Jonas Kaufmann, ayer en el Liceu
Jonas Kaufmann, ayer en el Liceu - INÉS BAUCELLS

Jonas Kaufmann: «Canto para mí; lo haría incluso si nadie me escuchara»

El tenor alemán debuta operísticamente en España con la obra de Umberto Giordano «Andrea Chénier»

BarcelonaActualizado:

El tenor más deseado, el alemán Jonas Kaufmann, dejó a todo el mundo contento tanto en el ensayo general del martes de la ópera «Andrea Chénier» en el Liceo barcelonés -con la que debuta en la temporada operística española-, como en la rueda de prensa que ofreció contestando con una eterna sonrisa a todas las preguntas que le llovieron, incluso sobre el «procés» catalán o el #MeToo. Se excusó por haber tardado tanto con este debut, aunque ya ha hecho varios conciertos y recitales. «Me encanta debutar con esta producción y en este título, que no es solo un vehículo para el tenor, como siempre se dice, ya que también es muy exigente para la soprano y el barítono», explicó. Kaufmann cantará tres de las 14 funciones de la ópera de Giordano programadas por el Gran Teatro hasta el 28 de marzo, en las que compartirá escenario por vez primera con la soprano canadiense Sondra Radvanovsky y el barítono malagueño Carlos Álvarez. El resto de repartos incluye a los tenores Jorge de León y Antonello Palombi; el barítono Michael Chioldi y la soprano Julianna Di Giacomo.

Lo hace en una producción que él mismo estrenó en Londres en 2015, de David MacVicar. «Solo él podía concebir un montaje históricamente tan detallista como este, ya que “Chénier” es una obra que difícilmente puede cambiarse de contexto. Explica un drama muy concreto en torno a la Revolución Francesa. Y me encanta mi personaje. Es un reto porque proyecta emociones como la ira, la pasión o la tristeza, todo amplificado por una música genial. Como con “Otello”, es fácil caer en exageraciones. Es muy agudo y tienes que calcular cuánto debes ir dando para reservar energías y estar al 110 por cien hasta el final».

En todo caso, subrayó que es imprescindible «disfrutar, ya que esta música tan hermosa solo se puede ejecutar bien si la cantas desde las emociones». En eso está una de las claves de su éxito: «No tengo una receta, pero además de evitar las etiquetas y asumir un repertorio variado hay que creer en lo que haces. Aunque a algunos, como a Alfredo Kraus, les fue muy bien cantar un reducido número de papeles, yo me aburriría. Me gusta la variedad». Reconoce que «es difícil llegar al “top”, pero más difícil es mantenerse; tienes que cuestionarte siempre; si no lo haces, es el principio del fin de tu carrera», aunque asegura no sentir presión. «Canto para mí, lo haría incluso si nadie me escuchara. Y mi nombre en un cartel no garantiza el éxito, al igual que, si el espectáculo fracasa, tampoco sería solo por mi culpa. Este es un trabajo de equipo a».

Sobre del «procés» catalán, afirmó no estar informado como para opinar, pero subrayó que «lo propio en el siglo XXI es hablar de los problemas y evitar la violencia». Y si Cataluña estuviera aislada, «las cosas no irían mejor. Como sucede con Inglaterra y el “Brexit”: ahora el país está en un problema. El tema catalán destacó porque hay mucho miedo de que Europa se rompa en un momento en el que hay tantos problemas económicos. En pleno siglo XXI se tiene que llegar a acuerdos negociando y no luchando en las calles. Esperemos que la guillotina -protagonista en la ópera de Giordano- sea cosa del pasado». Por último, también afirmó que «el asunto del #Metoo nos compete a todos. «En ópera, por suerte, hay muchos papeles escritos para mujeres. Apoyo la lucha por la equidad de sueldos porque la diferencia salarial es algo ridículo en esta época».