Antonio Carmona, de Ketama, estuvo en coma
Antonio Carmona, de Ketama, estuvo en coma - EFE

Antonio Carmona: «Antes éramos más salvajes, pero ahora disfrutamos más»

Ketama vuelve tras quince años con un disco que se presenta este jueves y una gira que arranca el sábado en Granada

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El público está quieto, expectante. De la oscuridad que sobrevuela las cabezas emana un murmullo breve antes de que el grupo Ketama aparezca en el escenario y después llega la euforia. ¿Qué música hacen? Porque parecen locos pero saben lo que quieren. Huyen de la etiqueta fácil a base de ritmo y derraman letras que quedan para el recuerdo.

Como los integrantes de Triana, los personajes de una de las novelas célebres de Alejandro Dumas o los discos que Jimi Hendrix grabó en el estudio, ellos también son tres. Y han decidido reunirse de nuevo para repetir esa estampa: focos, reverb, nervio, carcajada. Después de tres lustros, vuelven para ofrecer una gira por toda España simplemente «porque nos echábamos de menos en lo personal y en lo musical. Ter saudades, como dicen los brasileños», señala Antonio Carmona, que junto a Josemi y Juan José Carmona protagonizará «No estamos locos tour 2019».

¿Novedades? Pues muchas. Porque «el álbum se ha remasterizado en Abbey Road. El sonido es muy diferente pero siguen siendo nuestras canciones míticas. También hay cuatro temas que hemos vuelto a grabar, uno de ellos compuesto por Rubén Rada, y contamos con dos colaboraciones de lujo: Jorge Drexler y Pablo Alborán». Para este regreso, además, «habrá sorpresas, como siempre. Artistas invitados de la capital y de afuera, y una banda enorme. Un bandón, vaya, con el que tocaremos todos nuestros éxitos, que es lo que la gente pide».

Recuerdos

Disco nuevo en el mercado, gira, conciertos... ¿Y quizá algo de miedo? Porque tras este «hasta luego» de más de una década, uno desconoce cuál será la respuesta de su público. Que, dicho sea de paso, «ha sido excelente. Sigue habiendo muchos ketameros que se conocieron con nuestras canciones, que se enamoraron y hoy tienen hijos o que las guardan de una forma especial en sus recuerdos. Así se nos van rápido los temores». Y es que es cierto que la música de Ketama dejó tras de sí toda una legión de seguidores. Salsa, flamenco, percusión, desenfado. Un cóctel de gracia y compás que conectó con una juventud a la que le apetecía bailar. De ahí la suerte de su regreso.

El grupo al completo
El grupo al completo - EFE/ Isabel Permuy

Josemi es su primo y Juan José, conocido como «El Camborio», su hermano. La idea de trabajar de nuevo en familia ha sido un aliciente para volver porque «nos permite estar más tiempo juntos, algo que estábamos todos deseando». La tranquilidad, la confianza, «el respeto y la admiración mutua» han sido otros argumentos para reunirse al calor de su apellido y ante el público. «La sinergia que tenemos los tres nunca se ha ido, y creo que es otra de las cosas que se va a notar cuando nos escuchen. Guitarra, percusión, baile... Qué ganas».

Durante años, disfrutaron de su éxito sin ser demasiado conscientes de lo que hacían. El arte era natural y casi espontáneo. Tiempo después, sí tienen la capacidad de mirar hacia atrás con una mayor perspectiva: «Pensamos que podríamos hacer una fusión en aquel momento porque veníamos de una familia donde escuchábamos mucho a Pepe Marchena y La Niña de los Peines. Sabíamos qué era una seguirilla, una taranta o una granaína y eso lo llevamos a un terreno diferente. Ahora nos damos cuenta de que mucha gente empezó a interesarse por el flamenco gracias a nuestras canciones. No hicimos nada con ninguna intención, pero sucedió así». Y con esa combinación sublime de azar y talento se convirtieron, entre los años 80 y 90, en bandera de un movimiento a una edad temprana, al menos para ser referente de algo.

Ketama vuelve ahora con la «k» de kilómetro. De «korazón», «koraje» y «karisma». La letra que se le clavaba a disgusto al poeta Rafael Montesinos en los renglones de sus textos la encumbraron por rumbas unos madrileños de Granada que van y vienen de forma constante de Madrid al sur. Y vuelta. En lo físico, en lo musical y en filosófico. Llegan puntuales a su cita con el público cargados de palmas, experiencia y recuerdos. Veamos si no estamos «lokos».