La cantante y compositora Bebe, durante su concierto en Sevilla
La cantante y compositora Bebe, durante su concierto en Sevilla - F. R. M.
ciclo POP CAAC

Bebe muta hacia el «buenrollismo»

La cantante presentó anoche en Sevilla su disco «Cambio de piel»

SevillaActualizado:

Hay una inmensa diferencia entre volver y estar de vuelta, hasta el punto de que aun pareciendo lo mismo no tienen nada que ver. Un claro ejemplo es el caso de la cantante Bebe y su actuación de anoche en Sevilla dentro del ciclo POP CAAC. La extremeña demostró que ha vuelto al estilo y la actitud de sus inicios tras pasar una etapa en la que estaba de vuelta de todo.

Tras irrumpir en el panorama musical con la fuerza de un ciclón en 2004 con «Pafuera telarañas» y su himno contra la violencia de género «Malo» —vendió casi un millón de discos—, la artista no supo digerir tamaño éxito y apenas dos discos después había pasado de ser un modelo de mujer de raza, luchadora, carismática y cargada de energía positiva, a convertirse en un personaje agrio, pasota, muy borde por momentos y por encima del bien y del mal (o eso creía ella). Un viraje que tuvo su momento más trascendental a finales de 2011 en la ya famosa rueda de prensa en Madrid en la que se despachó a gusto ante los periodistas que cubrían el acto.

El desagradable capítulo —dos días seguidos trending topic— y un disco tan irrelevante como «Un pokito de rocanrol» (el que presentaba aquel día), conformaron la tormenta perfecta que difuminó el efecto del fenómeno Bebe en un abrir y cerrar de ojos. Tras pasar cuatro reordenando sus ideas y madurando como persona gracias a una enriquecedora experiencia de la maternidad, hasta el punto de que según la propia artista su hija la ha reeducado, Bebe presentó anoche en La Cartuja «Cambio de piel», su cuarto LP y el primero desde 2011, un disco en el que prima la introspección y que está preñado de optimismo y buenas vibraciones.

Había expectación por ver a la «nueva» Bebe —hasta el punto de ser muy probablemente el concierto que más público ha reunido de todo el ciclo—, la que anoche irradió alegría y transmitió buen rollo a raudales. Con una sonrisa de oreja a oreja y una expresión de felicidad casi infantil en su bello rostro, la extremeña irradió alegría y transmitió buen rollo en cantidades industriales con su pop fresco y descarado. Arrancó fuerte con «Me fui», «Men Señará», y «Siempre me quedará», continuando con un recorrido por su irregular cartera de canciones y terminar muy arriba con «Ella», «Como los olivos» y «Pa mi casa». Llamó poderosamente la atención que no cantara el ya mencionado «Malo», el tema que la catapultó a la fama internacional.

Un repertorio que según qué canción la muestra guerrera, romántica, gamberra o inocente. Caras de una misma moneda que Bebe defiende a destajo con una voz de alta expresividad y poderosa sensualidad y unos bailes socarrones que contonean sin tapujos su sexy cuerpo. Señas de identidad de una artista que ha vuelto tras sacudirse de las zarpas del personaje.