clásica…

Solo por este motivo, Rodríguez Yagüe debería formar parte de la historia reciente de las artes escénicas sevillanas, pero su participación también fue clave para poner en marcha la Cita en Sevilla, que entre 1984 y 1991 creó el público de la música popular en la ciudad; contribuyó a las actividades del pabellón de Sevilla en la Expo del 92; amplió los conciertos y el público del Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS) durante los veintidós años que fue su director; impulsó el ciclo de cámara de El Monte en 1999, con once ediciones que acercaron a la ciudad a cuartetos como el Takács y el Tokio

Sin olvidar su faceta como músico, pues antes de dedicarse a la gestión cultural como funcionario, hizo carrera como concertista de guitarra clásica. «Sigo practicando y ahora que voy tener más tiempo, lo haré más»

Por todo ello, el retiro de este gestor cultural no debería pasar desapercibido, pese a que Rodríguez Yagüe se ha marchado a su casa sin hacer ruido, una vez que llegado a los 70 años de edad le tocaba jubilarse a primeros de abril, dos meses antes de concluir la presente temporada del Lope de Vega.

Políticos de todos los colores

«A mí me hubiera gustado terminar la temporada, porque entiendo que es culminar el trabajo que estás haciendo y una etapa de cuatro años en la que estoy muy agradecido al delegado Antonio Muñoz por haber confiado en mí, al igual que todos los políticos que confiaron anteriormente en mi trabajo. Pero a mí me hubiera gustado, faltando dos meses, haber culminado los cuatro años y haber hecho balance general de ellos. Pero el problema es la edad, que uno cumple 70 años a primeros de abril y el Ayuntamiento me mandó una carta y me dijo: muchísimas gracias, a partir de hoy pase al pelotón de jubilados».

Durante estos años al frente del Lope de Vega, Rodríguez Yagüe reconoce que ha trabajado con «políticos de todos los colores y al final todo depende no de las siglas, sino de las personas. Dentro de las mismas siglas puede estar el tipo estupendo y fantástico, y, de repente, aparece otro que es todo lo contrario».

Por eso, entre los políticos distingue entre los que llegan «queriendo mantener lo esencial en cultura y ven las cosas con ánimo de continuarlas, sin pensar que lo puso en marcha otro partido», frente a otros que «llegan y quieren hacer borrón y cuenta nueva, lo cual, además de cargarse lo que había, no suele funcionar».

Este gestor, sin embargo, tiene memoria selectiva y prefiere olvidarse de los segundos. De los primeros, cita, entre otros, al que fuera alcalde de Sevilla, el socialista Manuel del Valle, y la edil del PA e historiadora Enriqueta Vila.

El primero marca la primera etapa de la trayectoria como gestor cultural de Juan Víctor Rodríguez Yagüe, la Cita en Sevilla, el festival de primavera por el que pasaron, entre otros, BB King, James Brown, Leonard Cohen y Spadau Ballet. Allí coincidió con Bernardo Bueno y Miki Mata.

«Fue un revulsivo cultural para la ciudad, no solo en música rock, que no se había visto a esos niveles nunca en Sevilla, sino también en exposiciones, teatro… lo recuerdo como una época inolvidable. La locura de cuando tienes treinta años. El Ayuntamiento seguía nuestros pasos y allí mismo se asustaban de las cosas que estaban viendo».

Tras aquellos años, iniciaría una segunda etapa centrada en la Expo 92, en concreto, junto al que fue designado por Manuel del Valle como comisario de Sevilla para la efeméride, el entonces duque de AlbaJesús Aguirre.

«Llevaba la programación del Pabellón de Sevilla, donde tuve que enfrentarme con grandes exposiciones, como la de arte latinoamericano de la colección del Moma de Nueva York. La idea que tenía Aguirre y el Ayuntamiento era que el Pabellón de Sevilla estuviera en la Expo y en la propia ciudad, por lo que se adecuaron una serie de edificios, como San Clemente, Santa Inés, la Plaza de Armas. También se hicieron ediciones de muchos libros en relación con el descubrimiento».

Los meses de la Expo fueron trepidantes en materia cultural, con la presencia en Sevilla de grandes nombres de la escena internacional, aunque el gran legado de la celebración, en opinión de Rodríguez Yagüe, son los teatros.

«Gracias a la Exposición de 1929 y la Expo 92 tenemos tres grandes teatros en la ciudad: el Lope de Vega, el Maestranza y el Central. Si no hubiéramos tenido estas dos exposiciones no sé lo que hubiera pasado en la ciudad, porque todos los teatros, el San Fernando, el Coliseo, el Álvarez Quintero… se han ido cerrando».

El teatro de texto

Y a uno de esos tres teatros, al Lope de Vega, llegó este gestor en 1993. Entonces, Enriqueta Vila designó a José Luis Castro para el Maestranza, ocupando Rodríguez Yagüe el hueco que dejó en el Lope de Vega y teniendo una idea muy clara de qué quería programar. Era un momento en el que, tras la apertura del Maestranza y el Central, la función del Lope, de acoger desde orquestas de música clásica al teatro pasando por la danza, había cambiado.

«La gente sabía que la vanguardia la iba a encontrar en el Central, y que la música sinfónica y la ópera la tenía en el Maestranza. Así que en el Lope de Vega iban a encontrarse, fundamentalmente, con el teatro de texto, de autores clásicos y contemporáneos, pero, evidentemente, la vena musical mía tenía que aparecer y hace que me meta a fondo en el tema musical». De hecho, por el teatro han pasado, por solo citar unos nombres Cesaria Évora, Dulce Pontes o Chavela Vargas.

Ese esquema se mantendría con éxito hasta 2004, cuando el entonces delegado de Cultura, Juan Carlos Marset, lo cesó. Siete años después, con la popular Mar Sánchez Estrella como delegada, Juan Víctor Rodríguez Yagüe regresaría a la dirección del teatro donde se mantuvo una vez que Juan Espadas alcanzó la Alcaldía, manteniendo una programación que ha permitido que «todos los grandes directores del teatro español hayan pasado por aquí, como Miguel Narros, Gerardo Vera, José Carlos Plaza, Adolfo Marsillach...».