Una escena de «Luisa Fernanda» en el Teatro de la Zarzuela
Una escena de «Luisa Fernanda» en el Teatro de la Zarzuela - BELÉN DÍAZ

El mundo de la lírica, entre la cautela y el escepticismo

Directores artísticos y musicales y cantantes temen que el proyecto de fusionar el Real y la Zarzuela acabe diluyendo la zarzuela como género y desvistiendo un santo para vestir otro

Madrid/Santiago/BarcelonaActualizado:

La noticia de que el Gobierno aprobará el próximo mes de abril un real decreto por el que se fusionarán el Teatro Real y el de la Zarzuela ha causado un gran revuelo en el mundo de la lírica. Anoche, el director de orquesta Karel Mark Chichon, marido de Elina Garanca, leyó en el Teatro de la Zarzuela un texto firmado por ambos, tras el concierto que ofreció su esposa. Fue recibido con ovaciones y los espectadores gritando: «¡Público! ¡Público!». Reza así: «Nosotros estamos aquí porque amamos la música española y especialmente la zarzuela y es por eso que la hemos llevado a todas las partes del mundo. Y es nuestro deseo que este gran teatro siga defendiendo este género tan español y tan único que es la zarzuela. Todo nuestro apoyo a este teatro y a su equipo humano que nos han tratado como familia durante toda esta semana. Que este teatro siga siendo un teatro público y accesible para todos. Un teatro popular y abierto como lo fue siempre la zarzuela».

Emilio Sagi, exdirector del Teatro de la Zarzuela y exdirector artístico del Teatro Real

«Sería una pena que se pierda un teatro destinado a la zarzuela, a la música española. Espero que lo que se haga o lo que se deje de hacer siga siendo en ese sentido. Es lo único que espero. Creo que es importante, siempre se le dio poca importancia, pero es importante. Ese teatro se creó justamente para eso: para defender la lírica española, tanto ópera como zarzuela. No lo sé de dónde viene el ansia. ¿Estar al nivel de la Ópera de París? Bueno, la Ópera de París tiene dos teatros, pero no tiene un género propio. Aparte, hay otro teatro, la Opéra Comique, donde se hace la ópera cómica y la opereta. Entonces, si quieren hacer lo mismo que en París, tendrían que habilitar otro teatro para hacer opereta española. París tiene el Palais Garnier y el Palacio de la Ópera de la Bastilla. Y, además, otro teatro independiente, como es ahora la Zarzuela, que es la Opéra Comique, que hace otro tipo de obras, más operetas. Para eso fue creado el Teatro de la Zarzuela en 1856: para defender el género lírico español. Entonces, espero que pase lo que pase, que se siga defendiendo el género lírico español. Son cosas que la cultura del país tiene que defender. No tengo miedo. Simplemente lo digo. No sé las intenciones de quienes van a hacer esta fusión. Lo digo como español y como persona que ama el género lírico español».

Antonio Moral, exdirector artístico del Real

«No tengo opinión, porque es una historia que no conozco en detalle y a mí no me afecta. Si supiese el detalle de en qué va a consistir el decreto podría darle una opinión. Esto ya se había intentado en dos ocasiones más y luego se frustró. ¿Quién dice que no se va a frustrar otra vez? No lo sé. Habrá que conocer los detalles de ese decreto de unión de las dos instituciones. En el caso de que se apruebe, habrá que ver cuál es el pliego y en qué consiste esa unión. No es lo mismo que sea una unión entre dos instituciones que una absorción de una a la otra. Habrá que verlo. Este asunto viene de 1996, un año antes de la reapertura del Teatro Real. Ya se intentó hacer una Fundación Teatro Lírico para fusionar los dos teatros. En aquel momento no se tenía claro cuál iba a ser el destino del Teatro de la Zarzuela al pasar la ópera de la Zarzuela al Real. Además, se tenían que acometer unas obras que se anunciaron, que en teoría iban a durar dos años. Luego no se hicieron. Y llevaron al traste el Festival Mozart de Madrid. Pero luego aquello se abortó desde el Inaem, del que era director general Tomás Marco. Hubo una oposición frontal. Aquello no siguió adelante. No sabemos cuál es el alcance de esta historia. Veremos. El futuro nos dirá qué es lo que va a pasar».

Teresa Berganza, mezzosoprano

«A mí me parece que la Zarzuela tiene que ser la Zarzuela y el Real tiene que ser el Real. Hay que respetar la zarzuela y dejar un teatro solo para ese género. Todo lo demás son politiqueos. A mí lo que me interesa es la música. Y la zarzuela tiene que tener su sitio. Tiene mucha importancia para la música española. Si al final el Real se lleva la zarzuela, que la respete. He grabado 150 discos de zarzuela. Soy defensora de la zarzuela desde que empecé a cantar. Y hay que respetarla. No quiero que hagan producciones locas como en la ópera. La zarzuela es la zarzuela. Y es muy grande y gusta en todo el mundo. A veces a la zarzuela se la trata como un musical o una ópera pop. Y no debe ser así. Yo no entiendo nada de los entresijos de la decisión. Solo me preocupa la música».

Ainhoa Arteta, soprano

La soprano española más internacional de los últimos veinticinco años se muestra cautelosa ante la operación. «Si los políticos han querido que sea así, quiero pensar que se hace por algo y no por mal», explica a ABC rumbo a Viena, donde intervendrá ante la ONU como embajadora del Proyecto Hombre. «En España con la música clásica se dan palos de ciego», aunque su principal preocupación es «que no se apoya lo suficiente a los cantantes de este país». En su agenda había proyectos tanto para el Real como para la Zarzuela. Ante la fusión, se muestra preocupada por ella pero también «por la situación de la música y los músicos españoles, y lo del Teatro de la Zarzuela es una más».

Celso Albelo, tenor

«No entiendo las razones», admite el tenor canario, «porque en los últimos años el Teatro de la Zarzuela ha venido haciendo un trabajo estupendo, y la zarzuela como género es nuestro y nos identifica, y por tanto necesita de un trato especial». A su juicio, esta decisión política hace necesarias «explicaciones» de quienes la han adoptado, porque «el modo en que se ha realizado todo no me gusta, es extraño». Su primera impresión es que «se está desvistiendo un santo para vestir otro», y «no sabemos si esto es un cambio para peor». Para Albelo, no caben reproches a la dirección artística del Teatro de la Zarzuela de los últimos años: «Han modernizado la programación, con figuras de primera fila, incorporando nuevo público… Era un teatro que tenía una vida preciosa por delante».

Josep Pons, director musical del Liceu

«Me parece una muy buena idea, es una posibilidad de crecimiento artístico. Ha funcionado en París, funciona con el Teatre Lliure y las salas del Palau de la Agricultura y la sala del barrio de Gracia. Creo que es una buena noticia para el Real y para el Teatro de la Zarzuela».

Borja Quiza, barítono

El principal miedo del barítono gallego, que viene de protagonizar con éxito «Maruxa» en el teatro de la calle Jovellanos, «es que la zarzuela se diluya como género». «Esta noticia es una bomba que asusta», por lo que entiende imprescindible «que se asegure un porcentaje mínimo de producción y programación de zarzuela», porque «imaginemos que llega a Madrid otro Mortier, ¿quién garantiza que se seguirá representando el género?» Además, pone el acento sobre la labor de producción del Teatro de la Zarzuela, «único en nuestro país, porque es la única institución que ahora se encarga de ello, después de que las pequeñas compañías abandonaran esta tarea». «La amenaza del cierre del teatro se venía escuchando desde hace mucho, y desde luego entre el cierre y la absorción, mejor esto último, evidentemente».

Juan Jesús Rodríguez, barítono

Desde Tel-Aviv, donde interpreta estos días «Don Carlo», el barítono onubense ve la absorción con ojos muy críticos. «Es una manera de apoderarse del presupuesto del Teatro de la Zarzuela para hacer ópera», interpreta, «me huele mal». En su opinión, el argumento de la internacionalización de la zarzuela no se sostiene «porque se podía haber hecho desde mucho antes, y si alguien lo ha hecho en España ha sido Plácido Domingo». Rodríguez considera que es el momento «de defender a los artistas españoles, que en la Zarzuela teníamos las oportunidades que no nos daba el Real para cantar, y al género de la zarzuela como tal». Además, desliza su temor a que el exceso de concentración de poder en una única dirección artística acabe por beneficiar «a los agentes de siempre».