Pau Donés
Pau Donés - Nieves Sanz

La última batalla de Pau Donés

El líder de Jarabe de Palo sigue luchando contra el cáncer y ha cerrado su agenda y todas sus redes sociales, pero se muestra decidido a plantar cara contra la SGAE tras ser acusado de fraude fiscal

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En 2015 Pau Donés(Huesca, 1966) se dio cuenta de que siempre estaba demasiado cansado, y decidió ir al hospital para hacerse unos análisis. Le diagnosticaron cáncer de colon. El músico aragonés recibió la peor noticia de su vida con valentía, lanzando un videomensaje en el que aseguraba que no tardaría en volver a los escenarios. «Todo empezó con un dolor de barriga. En veinte días pasé de unas pequeñas molestias a operarme de cáncer de colon. Aunque casi por accidente, en mi caso llegamos a tiempo. Me han quitado el bicho y el médico me ha dicho que, de momento, a descansar. Para este año ya no va a poder ser, pero para el próximo año, nos vemos en el escenario».

Un mes más tarde le encontraron catorce bultos en el hígado. A pesar de todo no se derrumbó, y en lugar de dejarse llevar por la rabia o la desesperación, encontró la forma de sentirse optimista y agradecido con el equipo médico que veló por su salud en la planta cuarta del Hospital de la Vall d'Hebron. «Enfermeras en mi vida ha habido tres (en el sentido... amoroso me refiero). Tres grandes mujeres a las que quise y sigo queriendo mucho, y a las que ahora, después de haber pasado por el hospital, valoro, respeto y quiero todavía mucho más», dijo a través de una carta. «Ahora ya no son tres las enfermeras que llevo en el corazón. Son muchas más. Ahora también están Olga, Nuria, Manoli, Ainoa, Mercedes, Loli, Eli, Maite, Mireia, Isa, Gemma y un montón de mujeres como la copa de un pino. ¿Alguno de vosotros se puede imaginar lo que es trabajar 10 horas al día, 5 días a la semana, en la planta de rehabilitación de un hospital? ¡Eso sí que tiene mérito! Siempre amables, dispuestas, súper-atentas a todo (en su trabajo no hay lugar para el despiste), preparadas para cualquier contratiempo. Para ellas no existe el cansancio, ni el sueño, ni siquiera el descanso. No paran. Y no es que no paren de "trabajar". No paran de auxiliar y curar a gente. ¡Flipo con las enfermeras!».

En 2016 anunció que los resultados médicos confirmaban que estaba libre de la enfermedad, pero en febrero de 2017 «el cangrejo», como él lo había bautizado, volvió a aparecer. «Llevaba un año limpio», explicó en su blog personal. «Los marcadores tumorales a 0. En los escáners no se veían tumores. El cangrejo estaba tan dormido que incluso llegué a creer que me había curado. Mientras tanto seguía preparando nuestra vuelta al ring. Un disco, una gira y un libro. 2017 iba a ser un año glorioso. De pronto recibo una llamada del hospital. En el último control los marcadores han subido. Me hago un TAC y escondido en el peritoneo encuentran un pequeño tumor».

Pero esta vez, su carrera musical no se detendría por la enfermedad: Jarabe de Palo publicó un disco y salió de gira. «Habrá días que estaré al cien por cien, otros que no tanto. Habrá días en que me sobrará la voz, y otros en los que me falte. No pasa nada, porque ahí estaré cuando levanten el telón», sentenció el artista en su blog.

Tras terminar con éxito su gira, en verano de 2018 anunció que dejaba la música, no sin antes volver a expresar un profundo agradecimiento a sus enfermeras. «Me han devuelto la fe en la humanidad», dijo a través de una carta. «Me alucinó encontrar gente que da tanto sin esperar nada a cambio, ¡Ellos te quieren antes de conocerte! Y luego empiezan a cuidarte. Pero, de saque, lo que hacen es transmitirte un amor que tú no esperas. Hacía años que no percibía un nivel de amor, generosidad y entrega similar».

El pasado 4 de enero cumplió su palabra haciendo efectiva su retirada, esta vez a través de un vídeo de despedida en el que dio las gracias a su público. Un par de semanas después, ha desaparecido por completo de las redes sociales, y en la web oficial de Jarabe de Palo solo puede leerse el mensaje «Adiós... pero hasta luego».

Retirada interrumpida

Desde entonces Pau Donés ha estado viviendo en el extranjero con su hija, cumpliendo su deseo de pasar más tiempo en familia. Pero la metralla de la última explosión en la guerra desatada en la SGAE le ha alcanzado en el exilio, amargándole su merecido retiro. Tal como adelantó el diario El Mundo, la Sociedad General de Autores y Editores le ha denunciado a él y a otros autores de primera línea del pop nacional (Alejandro Sanz o Joaquín Sabina entre ellos) por infracción fiscal, en una aparente venganza de la directiva por las críticas a su gestión. Según la denuncia, los músicos habrían utilizado cesionarias o sociedades pantalla para eludir el pago de impuestos a la hora de cobrar los derechos de autor, en un fraude que podría alcanzar la cantidad de 70 millones de euros.

«Estoy estupefacto», dijo Donés en un comunicado lanzado hace cinco días. La junta directiva de SGAE vuelve a meter la pata, y esta vez atacando a sus propios socios (...) Me pongo a disposición de la ley para aclarar y resolver esta patraña que el Sr. Hevia y sus secuaces inventan para desviar la atención de otros asuntos internos de SGAE con consecuencias para la entidad mucho más graves. Veremos ahora con la intervención del Gobierno quiénes son los que realmente están defraudando a quién».

El tono desafiante del comunicado no era un farol. Ayer mismo, Donés emitió un segundo comunicado con el que mete un buen palo a la SGAE y a su presidente, Hevia, a quien acusa de formar parte también de la trama de las cesionarias. «El actual presidente de SGAE, José Ángel Hevia, tuvo una cesionaria durante muchos años (Busindre), y por lo tanto conocía perfectamente la operativa porque formó parte de ella. ¿Alguien puede aclarar qué fue lo que descubrieron? No había nada que descubrir, porque las cesionarias es una práctica instaurada por SGAE para sus socios desde hace por lo menos 20 años». Además, señala que otros miembros de la Junta Directiva «y del entramado de la Rueda», como Teo Cardalda, Tontxu Ipiña, José Miguel Carmona, Fernando Illán o Inma Serrano «conocían bien en qué consistían dichas cesionarias».

Aunque Joaquín Sabina, Alejandro Sanz, Rosario Flores, David Otero y otros músicos han sido acusados por la SGAE, Pau Donés es el único que ha hablado públicamente al respecto, y parece el único decidido a plantar cara a la entidad, cueste lo que cueste. Batallas a él.