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La rebelión de los fans de Michael Jackson contra las nuevas acusaciones de abusos a menores

Dos hombres que fueron niños protegidos del rey del pop cuentan su historia en un documental de HBO que enfurece a la legión de seguidores del artista y compromete el negocio de sus herederos.

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Michael Jackson es uno de esos pocos artistas -Elvis, los Beatles- convertidos en vida en una religión. Desde el pico de su éxito musical en los años 80 y a pesar de vivir los últimos quince años de su vida entre escándalos, su ejército de seguidores le fue fiel. Él fue el creador -todavía no superado- del «fenómeno fan» y, tras su fallecimiento en 2009, el embeleso de sus incondicionales solo se ha fortalecido.

Se ha podido comprobar estos días con la emisión del documental «Leaving Neverland», en el que dos hombres que fueron parte de la corte de niños que acompañaban al rey del pop denuncian abusos sexuales de Jackson. Pero sus fans ya no solo compran discos, imitan los pases de baile o copian su pelo y sus chaquetas de cuero. Ahora también han sacado músculo en las redes sociales para desacreditar las denuncias.

«Leaving Neverland» es un documental de cuatro horas, emitido en dos partes por la cadena HBO. La primera se pudo ver el domingo y la segunda, ayer por la noche. Está articulado alrededor de las denuncias de Wade Robson y James Safechuck. Ellos fueron dos de esos niños afortunados, los menores con los que Jackson le gustaba rodearse y colar en su vida. A Robson lo conoció en una gira por Australia, cuando tenía 5 años. Era un aspirante a bailarín del que Jackson se quedó prendado. Robson y su madre acabaron mudándose a EE.UU. para que el niño estuviera cerca del ídolo. A Safechuck lo conoció en el rodaje de un anuncio de Pepsi.

Relación con sus madres

Jackson cultivó una relación con ellos y con sus madres. Los invitaba a Neverland, la mansión infantiloide que el artista se construyó en California, con un parque temático, salón recreativo, zoo y un tren que recorría la propiedad y tenía su propia estación. Pero las madres se quedaban por un lado, alojadas en un casa de invitados, y los niños con Jackson.

Los detalles de los abusos sexuales que cuentan Robson y Safechuck son desgarradores. El primero tenía 7 años cuando empezó a sufrirlos. El segundo, 10, y en ambos casos se prolongaron durante mucho tiempo. Jackson tenía un sistema de campanas para evitar que algún adulto le sorprendiera «in fraganti» en su cuarto. Les hacía ponerse a cuatro patas y se masturbaba mientras les miraba por detrás, intercambiabansexo oral, les enseñaba pornografía…

No es una novedad para Jackson. En 1993, una denuncia de un menor y su familia acabaron en un pleito que se cerró en un acuerdo extrajudicial: los denunciantes retiraron las acusaciones y dejaron de colaborar con las autoridades a cambio de un pago de 23 millones de dólares. En otro caso, en 2005, Jackson fue a juicio pero fue declarado inocente.

El documental se estrenó a finales de enero en el Festival de Sundance y, desde entonces, la familia y los fans de Jackson han atacado con dureza las acusaciones. Ven la película como una manipulación, con denuncias no corroboradas, que no ha buscado contrastar las acusaciones con el entorno de Jackson y en la que Robson y Safechuck tratan de sacar provecho personal. Ambos testificaron el pasado que Jackson nunca había abusado de ellos. Ahora dicen que les costó años aceptar los abusos y que Jackson les presionó para que testificaran a su favor, incluso con amenazas.

Mensajes de denuncia

La movilización, en especial en redes sociales los días de la emisión, ha sido formidable. El ejército de seguidores de Jackson han inundado estas plataformas con mensajes de denuncia de la veracidad del documental, con instrucciones a otros fans sobre qué hacer al respecto -llenar las redes de mensajes con los «hechos» sobre las acusaciones, dedicarse a escuchar sus discos o documentales amables con el rey del pop-, con etiquetas como #MJFam (‘familia de Michael Jackson’), #MJLegion (‘la legión de Michael Jackson’) o #MJInnocent (‘Michael Jackson inocente) y con ataques a quienes den pábulo a los denunciantes.

Tanto el director del documental, Dan Reed, como el propio Robson, aseguraron en entrevistas con «The New York Times» que los fans les habían acosado con cientos de mensajes de protesta y amenazas. «Solo se puede comparar con fanáticos religiosos», dijo Reed. «Son el Estado Islámico del ‘fenómeno fan’».

En juego hay mucho más que el nombre de Jackson y el amor de sus fans. Desde su fallecimiento, el rey del pop ha sido una máquina de hacer dinero para sus herederos, con el catálogo que controlaba de otros artistas, con los derechos de sus canciones y con proyectos como un musical sobre su figura previsto para el año que viene en Broadway. Los herederos han asegurado que Jackson es «cien por cien inocente» y han interpuesta una demanda a HBO de cien millones de dólares.