El cantante Miguel Bosé durante su actuación
El cantante Miguel Bosé durante su actuación - VANESSA GÓMEZ
Concierto en La Cartuja

La incombustión de Miguel Bosé incendia Sevilla

El artista presentó su espectáculo «Estaré» ante unas siete mil personas

Fernando Rodríguez Murube
SevillaActualizado:

A sus 61 años Miguel Bosé se encuentra en esa etapa de la vida en los que el artista empieza a recibir reconocimientos por su dilatada carrera, a recoger premios y galardones por lo que ha sembrado durante 40 años. Sin ir más lejos, hace un par de meses recogía en Madrid la prestigiosa Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid, una distinción que han recibido anteriormente Vargas Llosa, Daniel Barenboim, Plácido Domingo o Carlos Fuentes. Miguel acepta con sumo gusto todo ello, pero para nada lo asocia a un signo que se pueda vincular ni por asomo a un plegamiento de velas, al premonitorio «Leaving the table» que despachó con su característica elegancia don Leonard Cohen hace poco más de un año.

El cantante demostró anoche en Sevilla —ciudad de la que recibió hace pocos años la concesión de Hijo Adoptivo y el galardón de Giraldillo de Oro— ante las siete mil personas que acudieron al auditorio Rocío Jurado y entre las que se podían contar varias generaciones de seguidores, que continúa en la brecha, que sigue tomándose muy en serio la música, la actitud poética y vital, la cuestión ética de ser. Y lo hace «Sereno», como el título con el que abrió el concierto, y convencido del axioma de que todo está condicionado por el mundo interior y el exterior, algo que se le presume en cada baile, gesto o mirada.

Puso en marcha el concierto con la misma seguridad con que Jack Nicholson entra en escena. Sabedor de que nunca aburrirá, llena el escenario con la misma naturalidad con que otros bajan las escaleras. Es consciente de que su mera presencia hechiza gracias a su intrínseca e innegociable ambigüedad —a la que tanto rédito le ha sacado a lo largo de su carrera— y a la alta expresividad de su voz, con la que rebosa sensualidad y emoción.

«Esta noche vamos a celebrar estos cuarenta años de carrera que hemos construido juntos, desde el primer día hasta hoy». Advirtió el polifacético artista en el inicio del concierto. Pese a que en sus últimas apariciones en público ha sorprendido con una voz que parece salida de ultratumba, ayer solo se hizo patente en los comentarios que desglosó entre canción y canción, y no fue óbice para que volviera a cautivar al público hispalense con himnos como «Morena Mía», «Como un lobo» y «Hacer por hacer». O, cómo no, «Sevilla», que supuso el momento karaoke de la noche mientras el hijo de Luis Miguel Dominguín dibujaba en el aire una verónica que ya quisieran firmar más de la mitad de los toreros del escalafón actual, y que no sirvió más que para corroborar la comunión existente entre artista y público durante las dos horas que duró el show. Otro momento emotivo de la cita fue cuando dedicó «Amiga» a «ella que ya no está», en clara alusión a la tristemente desaparecida Bimba Bosé.

También hubo tiempo para presentar su creación más reciente, estrenada en su exitoso MTV Umplugged y que da título a la gira, «Estaré». «Volvemos a la última canción que he escrito y que dedico a mis hijos. En ella les explico que no importa el tiempo que pase, si me ven o no. Si buscan, me encontrarán donde siempre estuve, que es en su corazón», explicó Bosé. «Bambú», «Amante Bandido» y «Te amaré» pusieron el broche de oro a una noche en la volvió a brillar la estrella de Miguel Bosé sobre el cielo hispalense.